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Nueva elección para gobernador en Coahuila

Martes, 25 de Julio 2017 - 16:30

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Guillermo Vázquez Handall

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Después de una serie de polémicas discusiones entre sus integrantes que planteaban posturas claramente contrastantes, el Consejo General del INE terminó por aprobar el dictamen de su Comisión de Fiscalización relativo al rebase de los topes de los gastos de campaña de los candidatos del PRI y el PAN en la reciente elección para gobernador de Coahuila.

Ahora, le corresponderá ahora al Tribunal Federal Electoral del Poder Judicial tomar la decisión de cancelar dicha elección y reponer el proceso, ya que el resultado de dicho dictamen hace pronosticar que esa determinación será únicamente un mero trámite.

La principal causal de nulidad que aplica en este caso se refiere a que si existe un rebase de los topes de gasto en campaña, cuando el resultado entre el primero y el segundo lugar no es mayor a cinco puntos porcentuales, la diferencia entre Miguel Riquelme y Guillermo Anaya fue de sólo treinta mil votos, procede la cancelación.

Considerando que los candidatos afectados en este caso sobre todo Miguel Riquelme del PRI, quien hoy todavía conserva el status de gobernador electo en tanto el TRIFE no haga público el fallo correspondiente, impugnarán la sentencia, se entiende que esta historia, aun conociendo previamente su desenlace, todavía tiene muchos capítulos por delante.

Esto hace prever que la fecha de la nueva elección se traslade hasta el año próximo, seguramente en coincidencia con la del proceso federal para la votación por la Presidencia de la República.

En tanto, el gobierno de Rubén Moreira concluirá en el tiempo establecido y el congreso local deberá designar un mandatario interino hasta la elección y la toma de protesta del siguiente gobernador constitucional.

Sin embargo, el tema de mayor interés se centra en el hecho que de acuerdo con las sanciones correspondientes por el rebase de los topes de gasto de campaña, los candidatos de los partidos que incurrieron en dicha falta quedan inhabilitados para volver a participar en los nuevos comicios.

Situación que, ante la certeza de la cancelación de la elección, tiene hoy a Coahuila viviendo una renovada efervescencia política.

Tanto como el PRI como el PAN tendrán que postular a candidatos diferentes a los de la votación anterior, pero con mayor interés en el caso del PRI, porque por una cuestión de fechas el actual gobernador Rubén Moreira, ya no tendrá injerencia en la nominación de su eventual sucesor, misma que se entiende se deberá dirimir en el Comité Ejecutivo Nacional del Partido y que muy probablemente corresponderá al candidato presidencial.

Situación que cambia radicalmente las condiciones y por ende el margen de las opciones, que sin la participación del gobernador Moreira suponen una ventana de oportunidades para actores políticos trascendentes que no las tuvieron en el proceso anterior, en función de la imposición a favor de Riquelme.

Si antes del proceso previo el problema del PRI era el mismo gobernador Moreira, ahora sin proponérselo ese argumento queda descartado, nadie se hubiera podido imaginar que la única y mejor forma de acabar con el moreirato, es precisamente con la repetición de los comicios.

Bajo esta perspectiva, son tres los nombres que resaltan para ocupar la candidatura priista, primero, el de la senadora Hilda Flores quien además es la dirigente nacional del organismo de las mujeres priistas.

Aunque Hilda Flores está medianamente vinculada con Moreira, no se le observa como una incondicional del actual mandatario, sin embargo el diputado federal Jericó Abramo le lleva mucha ventaja en ese sentido.

Independientemente de su nula vinculación con Rubén Moreira, Abramo Masso goza de un magnifico prestigio personal y el apoyo de los sectores empresariales más importantes no sólo de la entidad sino de toda la región.

Finalmente, y porque en estas circunstancias nada se puede descartar, el tercer integrante de este paquete es José María Frausto, líder del Congreso del Estado y coordinador general de la campaña de Miguel Riquelme, demasiado vinculado a Rubén Moreira, condición que de antemano complica una posibilidad real de ser nominado.

Por su parte, al interior del PAN las dos opciones para substituir a Guillermo Anaya son el senador Luis Fernando Salazar, quien a decir de muchos de origen debió ser el candidato original y el actual alcalde de Saltillo, Isidro López.

Sin embargo, a pesar de la repetición de la elección, quien seguramente deberá estar muy arrepentido es Javier Guerrero, quien renunció al PRI para competir como candidato independiente, ante la imposición de Riquelme, cuando en teoría el mejor posicionado era él, porque de todas formas no podrá ser candidato del PRI.

Como Guerrero no fue sancionado, si podrá participar en los comicios, sólo que lo tendrá que hacer de nueva cuenta por la vía independiente, ahora sumando el apoyo de las izquierdas.


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