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Respeto a la Profesión

Viernes, 28 de Agosto 2015 - 18:30

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Luisa Ruiz

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El nombre deja de ser importante cuando se es parte de un grupo de iguales, cuando la invitación ha sido programada y establecida de acuerdo a protocolos oficiales, la regla se impone para guardar el orden que requiere y en este caso una conferencia de prensa, la de Donald Trump a los medios.

No es necesario ser reportero o guardia de seguridad, ni siquiera candidato a la Presidencia de un País para conocer el sentido común y por mucho que se quiera defender a Jorge Ramos que en su nombre lleva la responsabilidad de periodista, no es posible entender cómo pudo permitirse a sí mismo una falta de ética y profesionalismo delante del mundo.

Si quería hacerse notar lo logró, solo que no de la forma que siempre lo habría hecho, con responsabilidad y es difícil no estar del lado de Jorge Ramos cuando del otro está Donald Trump, cuando de un lado está el derecho de los latinos y por otro el desorden en las palabras y las acusaciones soeces, cuando se ha respetado a uno y aborrecido al otro.

Ramos tendría todas las de ganar si su trabajo lo hubiera mantenido dentro de su ética profesional, sin embargo traspasó espacios, tomó la palabra cuando no se la habían otorgado e interrumpió a su colega insistentemente. No se puede pues, defender la obviedad en el error.

Para estos momentos las redes sociales y los medios están del todo a favor de uno y del todo en contra del otro, ya sea por consecuentar insensateces o por opacar necedades y el evento en el que Jorge Ramos fue sacado de la sala por desobediente quedará como un tropiezo en su carrera, digo, también hay que ser objetivos el Sr. Ramos se abalanzó sabiendo de antemano lo que sucedería.

En una rueda de prensa los periodistas todos tienen el mismo nivel y la misma importancia, su acreditación de ingreso a los eventos tiene un orden y necesitan de un protocolo, la organización interna no la conozco y tampoco sé de qué forma se les otorga el derecho a preguntar o la negativa de ser respondidos lo que sí se sabe es que, o hay un moderador o el protagonista de la sesión señala quién y a qué hora preguntar, cosa que no sucedió en la conferencia mencionada.

El caso es que desde la perspectiva de espectador  se vio claramente que Trump se dirige a una reportera y es cuando Ramos interviene hablando y caminando hacia el frente sin permiso. Uno podía pensar que debía callarse, sentarse y esperar su turno y por otro exigirle a Trump que lo dejara hablar o al menos dejara escuchar la pregunta que hizo.

No, las cosas no funcionan así en ningún lado y por muy amable, profesional y respetable que sea la persona nunca se debe faltar a la ética profesional,  parecería que abarató su trabajo buscando ‘la nota’ sobre sí mismo. Hay una diferencia muy grande entre ser honesto, sincero y ser grosero, la honestidad es cuando se requiere apuntar un error o un acierto sobre el acto, no antes ni después, la sinceridad va sobre y después de una pegunta, la grosería es hablar y responder  sin que alguien haya preguntado primero.

‘Sí le van a picar la cresta al gallo, asegúrense de que no tenga espolón’ a Trump no se le pica la cresta en tiempos de cólera porque además está armado aunque parezca inconcebible, de miles de espolones a manera de seguidores y lo único que se consigue es avivar el fuego que está quemando poco a poco a los latinos, es lastimar aún más a los indocumentados.

Estados Unidos está siendo dividido como lo estuvo México en aquel famoso tiempo  azul, amarillo y poquito rojo, en ese tiempo los seguidores de unos y otros se enganchaban en palabrerías de todos los estilos. En este tiempo el País se visitó de rojo por consecuencia de miles comprometidos con un partido de copete negro y no bastó el rechazo ni las críticas a nivel mundial para evitar que Peña Nieto con todo y su paquete de ignorancia llegara a ser Presidente, ahora el País sigue vestido de rojo con olor a sangre  y con hambre.

La vergüenza y la apatía, el hambre y el desempleo reinan en el México de hoy y la división de Estados Unidos verá lo mismo si el suyo, de copete güero e igualmente cargado de ignorancia llega a la Presidencia y cumple su aberración de expulsar a sus latinos. Entre Donald Trump y sus miles de seguidores  están pintando su territorio de un desagradable color y están dejando en medio a quienes no hacen sino defender su espacio, su trabajo, su familia y su porvenir.

Como una pelea de gallos se amarran navajas y Jorge Ramos no ayudó a bajarle los humos a Trump. Después de un rato el gallo güero le permitió la entrada al gallo giro concediéndole el derecho de preguntar, la pregunta de Ramos raya en la verdad y la respuesta de Trump también, tomando en cuenta que cuando son candidatos son todopoderosos y cualquier palabra salida de sus bocas es meramente una presunción disfrazada de poder.

Las navajas siguen amarradas ¿Cómo expulsar a 11 millones de indocumentados  y cómo levantar una barda que proteja su territorio de ilegales? Era el cuestionamiento de Ramos y para Trump que todo es fácil ahora “Soy constructor” –dijo- aunque no queda clara la respuesta de cómo sacará a 11 millones de personas solo dijo que sería ‘de una forma muy humana’ que con su actitud es difícil adivinar lo humano que pueda ser, y como tenía que apretar la navaja aprovechó para reclamarle a Ramos la demanda por 500 millones de dólares que presentó contra Univisión –esto nada que ver-

De acuerdo, cada quien sube la barda de su casa para protegerse de cualquier peligro o invasión y se hace con el consentimiento del resto de los habitantes, solo que cuando ya están adentro, viven en orden y son productivos es por lógica que pueden y se deben quedar, en el caso del nuevo muro la mitad de los habitantes no estarán de acuerdo porque además Trump no es el dueño de la casa, solo vive en ella. No hay que olvidar que hay personas que no se conforman con construir castillos en el aire, se atreven a vivir en ellos.

Jorge Ramos, hay importantísimos momentos en la vida de cualquier persona en los que sin dudar está prohibido equivocarse y permitirse estar  a la altura de un ser tan bajo como Donald Trump.


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