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Polarización nacional y legislativa

Martes, 12 de Septiembre 2017 - 15:00

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Israel Aparicio

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La guerra sucia que inaugura la contienda presidencial inició contaminando la apertura de sesiones del poder legislativo al instalarse la mesa directiva con seis días de retardo y luego de muchas dificultades para alcanzar un acuerdo. Las “grillas” entre legisladores retrasaron la entrega y revisión del paquete económico para el siguiente año fiscal. La predecible parálisis en el Congreso es producto de los tiempos electorales rumbo a la definición de las candidaturas presidenciales, sumada la crisis interna de Partido Acción Nacional (PAN) y sobre todo la visión reduccionista de la oposición que juega con fuego, sin importarle que al final incinere a propios, extraños y al mismo país con sus prácticas dignas de cualquier país bananero.

El pleito entre “connotados” panistas trascendió de sus tradicionales asambleas tipo concilios, para ubicarse en el Congreso mediante el chantaje, la paralización y la nula negociación para la instalación de los órganos directivos en la cámara de diputados. Felipe Calderón y Ricardo Anaya no tuvieron el menor empacho en dinamitar lo que queda de Acción Nacional, con tal de diezmarse como adversarios, restando fuerza electoral al instituto político en la contienda presidencial de 2018. Calderón y sus tradicionales berrinches autoritarios, impulsaron la fractura interna panista, al ordenar a sus esbirros en el Senado que se aliaran con fuerzas políticas opositoras a su mismo partido, para imponer al senador Ernesto Cordero como presidente de la cámara alta y declararle la guerra sin cuartel a Anaya, que desde hace tiempo se apoderoó del PAN.

El discurso opositor de evitar el pase automático del nuevo Fiscal General, Raúl Cervantes, estaba rebasado, sobre todo después de los escándalos del procurador y su automóvil deportivo de lujo que fue registrado en domicilios “erróneos”, con la finalidad de evitar el pago de la tenencia. El pase automático del denominado “Fiscal Carnal” se dificultó e hizo casi imposible su ratificación, al final fue sacrificado como moneda de cambio para instalar la mesa directiva en el Congreso, el pasado 7 de septiembre. Anaya jugó al extremo con un argumento aglutinador logrando una victoria en esta batalla contra el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y su fiscal tapadera.

El partido tricolor y sus legisladores en ambas Cámaras, pagaron caro su insensibilidad en la nominación de Cervantes, incluso se rasgaban las vestiduras al culpar a la oposición de buscar la parálisis legislativa, no les faltaba razón. Pero sus errores permitieron a los panistas principalmente, el tomar una bandera, por más absurda que pareciera, para aliarse con cualquier mecachifle opositor que se sumará a dinamitar el inicio de sesiones en el Congreso. Incluso la entrega del informe legislativo se vio afectada y disminuida a su mínima expresión, al realizarse en un salón olvidado y entregado por un funcionario de gobernación de muy menor rango.

Anaya sabe que con la formación de bloque opositor legislativo y la conformación de denominada Alianza “Ciudadana” de partidos, debe jugar rudo para afianzarse ante la oposición que realiza MORENA y su líder patrimonialista Andrés Manuel López Obrador. No le importa bajarse al nivel de las cloacas e intercambiar acusaciones e insultos con Calderón y con quien sea para buscar abanderar una alianza con los pedazos del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y “la chiquillada” de los otros partidos políticos.

Miguel Ángel Mancera apuesta su resto a negociar con el PAN de Anaya e intentar una alianza con el despechado “morenista” de Ricardo Monreal, para mediante una alianza con el PRD, puedan competir electoralmente en la ciudad de México y posicionarse en la lucha por la presidencia de la República. El acuerdo es que dicha alianza sea encabezada por Anaya o por Mancera y requiere de prácticas incendiarias como las que se están realizando en el poder legislativo, alianzas sui generis, pragmáticas en la suma de fuerzas electorales, para ser percibidos como combativos ante el PRI y al mismo tiempo ser una opción menos radical frente al mesianismo político del candidato tabasqueño.

Si bien en la lógica de la supervivencia y el pragmatismo político se esperaban este tipo de acciones en el Congreso, alianzas pragmáticas entre adversarios, reacomodos en las cúpulas gubernamentales y poderes facticos, la jugada torpe e iracunda de Calderón al imponer a Cordero como presidente de la mesa directiva en el Senado, precipitó todo y dio a Anaya la excusa perfecta para olvidarse de la estrategia y reaccionar al más puro estilo del expresidente michoacano de mecha corta.

En medio de todo se encuentra el país con el peligro latente de los berrinches populistas de Donald Trump que podría cancelar el tratado de libre comercio, la polarización anticipada de los tiempos electorales, la impunidad del modus vivendi en los fraudes al erario vía las universidades, sumado a un ambiente efervescente que no ayuda en nada a los acuerdos. Solamente la solidaridad ante catástrofes naturales permiten olvidar unos días la competencia política, sin embargo, las tempestades económicas y políticas amenazan a un México que continua profundamente dividido. 


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Número 33 - Septiembre 2019
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