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Patrimonio vital de la humanidad

Miércoles, 28 de Agosto 2019 - 13:25

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Julio Chavezmontes Messner

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Todos vivimos en el mismo planeta; respiramos la misma atmósfera; bebemos la misma agua; giramos en torno al mismo sol, al que seguimos por el espacio en su viaje galáctico; lo que sucede en la Amazonia brasileña, afecta a toda la humanidad, porque la selva del Amazonas es el pulmón mas grande de la tierra.

El inmenso incendio incontrolable que asuela esa región del mundo, ha sido ocasionado en gran medida por la corrupción del gobierno de Jair Bolsonaro, poseído por la misma fiebre que propició que el Rey Midas muriera de hambre.

El rey de la fábula, quiso que todo lo que tocase se convirtiera en oro, y su deseo le fue concedido.

Cuando tuvo hambre, al tomar una fruta disponiéndose para comerla, ¡se convirtió en oro!

Cuando quiso hacer el amor con su reina, al abrazarla, ¡se convirtió en oro!

Su poder de transformar en oro todas las cosas que tocaba, fue su maldición.

Lo mismo nos ocurre hoy en este mundo enloquecido.

Millones de seres humanos olvidan que el oro no se bebe, ni se respira, ni se come.

Lo que realmente tiene valor, es lo que nos permite seguir vivos y disfrutar de la bendición diaria que se nos regala por Dios en este minúsculo prodigio que llamamos Tierra.

Por muchísimo tiempo, en Brasil se viene cometiendo genocidio contra los pueblos aborígenes que habitan la Amazonia; pero nadie ha denunciado al gobierno brasileño por ese crimen de lesa humanidad.

Brasil es miembro de la Corte Penal Internacional que, además, podría abrir una causa penal por ese delito contra quienes asesinan a los grupos étnicos aborígenes para arrebatarles su hábitat en la Amazonia, en aras del “progreso” suicida que ha convertido a la humanidad en el cáncer del planeta.

Existen los mecanismos legales necesarios para apagar el fuego mas peligroso que hay: el fuego de la ambición desmedida que depreda la naturaleza y asesina ciegamente a miles de seres humanos, ¡con tal de amasar oro y piedras preciosas!

Recuerdo al líder brasileño Chico Mendes, asesinado en 1988 por hacendados cariocas que se veían afectados por su activismo en favor DE LA NATURALEZA y, sobre todo, de los indígenas habitantes de esa zona vital para todos los habitantes de este planeta.

Cualquier país miembro de la ONU o de la OEA podría ponerle fin al fuego que en este momento devora la Amazonia, con tan solo hacer cumplir cualquiera de las disposiciones internacionales firmadas entre otros países, por Brasil.

¿Por qué nadie actúa?

¿Por qué a nadie se le ha ocurrido legislar internacionalmente sobre el delito de ECOCIDIO?

Hay analistas que predicen que las futuras guerras se desatarán por el agua...

¿No sería mejor ponerle remedio a tiempo a esta locura, en vez de andar queriéndose robar el petróleo de Venezuela, de Irak, o el oro y la plata de México, el cobre de Chile o las esmeraldas y diamantes de Sudáfrica?

La ONU por conducto de la UNESCO declara patrimonio de la humanidad a sitios, poblados o monumentos arquitectónicos; ¿por qué motivo no declara también la Amazonia patrimonio vital de la humanidad?

¿Por qué motivo no se legisla internacionalmente sobre temas ecológicos que NO deben ser ni son de la exclusiva jurisdicción de un solo país?

Si el gobierno brasileño por su corrupción propicia la depredación del pulmón mas importante del planeta, además de auspiciar el genocidio de su propio pueblo, deberíamos tomar acción legal inmediata y enérgica.

No es un tema que nos sea ajeno; no nos es ajeno el sufrimiento de los aborígenes de la Amazonia ni de ninguna otra parte del planeta; no nos es indiferente lo que suceda con el medio ambiente cuya destrucción amenaza nuestra subsistencia.

Las compañías mineras, especialmente las canadienses, depredan el medio ambiente de los sitios donde explotan minerales; desplazan poblaciones enteras de manera forzada, en connivencia con gobiernos corruptos; contaminan glaciares en Argentina, y envenenan las aguas en México.

Si no ponemos remedio ahora que todavía es tiempo, en el pecado llevaremos la penitencia; o peor aún, lo pagarán nuestros hijos y nietos...

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chavezmontesmessnerjulio@yahoo.com

@JulioMessner

Stahringen am Bodensse

Baden Surttemberg Alemania


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Número 34 - Octubre 2019
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