Se encuentra usted aquí

Para los toros del jaral…

Sábado, 03 de Octubre 2015 - 10:00

Autor

rafael_orozco-foto.jpg
Rafael Orozco Flores

Compartir

salvador_jara_1.jpg

“Hablando de democracia, un voto ignorante, no es un voto”

Salvador Jara Guerrero, Exgobernador sustituto de Michoacán

Termina la suplencia de Salvador Jara Guerrero en el gobierno de Michoacán, dejando un estado de insatisfacción generalizada por sus usos y abusos. Su último acto gubernamental, además de los protocolarios por el doscientos cincuenta aniversario del natalicio de Don José Morelos, es la entrega de 22 notarías a su entera discreción, entre las que destaca una a su secretario particular -que también lo fue durante su rectorado en la UMSNH-, a quien fuera su secretario de gobierno y candidato perdedor a la alcaldía de Morelia y otras más a amigos y familiares de sus amigos.

Su “herencia política” es la designación de quien fuera también una de sus funcionarias en la Universidad Michoacana, en una posición inmejorable para recibir, como ha sido, una de las diputaciones plurinominales en el Congreso local.

En los últimos días de su administración, a través de un decreto legislativo, asignó seguridad personal a los gobernadores salientes (hasta por tres años con cargo al erario público), situación que sorprendió hasta al propio gobernador entrante, Silvano Aureoles Conejo.

Ante los michoacanos, en este momento, deja la gubernatura uno de los funcionarios que ha logrado captar en mayor rango de impopularidad y rechazo, que gobernador alguno haya logrado en la historia reciente de Michoacán.

“Nunca pensé que llegaría a ser gobernador”, palabras más o menos expresó en público un par de veces y en los resultados que entrega es patente que, en efecto, nunca entendió la tarea que el Congreso de la entidad le confirió. Los innegables lastres que, si bien es cierto recibió, nunca supo superar y menos solucionar.

¿Qué se lleva Salvador Jara?, le preguntaron hace días en una entrevista radiofónica, a la que respondió que “un montón de relaciones”, “tuve –dijo- la oportunidad de conocer a mucha gente con la que he hecho buenas relaciones”. Según su respuesta, su llegada a gobernador no significó la responsabilidad de, sólo por ejemplo, resolver el pago a proveedores y prestadores de servicios a los que se adeuda cantidades millonarias (se sabe que muchos proveedores quebraron y se fueron a la ruina), sino hacer relaciones en aras de un futuro venturoso para él y sus cercanos.

A su llegada a la rectoría de la Universidad Michoacana, circularon dos videos (mal hechos, por cierto) en las redes en donde, como rector, cuestionaba el manejo de los recursos públicos el entonces IFE. En uno de ellos advertía al entonces presidente del IFE “lo estamos viendo” y en el otro, una de sus colaboradoras y alumna de la Facultad de Derecho, expresaba, refiriéndose a Valdés Zurita, que podían ser legales las decisiones del IFE pero “¿y lo moral?.


El chirrión se volteó por el palito. Jara no se dio cuenta que los michoacanos lo estábamos observando y que sus decisiones podían ser cubiertas de un halo de legalidad, pero carentes de sentido ético del que tanto presumía quien recién ha dejado de gobernar Michoacán.
 
Imagen: Antonio Rodríguez García

Leer también


Número 35 - Noviembre 2019
portada-revista-35.png
Descargar gratis







No te pierdas ningún artículo

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER