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Otro Diablo Pero el Mismo Infierno. Ahora le Tocó a Gobernación.

Miércoles, 15 de Abril 2015 - 17:00

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Enrique Rodríguez-Cano Ruiz

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El diablo vuelve a aparecer —hacer de las suyas— y me refiero al reportaje de la revista Proceso sobre un posible conflicto de interés entre el Secretario de Gobernación y un contratista supuestamente favorecido durante su administración cuando fue gobernador de Hidalgo y relativo a unas casas situadas por los rumbos de las Lomas de Chapultepec.

En su respuesta, Miguel Osorio Chong niega la acusación. No tengo —ni mis familiares— una sola propiedad a mi nombre en el Distrito Federal como consta en mi declaración patrimonial. Contundente. El equipo de investigadores de Proceso le reviran escuetamente y pudiera ser que los reporteros se equivocaron en su apreciación. No lo sé. También hay señalamientos en contra del subsecretario de Gobierno Luis Enrique Miranda, de quien se dice es muy buen amigo del Presidente y hombre "fuerte" en la súper Secretaría; la SEGOB.

El hecho es que se cuestiona y otra vez se pone en entredicho la credibilidad de funcionarios del Gobierno, la posible corrupción y demás enredos. La posible difamación que hacen los periodistas hacia los funcionarios del más alto nivel de la administración de Enrique Peña Nieto, quien a final de cuentas es el que paga los platos rotos del reportaje, pues se vuelve a prender el caldero. ¿Habremos hemos visto el final de esta historia? En las redes sociales no hay quién le crea a los funcionarios aludidos, tal es el grado de la descomposición del sistema por lo que urge la mentada "transparencia". Leyes impecables y funcionarios que las hagan cumplir.

Lo que sí es un hecho es que en la Secretaría de Gobernación las cosas no andan del todo bien, cuando menos en la Dirección de Juegos y Sorteos que depende del subsecretario Miranda. Está estrenando director y como suele suceder cuando llega una nueva cabeza quiere poner orden, es decir responder a los rezagos que dejó la anterior directora, Marcela González Salas, que cuando menos en las cuestiones de la Industria Hípica resolvió nada, cuando tuvo la oportunidad de hacerla resurgir de nuevo.

Hace unos días recibimos un oficio firmado por el licenciado Ernesto Lara Pérez, Director de Control y Regulación de la mencionada Dirección, dando respuesta acerca de una petición que le hicimos a Marcela hace más de un año, dirigido hacia mi persona, como apoderado de la única asociación civil que agrupa a un importante de propietarios de caballos del Hipódromo de las Américas. ¿Más de un año para responder una simple petición?

En nuestra solicitud y entre otras peticiones que requieren todavía respuesta, fundamos y motivamos ampliamente las necesidades de la industria para evitar continuar con el grave deterioro de nuestra actividad. Explicamos que la autoridad hípica que vigila y regula la actividad no cumplía —ni cumple hoy día— con los requisitos que señala el reglamento correspondiente y es claro ejemplo del serio conflicto de interés que se sigue permitiendo pues es la permisionaria, en base a una perfecta simulación, la que armó todo el tinglado para controlar a la autoridad hípica. El denominado el Órgano Técnico de Consulta de la Secretaría de Gobernación que le rinde cuentas a nadie.

Como consecuencia y por lo mismo, no hay confianza alguna entre los participantes que hacen posible el espectáculo de las carreras de caballos, afectando al público apostador que ya no acude al centro hípico, dañando así toda la actividad, con la lamentable pérdida de muchos empleos, la crianza de caballos de registro, etcétera. Todo por la incapacidad manifiesta de Marcela González Salas quién o recibió órdenes de "más arriba" para que las cosas siguieran igual o se dejó corromper. Entiendo que no acatar un reglamento es una forma de corrupción.

Así las cosas, esperamos que la Dirección de Juegos y Sorteos responda a otros señalamientos, peticiones y denuncias que hicimos en otros documentos hace mucho tiempo para rescatar la actividad hípica en manos de una empresa extranjera ineficiente: CODERE.

Lo más grave es que en la iniciativa de la nueva Ley de Juegos patrocinada por Marcela —ahora en manos del Senado— se vuelve a repetir el esquema de los órganos reguladores de la Industria Hípica que no satisfacen a la misma, sin siquiera tomar en cuenta la experiencia mundial de cómo se regulan estos negocios; formulada sin conocimiento alguno, dejando —sí se aprueba como está— a la eterna discrecionalidad su aplicación.

Quedan menos de 20 días para que el Congreso concluya su período ordinario de sesiones en la que debe aprobar muchas iniciativas pendientes importantes para el país; el Sistema Nacional Anticorrupción; la Ley de Transparencia, la Reforma Política del Distrito Federal, la misma Ley de Juegos con Apuesta y Sorteos que pareciera ser la menos trascendente pero que bien diseñada va a detonar una Industria que produce miles de empleos, impuestos y derechos. Con prisas no hay buen augurio para que las iniciativas se enriquezcan y se legisle como debe.

La opción —no hay de otra— será convocar a un largo período extraordinario de sesiones de ambas cámaras, para que se corrijan, debatan, discutan, aprueben y promulguen las leyes para evitar el continuo deterioro de la credibilidad en este gobierno.



Número 30 - Junio 2019
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