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Nada personal

Lunes, 05 de Septiembre 2016 - 17:00

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Antonio G Trejo

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"La historia política de México se dividirá en Antes de Trump y Después de Trump (AT y DT).", Antonio G. Trejo

Era tarde en la noche del martes 25 de agosto cuando se empezó a filtrar la noticia que en un principio nadie creyó. ¿Era una tomada de pelo? ¿un mal rato de alguien que deseaba algún protagonismo? Lo que fuera, había que esperar y confirmarlo. Momentos después, las confirmaciones empezaron a aparecer en mi pantalla, parecían palomitas que trataban de saltar de la olla. Era cierto, al siguiente día un presidente en su más bajo nivel de popularidad recibiría a un candidato que también estaba en su peor momento pre electoral, reunión de perdedores irremediables.

La forma en que se concertó el encuentro fue lo más sigiloso y discreto, tanto que se les olvidó incluir a la embajadora de los EEUU en sus planes, el ambiente era forzado, incómodo, como si algo pecaminoso estuviera a punto de ocurrir, y… ocurrió. Los mexicanos nos despertamos con la noticia, los periodistas extranjeros se alistaban en sus hoteles, confirmando sus reservaciones de última hora. Gran desconcierto y ansiedad y por qué no decirlo, mucha curiosidad acerca de los temas de conversación y las posibles repercusiones en ambos países. La reunión se realizó en privado, fue breve y sustanciosa, según ellos. Después, ambos aparecieron en una improvisada y bien calculada conferencia de prensa donde cada quien dio su versión, no hubo preguntas.

De inmediato surgieron algunas discrepancias que no fueron aclaradas. El visitante, más agresivo y dispuesto estaba particularmente interesado en imponer sus cinco consignas, entre las cuales destacaban: la creación de un muro en la frontera, la revisión del Tratado de Libre Comercio y la repatriación de trabajadores ilegales a nuestro país. El candidato enfatizó la importancia de estos asuntos por nuestra propia seguridad y conveniencia (cuyo objetivo era terminar con el tráfico de personas, armas y el narcotráfico), para obtener mayores ventajas en nuestras relaciones comerciales y culturales, y para afianzar los lazos de buena voluntad. Nuestro presidente, inmutable validaba todo con su silencio; lo único que tengo en claro es que me siento más protegido porque él me esta protegiendo, lo demás es puro cuento.

El visitante regresó de inmediato a Phoenix, estaba ávido de estar con su público, en su país y de contar una versión corregida y aumentada. Su tono, su procacidad y su abrasivo estilo afloraron de inmediato, sus palabras encendieron las conciencias de los asistentes, el ambiente festivo llegó a su clímax cuando vociferó: el muro se va a construir y México lo va a pagar cien por ciento… aunque ellos aún no lo saben. Aplausos, celebraciones, muestras de satisfacción llenaron el ambiente y siguieron hasta tarde. Los afanes narcisistas y de autoelogio quedaron satisfechos y sus asistentes eufóricos, sin duda alguna esperando que los resultados se reflejarán en las votaciones, solo es cuestión de esperar.

En México, los televidentes estábamos en shock, aún no asimilábamos lo que acabábamos de presenciar. La decepción, la impotencia y el abuso de poder de nuestro protector, habían rebasado la capacidad de los mexicanos para digerir el agravio que nos acababa de infligir. México, país de protesta y de rápida movilización popular quedó mudo, inmóvil, ningún representante o partido político protestó, ningún intelectual, nadie sino unos cuantos despistados aparecieron en El Ángel, protestando a iniciativa de Krauze. (Enrique Krauze sugirió una protesta y rechazo en un noticiero matutino).

Ambiente sombrío, triste, desánimo, pero aún sin imaginar lo peor. Lo peor fue que nuestro protector en conversación telefónica con un noticiero nocturno aclaró: que los mexicanos no íbamos a pagar por el muro, tal como lo había dicho el candidato presidencial, sino que él fue muy enfático en este asunto y continuó reiterando que somos su principal responsabilidad.  

Nos enfrentamos a una situación muy peculiar y muy común entre los políticos de cualquier nacionalidad: la mentira. No tenemos manera de saber quién mintió, las nuevas versiones de ambos políticos, los sumen más en el descrédito y la desconfianza, al menos en México. En EE.UU., los periódicos de mayor prestigio dicen conocer muy bien a Mr. Trump y su estilo y no tienen duda de que él ha tergiversado el contenido de la reunión. La editorial del New York Times hace énfasis en la personalidad histriónica de Trump y su acertada decisión política de reaparecer en Phoenix, una ciudad con gran tradición anti inmigrante con políticas sumamente racistas, esperando que su actuación se vea reflejada en las próximas elecciones. Charles M. Blow, tambien del New York Times en su artículo: The Duplicity of Donald Trump critica al candidato y resalta su falsedad tomando como referencia el comentario del señor Trump: el muro se va a construir y México va a pagar cien por ciento….aunque ellos aún no lo saben, que todo el mundo escuchó. Este simple comentario refleja el carácter y las verdaderas intenciones políticas y personales del candidato.

Por si sirviera de consuelo, muchos comentaristas de la televisión norteamericana coinciden en la doblez del candidato y han ponderado a nuestro presidente por haberlo tratado como invitado, sin haberlo interrumpido cuando pudo haberlo ridiculizado. Ése es el sentir de los analistas políticos y diplomáticos, nosotros los mexicanos seguimos pensando que nuestro presidente no ha tenido ni tendrá la capacidad para protegerse así mismo. Al tiempo….

 


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Número 35 - Noviembre 2019
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