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Rumbo al 2018: ¿el PRD se traiciona con la integración de un frente democrático?

Viernes, 30 de Junio 2017 - 17:00

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Bernardino Esparza Martínez

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Una de las pretensiones recientes del Partido de la Revolución Democrática (PRD) rumbo al proceso electoral del 2018, es la convocatoria de conformar un Frente Amplio Democrático con la oposición partidista.

La sociedad civil y seis partidos políticos son los convocados: Movimiento Ciudadano; Acción Nacional;  Morena; Encuentro Social;  Partido del Trabajo y Nueva Alianza.   

Conformar un frente partidista no es lo mismo que conformar una coalición electoral partidista o un gobierno de coalición. 

El frente es para que los partidos políticos alcancen objetivos políticos y/o sociales de índole no electoral. La coalición es para fines electorales, es decir dos o más partidos políticos se unen para postular a un candidato en común a un cargo de elección popular, y el gobierno de coalición es cuando el partido político y su candidato triunfador de la elección,  conforman, por acuerdo con los demás partidos políticos, la administración política.

Con esto, al parecer el PRD confunde lo que busca construir. De acuerdo a la ley electoral, conformar un frente implica un objetivo político o social, pero no es con un fin electoral.

El objetivo político por ejemplo, es lograr la unión de los partidos políticos de  oposición para conseguir con su actividad política y arribar al poder público. Así,  construir y concretar el objetivo social con un plan de gobierno en común y en beneficio de la población: justicia social; desarrollo económico; salud; o educación, en fin, una serie de políticas públicas que realmente sean eficaz y eficientes en corto plazo.

Los frentistas, para conseguir los objetivos políticos y sociales, estarán obligados a fijar acciones y estrategias específicas y comunes. Al punto que primero entre ellos corresponderá celebrar un convenio, que por lo menos, tal como lo señala la ley electoral, manifestarán su duración, las causas que lo motiven y los propósitos que persiguen.

Pero lo más importante de este convenio es la forma en que pacten, cómo van a ejercer en común sus prerrogativas, tales como: el acceso a radio y televisión, la forma de participar con el financiamiento público, el goce del régimen fiscal, y uso de franquicias postales y telegráficas. A este tenor, tendrán que inscribir su convenio en el Instituto Nacional Electoral (INE).

Así, qué, con la sociedad civil y con los demás partidos de oposición para las elecciones federales del 2018, el PRD convoca a construir un Frente Amplio Democrático.

EL objetivo político de la dirigente perredista es derrocar al PRI en el poder. ¿Para ello es la construcción del frente y la alineación de una coalición electoral? Su objetivo se materializa al ganar la mayoría en las elecciones federales y locales, y para que el frente democrático  acceda al poder con la formación de un gobierno de coalición el 2018,  y por ende, construir y aplicar políticas públicas eficaz y eficientes en beneficio de la sociedad.

En efecto, si el objetivo perredista es “inclinar la balanza en favor de la ciudadanía”, entonces, por eso, propongo que es más relevante constituir una fusión partidista que un frente democrático.

La fusión es para que todos los partidos políticos de oposición se integren en un nuevo partido. Aunque, la ley electoral establezca que la vigencia del registro del nuevo partido sea la que corresponda al registro del partido más antiguo entre los que se fusionen.

Si  bien es cierto que es a favor la ciudadanía, entonces no importa que el Partido Acción Nacional (PAN), subsista con dicho registro, ya que es la fuerza política con más antigüedad  fundada en 1939.

Con la fusión se desintegran todos los partidos políticos de oposición y el financiamiento público que se le otorga a cada uno de ellos, virtualmente es la puerta política para construir nuevos partidos.

Para que verdaderamente sean representados los intereses de la sociedad,  la disolución de los partidos de oposición es una legítima opción política. Se instituye un pluralismo moderno en el sistema político y partidista: en primer lugar, surge la fusión partidista, y después emergen nuevos partidos políticos.


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