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No hay marcha en New York

Miércoles, 15 de Marzo 2017 - 15:00

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Jaime Guerrero Vázquez

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Cantando como Ana Torroja, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se fue a la Gran Manzana con el “me marcho a Nueva York”, ignoramos si “con la navaja de explorador y la botella de fundador”, pero algo sí sabemos y es que cuando toma una decisión es peor que Napoleón.

Igual que en la canción, López podría decir: “mi primera desilusión, los problemas de comunicación”, pues en un mitin efectuado en la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, que había iniciado con más de una hora de retraso y sólo duró 28 minutos, se le presentaron algunas personas con pancartas que lo acusaron de ser cercano a los Abarca, el matrimonio de Iguala al que le achacan la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Mala cosa que obligó a acortar el evento. Posteriormente, AMLO acusó que los saboteadores eran “provocadores”, pero resulta que era un padre de uno de los muchachos desaparecidos. A López lo atacó el síndrome de Felipe Calderón: acusar sin pensar y sin pruebas. Posteriormente, el padre acusado de “provocador”, aclaró que sólo deseaba hacerle unas preguntas al prócer. ¡Tipo atrevido, mira que tratar de hacerle preguntas!

Pero la cosa siguió mal en NY para AMLO. Él mismo confirmó que no pudo reunirse con el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU porque las oficinas estaban cerradas por la tormenta de nieve Stella. La idea era protestar por la persecución “del gobierno de Estados Unidos contra nuestros paisanos y migrantes". Tiempos de campaña, como le señalaron en el frustrado mitin.

Es claro que los tropiezos de AMLO en NY no afectarán seriamente su campaña sempiterna, pero muestran una cosa que debería preocupar al equipo de MORENA: el tabasqueño está siendo vulnerable a enredos y señalamientos que antes sólo afectaban a los políticos mortales, ¿se está volviendo mortal el candidato López Obrador?

Es posible que la respuesta sea positiva, como lo muestra la fuerte campaña del gobernador Yunes en su contra. Seamos claros, este gobernante cree que la tarea fundamental de un mandatario estatal es seguir haciendo campaña y retar a duelo como D´Artagnan (el de Dumas, no la tortuga) al presidente de MORENA. Con ese mismo espíritu de ficción, Yunes ha inventado una trama en el que Flavino, el de nombre de medicina (ocurrencia patrocinada por Gil Gamés), daba a AMLO dos millones de pesos mensualmente. A pesar de estas cosas, es posible que el gobernador sí esté mellando a López. Lo sabremos en los resultados de las elecciones de junio próximo, en las que se espera que la pelea definitiva sea entre MORENA y el PAN, con un PRI en un lejano tercer lugar (¿o cuarto?).

De ser cierto que a AMLO le están empezando a tocar en lo más íntimo (políticamente hablando) los tropezones y señalamientos, hay que reconocer que está en problemas pues muchos de sus actos políticos parecen sacados de las óperas bufas. Por otro lado, se insiste en los chismes de redes sociales acerca de su salud. ¿Saldrá Carmen Aristegui a pedir un reporte claro de su salud ya que puede convertirse en el presidente de México? Seguramente no.

En fin, AMLO, como Torroja podrá decir: “no hay marcha en Nueva York/ y los jamones son de york/ pensé que iba a estar mejor.” 


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