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Punto y aparte

Jueves, 29 de Diciembre 2016 - 16:30

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El Oso Travieso

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Cerramos un ciclo en nuestra vida, la agenda vieja se va a la basura, en la nueva se apuntan las fechas que no debemos olvidar y que, a pesar de ello, se olvidan: los proyectos pendientes, planes, esperanzas, objetivos, metas y mucho más.

Al volver la vista veo el año que fenece plagado de senderos caminados, pasos y tropiezos, retos superados y obstáculos rodeados para tomar un camino diferente, me lleno de gratitud para con quienes me han acompañado en este trecho de diversas maneras; aquí en especial por Eduardo y Francine, quienes me han recibido afablemente en este sitio donde he podido explayarme con ustedes, mis lectores, que con su retroalimentación me animan a continuar con esta actividad.

En un ambiente lleno de quejas, frustraciones, decepciones, censuras y resentimientos, que presagian declive en nuestra vida inmediata, me he permitido ofrecer algo diferente, he buscado alternativas positivas donde sólo vemos nubarrones.

Creo que en la sonrisa de los niños se muestra la esperanza de Dios que no ha perdido la fe en la humanidad. Creo que aún existe esperanza para nosotros y que no la vamos a encontrar en marchas y plantones, en expresión de resentimientos, ni en reclamos absurdos.

Creo que la construcción de una nueva sociedad corre a cargo de todos y cada uno de nosotros, que debemos de dejar de señalar las pajas que vemos en los ojos ajenos, para lo que somos muy buenos, y empezar a limpiar nuestros ojos de las vigas que tenemos atravesadas.

Estamos muy acostumbrados a decir a los que tratan de sacar el coche del lodazal: empújale por aquí, jálale por allá, censurando a quienes están sudando la gota gorda para sacarlo, abrumados por todos los que dan indicaciones, cómodos a la vera del camino, y que al ver el fracaso comentan: esos inútiles no pueden con una labor tan sencilla.

Ciertamente, el grupo empeñado en la labor carece de quien conozca la solución y los guíe hacia ella, pero muchas veces es mayor la cantidad de censores y no hay quien levante la voz y motive una sinergia que facilite las cosas, no hay quien se decida a ensuciarse los zapatos y baje al camino para meter el hombro y sumar su fuerza a la de los actuantes, o caminar unos pasos para recolectar unas piedras que darían apoyo a la llanta enlodada, o unas maderas sobre las cuales deslizarse, o un gato de su propio coche, cadenas, lazos, tapetes, ¡vaya! Al menos unos gritos de ánimo y una tacita de café, refresco o traguito de agua recolectada en el riachuelo cercano.

Todo depende del ánimo con el cual se enfrentan las cosas, no hay pequeños participantes ni ayuda despreciable, el empuje de un niño de 20 kilos puede ser el necesario para sacar al buey de la barranca, lo que se necesita es motivar al niño para sume sus fuerzas a las de quienes ya están empujando.

Generar sinergia positiva, echarle ganas, aspirar a un Mundo Mejor y superarnos un poquito cada día; sin ambiciones desproporcionadas, fuera de nuestro alcance; proponernos una sola cosa para el año próximo, sencilla, fácil, cumplible. Y cumplirla.

Por mi parte les comparto mi propósito.

Dejaré de escuchar los reclamos aturdidores de cuantas quejas, censuras y condenas que saturan el ambiente, aportaré una pequeña y practicable idea en cada colaboración y buscaré hacerla lo más sencilla y entretenida a fin de continuar contando con su atención y que este sea mi regalo semanal para todos ustedes. Empezando por no criticar el costo de la gasolina.

En tanto el Señor me siga concediendo vigencia en mi tarjeta de circulación.

FELIZ AÑO NUEVO.


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Número 33 - Septiembre 2019
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