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«Mira, mamá»: Poniatowska y la adulación en la 4T

Lunes, 13 de Mayo 2019 - 13:15

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Venus Rey Jr.

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El pasado viernes 10 de mayo, día de las madres, la escritora Elena Poniatowska se presentó en la conferencia matutina del presidente López Obrador en Palacio Nacional. En uso de la palabra, Poniatowska pronunció un muy breve discurso. Como buena escritora que es, y para acentuar el pathos de su mensaje, se valió de un recurso retórico: se dirigió a su difunta madre y la hizo partícipe –«Mira, mamá»– de los nuevos tiempos.

Algunos encontraron este mensaje conmovedor y emotivo. López Obrador y su esposa estaban justo detrás de Poniatowska, y se les vio conmovidos, especialmente Beatriz Gutiérrez Müller, que estuvo a punto de soltar una lágrima –lo cual rompe la creencia de que es una mujer fría que administra sus emociones–. Y claro, los opositores de López Obrador encontraron grotesco este discurso y de inmediato lanzaron críticas y burlas a Poniatowska y al gobierno.

 

He aquí lo que dijo Elena Poniatowska:

«Mira, mamá: tú que estás aquí, tú que estás en el cielo, míranos aquí a todas estas mujeres. Es la primera vez que en tantos años un presidente nos llama en una situación, en un lugar cálido, con voz sencilla y con algo que es tan importante: con amor y cercanía. Mira, mamá: yo creo que has de estar muy contenta, has de estar sintiendo que México ha cambiado mucho, que México va por un camino que nunca tú recorriste con los presidentes anteriores, con el gobierno anterior. Mira, mamá: creo que somos muy felices aquí en este día entre mariachis y tantos corazones que nos acompañan.»

A mí no me pareció que estas palabras fueran ni emotivas ni tiernas. Creo que se trató de una loa al presidente, y si me apuran, el hecho de que Poniatowska se dirigiera al cielo, como si estuviera rezando, me pareció hasta siniestro. Pero esa es mi percepción. Lo que no entiendo es cómo muchas personas, entre ellas políticos de oposición y gente de los medios, se lanzaron tan impíamente contra Poniatowska, la insultaron, la ridiculizaron y, peor aún, la descalificaron e hicieron escarnio de ella por su edad. Esto último es absolutamente inaceptable. Todos aquellos que la insultaron por su edad revelan una naturaleza abyecta. Qué pena. ¡Como si ellos mismos no fuesen nunca a envejecer! Esas mismas personas que exigen respeto al presidente cuando habla de neoliberales, conservadores y tantas cosas más, que se sienten ofendidas si el presidente les dice “fifís” –“Mira, mamá, el presidente me habló feo y me dijo fifí, voy a llorar porque su discurso de odio está dividiendo al país”–; esas mismas personas utilizaron una ofensiva palabra que empieza con m, que no voy a reproducir, para burlarse de la edad de Poniatowska. Vergonzoso. Inaceptable.

Elena Poniatowska, como cualquier otra persona, tiene derecho a expresar simpatía por este o por cualquier otro gobierno. El hecho de que en su momento el presidente Carlos Salinas se acercara a ella y a otros intelectuales no es motivo para descalificarla, aún cuando Poniatowska hubiera apoyado con entusiasmo a aquel régimen. Podemos estar de acuerdo o no con la forma en que expresó simpatía hacia AMLO el pasado 10 de mayo. Insisto, a mí no me gustó. Pienso que fue una loa que cayó en la lisonja, pero no creo que eso sea motivo para crucificarla. Poniatowska se expresó, sí, efusivamente y tal vez con adulación, pero lo hizo sin atacar ni descalificar a nadie. Hemos llegado a un punto en el cual los opositores del gobierno quieren acallar toda voz de apoyo al presidente.

A este controvertido discurso se suma una acusación que circuló por las redes desde el viernes: que Elena Poniatowska se benefició con un recurso etiquetado en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2019, y que por tal motivo cómo no iba a estar “feliz entre tantos corazones”. Un recurso de 5 millones de pesos. Como siempre, y para no caer en las noticias falsas, verifiqué si esto era cierto. Así que consulté la fuente oficial, en este caso el sitio web de la Cámara de Diputados (diputados.gob.mx), y revisé el PEF 2019, tal como aparece publicado en dicho sitio (http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/PEF_2019_281218.pdf). Efectivamente, en el Anexo 43, que se refiere a las ampliaciones al ramo de la cultura, aparece entre los proyectos no gubernamentales etiquetados, un recurso de 5 millones de pesos en beneficio de un proyecto denominado “Elena Poniatowska” (página 111 del documento).

Sin embargo, hay que decir que, aún cuando el recurso aparece en el PEF 2019, hasta el momento ni la Fundación Elena Poniatowska Amor, A.C., ni la escritora, han recibido ningún beneficio por parte del actual gobierno. Así lo manifestaron Sergio Mayer, diputado presidente de la Comisión de Cultura, y un vocero de la Secretaría de Cultura.

En cuestión de proyectos culturales etiquetados en el PEF, la mecánica era esta: la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados lanzaba una convocatoria y una metodología para que Estados, municipios y organizaciones no gubernamentales propusieran proyectos que, de ser seleccionados, se etiquetarían en el Presupuesto de Egresos de la Federación. Una vez que un proyecto era etiquetado y aparecía en la publicación oficial del PEF a finales de año, había que tramitar y gestionar la entrega del recurso ante la Secretaría de Cultura. En línea aparece el sitio oficial del Programa Anual de Proyectos Culturales correspondiente al PEF 2018 (http://www.apoyospef.gob.mx), pero al día de hoy no se ha publicado nada relativo a los proyectos culturales etiquetados en el PEF 2019. Durante la campaña, López Obrador se manifestó en contra de estos proyectos, pues, decía, eran fuente de desvío de recursos y de “moches” para los diputados. Es un secreto a voces que esos recursos probablemente no sean entregados, ya que el PEF 2019 se refiere al monto destinado a estos etiquetados como de “distribución sugerida”, de modo que las autoridades cultural, hacendaria y ejecutiva podrían hacer cambios. López Obrador se opuso a estos recursos para proyectos culturales cuando era candidato, de modo que es muy factible que ahora que es presidente no los haga efectivos. Así las cosas, hoy por hoy las personas –incluidos medios y periodistas– que han dicho que Elena Poniatowska o su Fundación se beneficiaron con 5 millones de pesos que le o les asignó el gobierno, están, simple y llanamente, mintiendo.

Pero también surge otra interrogante. El presidente López Obrador dijo el sábado 11, o sea, un día después del discurso de Poniatowska: «No me voy a dejar rodear por lambiscones y barberos, voy a estar escuchando directo al pueblo.» Esta actitud es correcta y deseable en cualquier gobierno. Los ocupantes de Los Pinos, en efecto, se aislaban de la realidad y se rodeaban de una comitiva que no se cansaba de alabar las virtudes del gobierno y la magnificencia de la persona del presidente. Tanto que todos los titulares del ejecutivo federal salían totalmente convencidos de que su gestión había sido la mejor en la historia del país. Y por eso, cuando los increpaban, quedaban totalmente perplejos: «Pero cómo, si mi gobierno ha sido el mejor, todo lo que México es me lo debe a mí.» Cualquiera de los ex-presidentes vivos (Echeverría, Salinas, Zedillo, Fox, Calderón, Peña) está seguro que él fue el mejor mandatario que ha tenido México. Si de verdad López Obrador logra romper esta muy perniciosa práctica, habrá que reconocérselo. Pero, parafraseando a Nietzsche, todo es “humano, demasiado humano”. Tal vez López Obrador ya crea –ojalá que no– que a los seis meses de administración es el mejor presidente de nuestra historia. Muchos de sus seguidores, sin bases sólidas, así lo piensan, entre ellos Elena Poniatowska. Pero igual de estulto es sostener que a sus menos de seis meses, López Obrador es el peor presidente que ha tenido México.

Si Poniatowska llega a recibir ese recurso de 5 millones de pesos, cosa que dudo, tendría aún más razones para alabar al actual gobierno y para afirmar que AMLO es el mejor presidente del mundo. Y aún cuando eso sucediera, nadie tendría derecho a denostarla. Sí habría derecho para no estar de acuerdo con ella, para refutarla, para cuestionar, en su caso, por qué le asignaron esos recursos; pero nunca habría derecho para descalificarla, menos aún para insultarla, ni por adular al gobierno ni mucho menos por su edad.



Número 29 - Mayo 2019
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