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Obispos mexicanos: ignorantes, insensatos y para colmo, encubridores

Lunes, 29 de Junio 2015 - 18:00

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Mónica Uribe

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Mientras el alto clero se rasga las vestiduras por la decisión de la Suprema Corte de obligar a todas las legislaciones estatales a sancionar el matrimonio de personas del mismo sexo  - decisión que se adelantó una semana a la de la Corte norteamericana –  sucede que se publicó una lista de los obispos encubridores de pederastas para presentarlas ante las autoridades vaticanas.

Pero vayamos por partes. No extraña que los obispos, todos, condenen la decisión de la Corte, lo cual resulta coherente con el magisterio de la Iglesia, pero sí extrañan los argumentos que esgrimen algunos los prelados.

Por ejemplo, el arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vera, dijo que los obispos pueden ir a la cárcel si a una pareja homosexual, casada civilmente, solicita casarse por la Iglesia y es rechazado. Seguramente el obispo de Yucatán no entiende que el Estado no puede meterse con un sacramento, por lo que ningún obispo podría ser encarcelado por negar un sacramento a un fiel, porque no es jurisdicción del Estado. En ese aspecto, al Estado y su representante, el gobierno federal (estatal o municipal, da lo mismo), lo mismo que el Legislativo y el Poder Judicial no pueden decir absolutamente nada, porque el sacramento del matrimonio compete exclusivamente a la autoridad eclesiástica, misma que tiene leyes internas cuya validez en asuntos propios es reconocida por el Estado, al concedérseles a las asociaciones religiosas ese status legal. Resulta patético que el arzobispo de Yucatán no sepa que hay una separación Iglesia-Estado…

Otro caso que verdaderamente es digno de mención por la falta de conocimiento del orden legal, que supuestamente tendrían que conocer como ciudadanos, es el del cardenal Juan Sandoval, arzobispo emérito de Guadalajara, quien realizó un “megaexorcismo” en San Luis Potosí para purificar al país el pasado 9 de junio. A través de un video, señaló que la Suprema Corte hizo una “ley inicua”. Lo que Sandoval no entiende, como tampoco entendió en todo el proceso de la investigación del asesinato del cardenal Posadas Ocampo, es que el Poder Judicial no hace leyes, sino jurisprudencia a partir de denuncias ciudadanas que se ven afectados por una legislación específica, en este caso la negativa de varios estados de la Federación a aceptar el matrimonio entre personas del mismo sexo. La ignorancia acerca del orden jurídico por parte de algunos obispos, por lo menos estos dos, es supina.

Si bien se esperaba que los obispos mexicanos se declarasen en contra de la sentencia de la Corte, lo que resulta congruente con el magisterio de la Iglesia, la verdad es que se esperaba que lo hicieran con argumentos más claros, sensatos, acordes a la realidad y que por lo menos lo hicieran con un conocimiento preciso de las condiciones y circunstancias legales. Lo grave, es que muestran que el actual Episcopado es no sólo corto de miras, sino poco versado en asuntos que les debían competer como ciudadanos. Una cosa es advertir a su feligresía y otra, muy distinta, sustentar sus disquisiciones en argumentos falsos e insostenibles.

Por lo menos en Desde la fe, los argumentos son bastante mejor estructurados y con conocimiento de causa…

Mientras los obispos se desgañitan, la lista de los acusados de proteger a pederastas ya empieza a circular en medios. Entre los señalados por Alberto Athié, ex sacerdote que denunció a Marcial Maciel ante las instancias vaticanas, están el cardenal Rivera, Jesús Carlos Cabrero Romero, arzobispo de San Luis Potosí; José Luis Chávez Botello, arzobispo de Oaxaca; Jonás Guerrero, obispo de Culiacán; Marcelino Hernández, obispo de Colima; y Raúl Vera, obispo de Saltillo, entre otros.

Por lo pronto, el obispo de Autlán, en Jalisco, Gonzalo Galván Castillo, presentó su renuncia por estar acusado de encubrir abusos sexuales. La Santa Sede aceptó ayer domingo la renuncia del obispo de 64 años.

Mientras tanto en Roma…

El Papa se ocupa de cosas más relevantes como la condena de los tres atentados perpetrados por los yihadistas en Túnez, Marruecos y Francia, habla sobre la auténtica fe y se prepara para su viaje a Sudamérica el 5 de julio.

Pero antes, hoy mismo, fiesta de San Pedro y San Pablo, dio el palio arzobispal a 46 prelados entre los que se encuentran dos mexicanos, Mons. José Antonio Fernández Hurtado, Arzobispo de Durango y el antedicho arzobispo de Yucatán, Mons. Gustavo Rodríguez Vega. La homilía fue particularmente interesante, pues el Papa dijo que cuántas fuerzas, a lo largo de la historia, han intentado acabar con la Iglesia, desde fuera y desde dentro, pero todas ellas pasan y la Iglesia sigue viva. Clarísimo mensaje para los grupos internos que socavan la credibilidad de la Iglesia  - léase obispos extraviados -  y para los que agreden a la Iglesia desde fuera  - los fanáticos “progres”  -, Pero también dijo otra cosa, quizá más importante: no contradecir con el comportamiento y con la vida lo que se predica con la palabra y lo que se enseña a los otros, Esto, obvio, para los sacerdotes.


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Número 34 - Octubre 2019
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