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Martuchita’s Talk Show

Viernes, 29 de Enero 2016 - 17:00

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Federico Cabrera

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A falta de quehacer, en la “Cámara de Diputadas (Sic.) y Diputados” –juatever dat mins- acaba de arrancar el Talk show sobre la mota, sus bondades terapéuticas y su potencial para alivianar a la Nación.  

(Aclaración no pedida y glosario necesario: Talk show, wikipédicamente es definido como un “show o espectáculo hablado”. O como diría el Madero de Ricky Ran Anaya: “El puro chou”. Y por “martuchita”; “mota”, “chepinita”; “cuchi-cuchi”; “mastuerza”, etc., me refiero genéricamente a la Cannavis Sativa, especie herbácea de la familia cannabaceae, con propiedades psicoactivas)     

Y en “puro chou” quedará la pasarela. Díganmelo si no los lectores de esta “Gran, pero Gran Comunidá”: 

En una esquina, están los “científicos” –de los que este Viene-Viene de banqueta se excluye- y que conocen perfectamente la síntesis de determinadas sustancias y sus alcances médicos. En la otra, se encuentran los atizadores de closet o confesos, que claman por la “legalización” de darse un toque, pa’ poder decirle a sus hijitos que lo que papá o mamá inhalan, es perfectamente “legal y con estricto apego al Derecho”.

Lo que sí cala es que entre los conspicuos disertantes sobre el tema, aparezcan personajes como Juan Ramón de la Fuente (Juanrra pa’los cuates) ¡Médico! y psiquiatra por añadidura de quien no se sabe para quién receta. Y si lo hace con fines “médicos y científicos” o con fines “lúdicos” o meramente propagandísticos para el próximo chou de 2018. Dejen les cuento:

Quien fuera Secretario de Salud (1994-1999) –cabeza de Sector constitucionalmente obligado a velar por la salud de la población- ha comenzado a ser futureado por parte de quienes cobran en la Cámara de Diputadas y Diputados (¡Sin ustedes seríamos nada!) como Adalid, Camino, Verdad y Vida de los derroteros de la Patria.  Juanrramoncho ha sido elevado hasta los Altares de la Máxima Tribuna de la Nación, pa’ que les diga “por donde” sobre el tema de la martuchita. (Ligeritos que son -de ideas- y Juanrra que les sopla…) ¡México!

Y ‘tá bien, no ‘stá mal que las chicas y chicos del Pre-Unión escuchen a los que “dicen que saben”; antes de fumarse un churro y comenzar a firmar Iniciativas y recetas para conseguir remedios pa’ las reumas. Aunque dudo que la mayoría de las y los citados entiendan los alcances de “la cosa”.

Yo soy un simple pelado que ve “la cosa” desde la banqueta. Sin embargo a veces le “echo ganas”. Ayer (26/01/16) me topé con un artículo –firmado precisamente por Juanrra- en un diario de esos que llaman de “circulación nacional” ¡Voooy! (Si no ‘tas de acuerdo con Ruiz Healy Times, no lo leas, pero ¡circúlalo!) donde el Juanrra afirma:

“Nuestro sistema de salud pública necesita hacer algunos ajustes para gozar de mejor salud… tarea ardua pero no imposible…Tendría que ser un proceso gradual de largo aliento que forzosamente sería políticamente complejo y costoso desde el punto de vista económico. Requiere ser respaldado por una verdadera política de estado.” (Sic. que Síc) ¡Tómala Hipócrates! (Hipócrates de Cos. Pa’ muchos, “El padre de la medicina”) de cuyo juramento entresaco –más no de contexto- donde dice: “evitando todo mal y toda injusticia. No accederé a pretensiones que busquen la administración de venenos…”

Dentro de mi muy corto e ins-pirado entender, si las afirmaciones de Juanrra, plus el rollo de Hipo se entendiesen y tomasen como “Texto Rector” para la discusión sobre la martuchita, consumatum quedaría el chou. La mota quedaría justo donde está hasta ahora clasificada por la Ley General de Salud como “Estupefaciente: CANNABIS sativa, índica y americana o mariguana, su resina, preparados y semillas.” (Ley General de Salud. Capítulo V. Art. 234) y cada quien se iría –como hasta ahora- a su casa, al club, al cine, a su closet o a su terraza. (Usuarios: ¡Aguas! “Aplican restricciones”. Se han dado casos en que luego de determinada dosis algunos y algunas sienten que pueden ¡volar!)

Más no os aceleréis santísima feligresía, ni me tácheis de anti-tacha light. Ya no me cuezo con el primer hornazo, toque, arponazo, chupe o jale.

Luego de varios añitos y después de todo lo que me he “metido” –en ideas- y por una que otra lecturita; más casi un cuarto de siglo buceando y chambeando en el ámbito de las “Sustancias y sus derivaciones”; además de inenarrables tragedias y verdaderas broncas que he atestiguado y/o he vivido de cerca con relación al tema, ya no me las trueno de lejos.      

Lo que me aterra es la “ligereza” con que se ha venido abordando la temática sobre la “contextualización, uso y regulación” de determinadas sustancias y subproductos. ¡Por sus sobras los conoceréis! (En EUA están dándole un seguimiento muy, muy cuidadoso a los accidentes mortales vinculados con el uso de Cannabis y sucedáneos… Denver, Denver… los perdimos).

Como dijo mi alter-ego Taka Nijo: ‘Ta bien que desde nuestro alumbramiento hayamos resultado ser “Seres Metódicos”. A lo primero que tuvimos que meterle al nacer, fue al aire. So falta oxigenación. –A mí me faltó- Pero de ahí a que en la neo-liberalización expongamos a las futuras generaciones a que “se metan de todo”, Taka-braion.  

Pero ese es un “churrotototote” larguísimo de fumarnos en este Breve Espacio regulado y limitado por Madame Francine, quien rompe todos mis esquemas; pues yo por mí, me seguía…

Viene, Viene… ¡ai quedó!   


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Número 34 - Octubre 2019
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