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México: los ricos, más ricos; los pobres, más pobres

Jueves, 25 de Junio 2015 - 17:30

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Jaime Guerrero Vázquez

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Se ha dicho, con razón, que una de las causas de que México sea una nación sin respeto al Estado de Derecho es la desigualdad social y económica. Otras causas serían la impunidad y la corrupción existentes. Más allá de la necesidad de “domar” a la especie, como bromeó el presidente Peña Nieto, combatir las causas de la desigualdad aparece como la tarea número uno en el país. Conste que se habla de desigualdad, no de pobreza.

La desigualdad no se combate con políticas asistencialistas, como ha quedado demostrado en los más de 20 años de aplicarlas. Cuando el salario se estancó en el país, a finales de los años setenta, el Estado empezó a aumentar su vocación asistencialista para subsanar lo que la iniciativa privada no concedía. El resultado está a la vista: la concentración de la riqueza es mayor que nunca y pese a los miles de millones de pesos destinados al combate a la pobreza existen 53.3 millones de personas en esa situación, según el informe “Desigualdad extrema en México”, elaborado por el doctor Gerardo Esquivel, académico del Colegio de México y la UNAM.

Esta construcción social-económica, que favorece la desigualdad, no ha sido modificada en lo esencial durante los últimos 30 años. En esta construcción, el poder político se ha adaptado y apoya la reproducción del modelo, de acuerdo a las conclusiones del citado estudio. Está claro que en el panorama de los ocho partidos existentes, ninguno tiene como objetivo revertir el proceso que ha permitido la desigualdad. Ni el PRD ni MORENA, supuestamente de izquierda, tienen claro esto. Ambas organizaciones comparten genes priistas e izquierdistas, pero dominan los rasgos corporativos y populistas que heredaron de su progenitor tricolor por encima de la necesidad del cambio en la distribución de la riqueza, a la que aspiraba la vieja tesis comunista.

El informe del Dr. Esquivel, presentado por Oxfam México, trae datos llamativos, de esos que atraen a los medios. Por ejemplo, señala que en el año 2002 la riqueza de cuatro mexicanos (Carlos Slim, Germán Larrea, Alberto Bailleres y Ricardo Salinas Pliego) representaba el 2 por ciento del PIB; para 2014 ese porcentaje subió a 9 puntos porcentuales. Esto significa que el magro crecimiento del PIB en esos años (2002-2014), menor al 2% anual, ha dispuesto mecanismos de concentración de la riqueza que ha permitido a estos cuatro personajes multiplicar su riqueza por cinco. El doctor Esquivel señala que en lugar de continuar por la senda asistencialista, el Estado debe concentrarse en “una política social basada en los derechos: a la alimentación, a la educación, a la salud, etcétera.”

El problema central es: ¿cómo desmontar la construcción social-económica y jurídica que ha permitido esto?


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Número 34 - Octubre 2019
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