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Nuevo Modelo de Corrupción

Viernes, 02 de Noviembre 2018 - 15:10

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El Oso Travieso

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Quien carece de una formación integral, madurez en la percepción de la realidad, criterio para considerar la trascendencia de sus actos, personalidad recia que le permite una actuación cabal en todos los aspectos de su vida, que imprime valores en cada una de sus facetas de desempeño humano, reduce la profundidad de campo de su axiología y, generalmente, se concentra en el valor económico como el fiel de a balanza que indica la corrección o incorrección de sus actos.

Su lema se reduce a tanto tienes, tanto vales. Lo que importa es el dinero.

Así, nuestro señor Pejidente sólo es capaz de identificar la corrupción como un mal uso del dinero contante y sonante.

Concediendo el beneficio de la duda, quiero pensar que con recta intención, su actuación quiere eliminar lo único que considera como corrupción; la concesión de comisiones, moches, mordidas, cooperaciones alrededor de obras importantes, como el aeropuerto, acusando a los que tomaron las decisiones de corruptos, sin tener las evidencias de que lo sean, sin concederles el beneficio de la duda, como lo estoy proponiendo, condenando sin juicio ni conocimiento.

Sólo hay que recalcar que la honestidad no se reduce al dinero, incluye una amplia gama de valores que norma el accionar de un hombre íntegro: sinceridad, honradez, pudor, moderación, decencia, entre otros.

La integridad de un hombre se capta cuando en cada uno de los diferentes aspectos de su vida, proyecta su personalidad, desde el trato con el bolero, el voceador, el limpiaparabrisas o el viene-viene; hasta el trato con personas de las más altas esferas del mundo al que se dedica, capitanes de empresas, funcionarios gubernamentales, jefes de estado o de política.

Cada paso que da en la vida está impregnado de su personalidad y su luz ilumina el camino por donde vaya.

A contrario sensu, quien no llena los requisitos para ser un gran hombre, ensucia cada ambiente que toca, lo contamina, lo corrompe. Cada aspecto de su vida se va manchando y más pronto que tarde nos encontraremos con un mundo de corrupción, sin que necesariamente se trate de dinero.

--¿corromper una encuesta?

--¡por supuesto!

--Pero si son números fríos, que ofrecen resultados objetivos.

--Hay tres clases de mentiras: negras, blancas y estadísticas.

--aún con resultados no vinculantes y hechas a nivel nacional.

No veo en el país un auditorio mejor segmentado que el que asiste a un clásico de futbol americano entre Pumas y Burros Blancos. Una tribuna recalcitrante por unos colores y la de enfrente con ferviente apoyo a los otros.

Para seleccionar al mejor jugador del partido preparamos una encuesta y la aplicamos en un sector del estadio.

De sabido se calla que si lo hacemos del lado universitario proponiendo tres candidatos universitarios ganará un Puma y sucederá exactamente lo contrario en la tribuna politécnica.

El resultado es una encuesta corrupta.

Sin importar lo ilegal que sea, el micro tamaño de la muestra, la sectorización inclinada a los parciales de López, el poco cuidado para evitar las duplicidades, el riesgo de filtraciones a la privacidad de los participantes, la pésima técnica encuestadora utilizada, y demás deficiencias, la encuesta en que se apoya el Peje.

ES UNA ENCUESTA CORRUPTA.

Es un botón de muestra de lo que nos espera a lo largo del próximo sexenio. Es el parapeto que da a sus decisiones un hombre que carece de la integridad indispensable para un gobernante que se precie de serlo. Es la puerta de escape para el cobarde que ya tiene a quien culpar cuando por la razón que sea algo salga mal a resultas de la decisión implicada. “la sabiduría del pueblo también corre el riesgo de equivocarse”

Que lejos se mira de un John F. Kennedy cuando aceptó como propia la responsabilidad de una invasión a Bahía de Cochinos en la que no tomó parte y se hizo sin su conocimiento ni consentimiento.

Así, antes de iniciar, ya tenemos el error de octubre, la primera de las pejendejadas a las que estaremos sujetos durante el inminente sexenio.



Número 32 - Agosto 2019
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