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¿Presidente o pastor?

Miércoles, 27 de Marzo 2019 - 13:35

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Julio Chavezmontes Messner

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El presidente López Obrador, en representación de la iglesia evangélica a la que pertenece, dirigió una carta al Rey de España y otra al Papa Francisco,  exigiendo que se disculpen por los crímenes cometidos (según su creencia) en agravio de los aborígenes durante la conquista de Mexico.

No lo hizo en representación de Mexico, sino favoreciendo su personal afiliación a la iglesia evangélica (imported from  USA), con lo cual, rompe el principio de separación de la iglesia y el estado. (1)

Con estas acciones, Obrador sigue fielmente el ejemplo de Lazaro Cárdenas que durante su gobierno, le abrió las puertas del Istmo de Tehuantepec a los gringos,  a traves del llamado Instituto Lingüístico de Verano, cuyo objetivo era y sigue siendo establecer el dominio de Estados Unidos en esa region de Mexico, con el pretexto de ensenarle ingles a los indígenas, y convertirlos en evangélicos,  para que sean fieles seguidores del Destino Manifiesto (2), y de paso, tener una via alternativa al Canal de Panama a costa nuestra.

El Estado Español le ha respondido a Obrador con un categórico NO, que es perfectamente justificado y congruente con el texto que encabeza estas líneas.

En la plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco,  se encuentra esa placa que desmiente el reclamo del tabasqueño, puesto que en el caso de Mexico, no hubo el genocidio anglosajón ocurrido en Estados Unidos,  sino la fusión y mestizaje del que los mexicanos  de hoy, somos el resultado.

“no fue triunfo ni derrota; fue el doloroso nacimiento del pueblo mestizo que es el Mexico de hoy”.

La exigencia de disculpas a España y a la Iglesia Católica por parte de López Obrador, NO fue hecha en defensa de Mexico, sino en acatamiento de las ordenes de la llamada Iglesia Evangélica, apoyada por su brazo político conocido como PES (Partido de Encuentro Social).

Obrador pretende juzgar la conquista española de America, con parámetros dictados por los genocidas WASP (white anglosaxon protestants)  que a diferencia de los españoles, hicieron del exterminio de los pueblos originarios, su meta inequívoca.

Si de pedir perdón y cuentas se trata, López Obrador debería poner sus ojos y dedicar sus esfuerzos a ponerle fin a las consecuencias de la invasión sufrida por Mexico a manos de Estados Unidos (1836-1848),  que nuestros hermanos y compatriotas han venido sufriendo y sufren hasta el dia de hoy.

López Obrador debería exigirle a Estados Unidos una disculpa por la invasión perpetrada contra Mexico, cuyo único propósito fue el de robarnos California, Nuevo México y Tejas.

Exigir que Estados Unidos reconozca la ilegalidad injustificable de su agresión a Mexico,  y con ello, exigir la disculpa Y LA REPARACION del atropello que continua a la fecha, es una medida que se justifica por su urgencia y que en verdad representaría los intereses vivos de nuestra  patria.

En este punto, Obrador debería seguir el ejemplo del Estado de Israel, que ha logrado el reconocimiento universal del Holocausto y además ha obtenido indemnizaciones sustanciales para mitigar el sufrimiento injusto  del pueblo judío a manos del régimen Nazi.

Mi raíz familiar es en Chihuahua, pero no soy tarahumara sino mexicano; no hablo raramuri sino castellano,  que es una de las herencias culturales que definen nuestra identidad mestiza.

No necesito hablar Nahuatl para estar orgulloso de nuestras raíces indígenas; por mis venas corre el sabor del maíz fusionado con el trigo en un sabor hermano.

No se vale predicar la separación de la iglesia y el estado, mientras se emprenden acciones en nombre del movimiento político evangélico  para exigir disculpas ignorando la historia  y el derecho.

Para hablar de la iglesia Católica en Mexico, hay que recordar a Francisco de Vitoria, a Bartolomé de las Casas y a Toribio de Benavente y Bernardino de Sahagún entre muchísimos otros sacerdotes defensores de los indígenas mexicanos.

Hay que reconocer que a diferencia de los reyes de Inglaterra, la Corona Española dicto numerosas leyes y creo instituciones destinadas a proteger a los indígenas con mucha más dedicación y sinceridad, que los gobiernos emanados de la independencia, la reforma y la revolución.

Si de pedir disculpas se trata,  el presidente de la república tiene que ser congruente y respetar la separación de iglesia y estado, y conducirse como representante de la patria y no de su fe religiosa;  no puede ser al mismo tiempo presidente y pastor evangélico.

Es  urgente elevar la voz de Mexico ante la agresión actual de los Estados Unidos contra nuestros hermanos, para  desenterrar la verdad de nuestros derechos y hacerlos  valer de una vez por todas.

Distraer la atención de nuestro pueblo con mentiras sobre nuestra historia de hace 500 años,  en nada nos beneficia.

No es admisible que el actual presidente de la república,  convoque  sus peculiares  encuestas y consultas, solamente cuando le viene en gana y que actúe como emperador sin consultar a nadie cuando mejor le parece.

En un tema que afecta a millones de católicos mexicanos,  antes de exigir una disculpa al Papa, tendría que haber abierto un debate en el Congreso de la Union y ante el pueblo mexicano, para poder proceder en todo caso a una revisión seria de la historia en vez de conducirse como lo ha hecho, en su calidad de creyente evangélico.

El estado Español al negarse a emitir la disculpa exigida por López Obrador,  le ha dado una breve pero contundente lección de historia y de derecho.

Ojala que el Santo Padre ilustre al político tabasqueño sobre la contribución de la Iglesia Católica a la defensa de los derechos indígenas.

No hay que olvidar que la independencia de Mexico la abanderaron  entre otros, el cura Morelos y el cura Hidalgo, ambos, prelados católicos.

Yo en lo  personal,  como hijo de un líder Cristero y  formado en un hogar católico,  me siento obligado a censurar la parcialidad y la incongruencia desplegadas por el presidente de la república en favor de la iglesia a la que indebidamente  favorece.

Como mexicano dolido desde  mi lejana infancia por el agravio brutal cometido por Estados Unidos contra nuestra patria, creo que el presidente López Obrador está obligado a hacer valer los derechos de Mexico ante Estados Unidos,  para que la disculpa que nos deben, se traduzca en la reivindicación de los derechos de los mexicanos al norte del Rio Bravo,  y en la indemnización a nuestra patria,  basados en el precedente establecido por el Estado de Israel.

No se puede conducir como presidente y pastor evangélico al mismo tiempo. El que a dos amos sirve, con uno queda mal.

 

(1) La asociacion personalísima entre López Obrador y las iglesias evangélicas, viola la supuesta norma de separación entre la iglesia y el Estado.

La introducción del protestantismo a Mexico ha sido otra de las formas de dominación gringa sobre nuestra patria.

(2) De la misma forma que Estados Unidos ha dominado Mexico a traves de los neoliberales  hijos del espicalinglis (1982-2018),  la infiltración del Istmo de Tehuantepec auspiciada por Lazaro Cárdenas en asociacion con William Townsend,  ha abierto otra via de dominio gringo sobre Mexico.

El Instituto Lingüístico de Verano presidido por Townsend,  introdujo la práctica evangélica, hasta culminar con el PES, (partido de Encuentro Social)  que ahora ha llevado a López Obrador a conducirse como ministro evangélico en funciones de presidente de Mexico.


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Número 35 - Noviembre 2019
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