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México y su racismo

Jueves, 29 de Septiembre 2016 - 17:00

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Alejandro Díaz Pérez

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No siempre se asume sin asomarse alguna duda, que la sociedad mexicana es racista. En la mayoría de las ocasiones el racismo cotidiano queda en la sombra, se minimiza, invisibiliza y hasta se banaliza.

México tiene interiorizado una forma de racismo muy peculiar, converge no solo la cara segregacionista, sino también la asimilacionista. Es el anhelo constante entre acercarse a lo “blanco” y alejarse de lo “moreno”, es en suma, el concepto de “lo blanco” como un valor superior en una sociedad predominantemente mestiza, es la compresión colectiva del éxito como sinónimo de “blanqueamiento”, un racismo “cromático”[1].

En el año 2010, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación en la Encuesta Nacional sobre Discriminación[2], realizó la siguiente pregunta: ¿estaría dispuesto o no estaría dispuesto a permitir que en su casa vivieran personas de otra raza? El 23.3% respondió que no.

Puede interpretarse de muchas maneras los resultados de la encuesta. Sorprende el alto porcentaje de personas que abiertamente aceptan ser racistas; en sociedades contemporáneas el autoadcribirse como racista, machista, homofóbico, etcétera, no es algo que pueda presumirse en el ámbito público, las personas no suelen darse cuenta cuando están adoptando posiciones racistas u homofóbicas, existe una tendencia a autojustificarse.

Justo ahí el problema fundamental, el racismo en México tiene como obstáculo inicial el reconocimiento del problema, nadie (o casi nadie) se asume racista. Basta detenerse un momento para reflexionar sobre aquellas frases que tienen un poderoso poder simbólico para dar cuenta del profundo arraigo que el racismo tiene en México, “mi hijo es moreno, pero es bonito”, “mi hijo salió güero”, “tienes el nopal en la frente” ”trabajo como negro”, “que indio eres” y un largo etcétera.

Sin embargo, la cuestión no solo se reduce al lenguaje y entendimiento social, el racismo se encuentra en múltiples ámbitos; ¿Cuántas veces hemos leído una revista en la cual las personas que aparecen en la publicación tienen cierto fenotipo? Generalmente personas “blancas”, en contraste con las de “piel morena“ que suelen ser deliberadamente eliminadas de dichas publicaciones.

Lo mismo sucede en los medios de comunicación, los espacios de mayor éxito en la radio y televisión están destinados a personas “blancas”, en la publicidad el éxito se asocia con personas no morenas. Todo esto sucede cotidianamente y no es producto de la casualidad.

En el ámbito científico, los debates antropológicos contemporáneos han hecho visible que el la idea de “raza” no necesariamente tiene un sustento científico, sino eminentemente es una construcción social. Para muchos Antropólogos, las razas biológicas no existen ni nunca existieron[3]. El racismo, forma parte de las sociedades actuales caracterizadas por una estructura racial rígida.

Asimismo, la cuestión no luce mejor a nivel normativo o jurídico. En México, La Constitución Política no reconoce a las personas afrodescendientes o afromexicanas, quienes han sido históricamente excluidas de los planes de gobierno y políticas públicas sociales, económicas y multiculturales.

La existencia del racismo en México es un fenómeno incuestionable, pero difícilmente visible socialmente, hoy en día el racismo es una práctica muy extendida que no ha sido combatida eficazmente, y no podrá serlo mientras la sociedad y el Estado sean cómplices en dejar en la sombra un problema que nos aleja del ideal de igualdad.


[1] Navarrete, Federico, México racista, Editorial Grijalbo, México, 2013.

[2] CONAPRED. Encuesta Nacional Sobre discriminación, 2010, pág. 22.

[3] Sussman, Robert, The myth of race, Harvard University Press, octubre 2014.



Número 32 - Agosto 2019
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