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Partidocracia

Jueves, 08 de Octubre 2015 - 17:30

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El Oso Travieso

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Si Dios escribe derecho sobre renglones torcidos, nos toca a nosotros construir un país con los peores ladrillos que se pueden conseguir: los partidos políticos.

Sin generalizar ni profundizar en casuística, demos un vistazo a estos deficientes elementos de construcción de sociedad con los que contamos.

La principal motivación para incorporarse a un partido político es la de enriquecerse de manera que con trabajo honrado no se conseguiría por falta de capacidad, talento, medios o relaciones.

El principal pretexto para hacerlo es el de servir a la sociedad.

Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error y conseguir un hueso para servirse de él a manera de que alcance hasta su tercera y cuarta generación son los verdaderos incentivos por los que la mayoría se afilia a un partido político.

¿Cuál es la aportación que percibimos de cada partido en la construcción de un mejor país, con la cual trata de justificar su existencia y promueve su afiliación?

El PRI es garante de la permanencia y buen funcionamiento de las instituciones creadas por la robolución mexicana, inspirado en las actuaciones paradigmáticas de Carranza y Obregón quienes dejaron la moda de “Carrancear” y “cañonear” con $50,000.00 pesos, organizados por Calles con asesoría gringa para hacer cíclica la impune repartición del botín. Padece de infiltraciones de personas honradas o competentes; se beneficia del uso de los colores nacionales en las boletas electorales y de los votos corporativos. A pesar de que su hegemonía va en decadencia, todavía es una opción viable para muchos.

El PAN ha sido el mayor contrapeso al saqueo y autoritarismo del grupo robolucionario, sus bienintencionadas  propuestas y el peso moral de los Gómez Morín, Álvarez, Clouthier, Christlieb, Conchello, Castillo Peraza, Fernández de Ceballos, Calderón y tantos otros han, cuando menos, moderado los excesos de la dictadura perfecta, entregando un país con reservas en divisas y un cimiento para el progreso en un gobierno sin mayoría bloqueado por el gran peso de la tradición burrocrática y populista.

También ha recibido infiltraciones de muchos de los que vieron en ese partido la opción de realizar sus planes personales de poder y enriquecimiento, ofreciéndose como alternativa con experiencia para completar los cuadros que por su falta de personal necesitaba el nuevo gobierno; sin dejar pasar los que se dejaron vencer por el sistema o cayeron en la tentación a pesar de sus buenas intenciones originales.

El PRD fue un honesto intento del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas por aglutinar las diferentes corrientes izquierdistas para presentar una opción de gobierno diferente. Predominó en esta reunión de tribus la soberbia y el ansia de poder. Hizo falta la humildad en la negociación interna para lograr un ideario conjugado de izquierdismos: marxismo, trostkismo, maoísmo, castrismo, chavismo y lo que resultare. Ciertamente labor en extremo difícil que requería de una inteligencia privilegiada y una gran dosis de generosidad. Pronto enseñaron el cobre y aparecieron el señor de las ligas, el de las bolsas, el destino incierto del dinero y la impartición tendenciosa de justicia, castigando al que proporcionó el dinero y dejando en la impunidad a quienes los gastaron. Resultó su proyecto ser más de lo mismo, corregido y aumentado: las primeras líneas del metro todavía funcionan a pesar del deficiente mantenimiento, las proyectadas se convirtieron en rutas de “Pejebus” y la primera futurista ni siquiera da servicio.

El dinero que no se gastó en las líneas proyectadas se utilizó en campañas publicitarias y puestos burrocráticos, el dinero que se sustrajo de la línea futurista se invierte en el descanso parisino del anterior Jefe de Gobierno que no alcanzó el beneficio del fuero por más que lo buscó. El partido recoge los escombros del desastre y tiene su esperanza puesta en algunas mentes brillantes que le quedan como el hoy gobernador de Michoacán.

El Morena congrega las tribus dispersas de la derrota perredista dejándole a aquéllos la responsabilidad de lo que los fugitivos hicieron, como seleccionar  a personas como José Luis Abarca; para ellos el fin justifica los medios y su fin es conseguir el poder a cualquier precio. Para ello son tozudos siguiendo el ejemplo del fundador que, siendo de lento aprendizaje, consiguió terminar su carrera a los 14 años de estudios superiores. Son bloqueadores de todo terreno; incapaces de reconocer un error obsesionados con lo que afirmaron por primera vez; como apoyar las políticas de Venezuela y Grecia aun cuando se estén hundiendo en lo más profundo de la devaluación e inflación. Eso es lo que quieren para México pero en su radicalismo ayudan a equilibrar las decisiones.

El Partido Verde es lo peor de lo peor en la política mexicana. Le tira a todo lo que se mueve. Es tan malo que merece un comentario aparte y con gusto se los ofrezco para mi próxima colaboración.

Foto: http://cronicadesociales.org/


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Número 35 - Noviembre 2019
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