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México polifacético I

Lunes, 26 de Diciembre 2016 - 15:00

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Antonio G Trejo

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"El problema no es llegar al poder sino ejercerlo adecuadamente", Niccolo Machiavelli

Había hecho un gran esfuerzo para no escribir sobre temas políticos y sociales de mi querido país, sin embargo, no puedo permanecer indiferente ante algunos sucesos que han ocurrido en los últimos quince días. Dichos sucesos son en orden cronológico:

  • La piñata Trump del PRD
  • El acoso policiaco al cuarteto Dulcissimo en el centro de la Ciudad de México.
  • La salvaje agresión física y verbal de la que fue objeto Ana Gabriela Guevara y su acompañante en el establo de México… sí, está bien escrito…establo.

Los tres sucesos merecen una crónica más extensa pero no tengo el tiempo para escribirla, además tengo prisa por liberar mi capacidad masoquista que está a punto de estallar. Me gusta la fiesta, respeto los usos y las costumbres y trato de vivir con el respeto al derecho ajeno es la paz como primicia fundamental. La cuestión de la piñata Trump se realizó en México, fue una autentica producción, dirección, sonido, iluminación, escenografía y actuación auténticamente mexicana, sin lugar a dudas. Bajo la magistral dirección del Senador Barbosa los burócratas y la plana mayor del PRD celebraron su posada que llegó a su clímax cuando apareció la efigie de D. Trump y las huestes se dejaron arrear por la incitación de uno de sus máximos líderes, el mencionado senador Barbosa quien los azuzó a mandarle un recordatorio maternal, para después rematar con el mexicanísimo PUTOS, originado en los estadios de futbol.

No se vaya a pensar que todo es patanería y vulgaridad dentro del PRD, de repente Beatriz Mojica Morgan, secretaria del partido se sintió culpable y en un afán por minimizar el desagradable acto declaró que esto había sido una fiesta privada y que por lo tanto no consideraban que fueran a haber mayores consecuencias, mucho menos, alguna repercusión diplomática. Cualquiera pensaría que si fue un acto privado debió haber quedado en privado, ¿no es así?

El senador director del evento debió haber respetado su propia investidura como representante oficial de su partido y como representante líder del Senado Mexicano, pero tal vez era mucho pedirle.

Pocos días después, cuatro jóvenes artistas que se encontraban tocando música clásica en una céntrica esquina de la ciudad fueron objeto de agresiones físicas y verbales por parte de la guardia pretoriana encargada de vigilar el orden. De repente se presentaron ante las jóvenes y les requirieron el permiso correspondiente, el cual era imposible mostrar porque ya no se expiden en la actualidad. Los guardianes del orden de inmediato procedieron con su operativo policiaco y aislaron a las jóvenes utilizando sus escudos. De no ser por las sonoras protestas y los correspondientes jaloneos con los transeúntes que hicieron suya la causa, las habrían arrestado y remitido a la delegación, por perturbar el orden público.

Horas más tarde, Ana Gabriela Guevara y su acompañante femenina iban circulando en una moto en el establo de México cuando de pronto una camioneta casi las embiste haciéndolas caer al pavimento, ambas mujeres resultaron con raspones y escoriaciones. Acto seguido, cuatro individuos salieron de la camioneta profiriendo insultos, y dos de ellos las empezaron a golpear y patear con saña inaudita causándoles lesiones graves en la cara y el cuerpo, lesiones que requirieron cirugía reconstructiva del arco cigomático. Fue sólo cuando Ana Gabriela presentó la denuncia a las autoridades que se pudo aclarar la identidad y la verdad de los hechos. El gobierno del estado en un principio trato de tergiversar los hechos señalando a las mujeres como las agresoras y causantes del accidente. Al confirmarse la identidad de Ana Gabriela, una de las máximas glorias del atletismo mundial y senadora de la república mexicana, el gobernador del estado gira sus instrucciones más precisas para que se inicien las investigaciones. Estaremos pendientes.

Sin embargo, el calvario de Ana Gabriela y su acompañante no termina ahí. Las llamadas redes sociales de inmediato se dedicaron a proferir insultos sexuales contra ellas, toda una marejada de vulgaridades y procacidades lésbicas, como si algún desequilibrado las hubiera organizado.

Muchos artistas, sociólogos, científicos y visitantes distinguidos han descrito a México como un gran país surrealista y polifacético en muchos sentidos. La gran mayoría de mexicanos estaremos de acuerdo con eso, así como estamos ciertos que también existen diversos tipos de mexicanos. Esta diversidad sociológica por sí sola señala grados de características personales que distinguen a los individuos por su comportamiento y su manera de conducirse en sus relaciones personales. Como es natural en toda clasificación, alguien ocupa los últimos lugares, los de hasta abajo. Este grupo poblacional tiene características muy similares, entre otras, están auspiciadas directa o indirectamente por algunas fracciones de ciertos políticos que compran o permiten libertades a sus agremiados y que se manifiestan en todas partes dejando un sabor agrio, incómodo y desagradable; que demerita y ofende al resto de los mexicanos que estamos en un nivel más elevado en cuanto a las consideraciones del buen comportamiento y la buena conducta. La posada Trump es un ejemplo clásico de la manipulación de una plebe para denostar y agredir soezmente a alguien que no es de su agrado. El cacique, el jefe, el señor usa su poder para alentar a sus masas a realizar actos reprobables y vulgares que no tienen otro objeto sino fomentar un falso sentimiento de solidaridad con su propio grupo y mostrárselo al resto de la sociedad, es un acto de incitación o provocación hacia el resto de los mexicanos, desearían que los tomásemos como ejemplo. La historia ha demostrado que el descontrol de las turbas ha producido la caída de diversos sistemas de gobierno. No es que favorezca o esté de acuerdo con el ideario del Sr. Trump; pero como mínimo, tengo que respetarlo como persona para poder ejercer un juicio de su actuación. Yo me pregunto si el Sr. Barbosa piensa algún día visitar los EEUU o bien si ha pensado cómo sus acciones y sus palabras influirán en el Sr. Trump. Según cálculos demográficos recientes, viven cerca de 26 – 28 millones de ciudadanos mexicanos indocumentados en EEUU que bien pudieran sufrir las decisiones y la ira del candidato electo. Gracias Sr. Barbosa, que usted y sus huestes sigan disfrutando de su… mexicana alegría.

La música es un arte universal que en muchas ocasiones eleva el espíritu en su máxima expresión, es por eso que en muchas ciudades del mundo se permite a los artistas expresar sus talentos sin ninguna restricción. El hecho de que algunas agraciadas jóvenes se hayan dignado a compartir sus capacidades y talentos debería de ser motivo de reconocimiento y profunda satisfacción. El frustrado acto represivo representa una grave falta de sensibilidad personal, acorde con una personalidad esquizofrénica que no solo evita sino persigue cualquier manifestación creativa o artística que además transgrede los derechos humanos y culturales de sus semejantes, ya bien lo decía Niccolo Machiavelli: el problema no es llegar al poder sino ejercerlo adecuadamente.

El caso de Ana Gabriela Guevara y su acompañante es muy semejante a lo ampliamente descrito en el artículo anterior (El Auge de la Misoginia publicado el 9 de Mayo del 2006 en el Ruiz Healy Times) como una doble violación: la física y la verbal por parte de los agresores directos y la agresión conceptual y emocional por parte de las autoridades y las decenas de cobardes que han usado el medio de comunicación electrónica para descargar su misoginia y su bajeza. Las llamadas redes sociales son una espada de Damocles porque han transformado la conducta humana, dan toda la ventaja al agresor que calcula e intuye la maldad de su acción, hace que el tímido se vuelva osado, el mustio se vuelva audaz y el agresor pueda actuar a larga distancia sin confrontar a su víctima. El ciclo se repite una y otra vez; hasta que la víctima lo denuncie y las autoridades hagan su trabajo.

Volviendo a los mexicanos anteriormente descritos, las huestes del PRD incluyendo a sus jerarcas, todos los mexicanos que acuden a los estadios de futbol a gritar PUTOS, todos los mexicanos que se disfrazan con bisutería, jorongos, plumas, sombrerotes con leyendas soeces, los que golpearon e insultaron a Ana Gabriela y su acompañante, las autoridades que trataron de tergiversar la información, todos los cobardes que usaron las redes sociales para agredir impersonalmente a las dos mujeres, las autoridades que ordenaron a la guardia pretoriana a desalojar a las cuatro jóvenes son y siguen siendo mexicanos, pero no de nuestro nivel sino del peldaño más bajo de la escala establecida. Los mexicanos diferentes nos sentimos ofendidos con su presencia y manera de conducirse, no queremos ser representados por ellos en eventos nacionales e internacionales. Ellos han marcado la pauta con su comportamiento y su lenguaje y actúan bajo la protección y con el consentimiento de las autoridades. Su libertad de expresión y su interpretación de los derechos humanos, son muy respetables, pero eso no quiere decir que debemos compartirlos o imitarlos porque no tenemos ni el mismo idioma ni la misma manera de conducirnos. Recuérdenlo, ustedes están al final de la escala, la evolución biológica se corrompió con ustedes y se hizo retrograda.

¡Todos somos mexicanos, sí…. pero no todos somos iguales!


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Número 33 - Septiembre 2019
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