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Los Programas Sociales de la Cuatroté… ¿Cuestionados?

Jueves, 14 de Noviembre 2019 - 11:10

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Enrique Rodríguez-Cano Ruiz

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De acuerdo con el Plan Nacional de Desarrollo (PND), son nueve los programas que operarán durante el sexenio de la Cuarta Transformación:

1- Programa para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores

2- Programa Pensión para el Bienestar de las Personas con Discapacidad

3- Programa Nacional de Becas para el Bienestar Benito Juárez

4- Jóvenes Construyendo el Futuro

5- Jóvenes Escribiendo el Futuro 

6- Sembrando Vida

7- El Programa Nacional de Reconstrucción

8- Desarrollo Urbano y Vivienda

9- Tandas para el bienestar

Los llamados “programas sociales” de la Cuarta Transformación pretenden beneficiar a un grupo importante de habitantes de nuestro país —millones de personas— y hay muchas preguntas que surgen a su alrededor: ¿Serán solo para captar clientelas?, ¿Alguien los puede auditar?, ¿Estarán operando de manera correcta?, ¿O serán nidos de corrupción para que algunos vivales se enriquezcan en nuestro lastimado país? Es claro que sí no hay férreos controles en su operación eso va a suceder… ¿Alguien apuesta?

Así pues, en mi afán de conocer cómo funcionan estos programas tuve la oportunidad de acompañar a un amigo muy querido, uno de los más cercanos que tengo; el cual ya es elegible para beneficiarse del programa de Adultos Mayores, pues ya es mayor de 68 años. Así, lo acompañé a que se registrara en la Ciudad de México lo cual fue imposible pues nunca localizó a los “Siervos de la Nación” servidores públicos que se dedican a levantar los censos y a inscribir a los beneficiarios de los diversos programas.

Mi amigo decidió buscar su ingreso al programa en Acapulco, Guerrero, pues por allá vive y después de mil vueltas y pesquisas pudo contactar a un Siervo de la Nación. Resultó ser un arquitecto, amable y educado como él solo. El profesionista lo dio de alta por medio de un ciber programa que tenía instalado en su smartphone; cinco meses después le avisó que ya podía presentarse a cobrar su apoyo. Este programa tiene asignados 2,550 pesos al bimestre, cantidad con que mi amigo podrá “becar a uno de los hijos” de la persona que le ayuda en su casa.

Lo acompañé a cobrar y nuestra sorpresa, de cómo funciona el programa, fue mayúscula. El trato de los encargados fue impecable; los acapulqueños están entrenados para tratar bien a las personas, imagino que, por tantos años de atender turistas que ahora están muy escasos. Las inmensas colas de adultos mayores que se producen para cobrar en las instalaciones del parque Papagayo dejan mucho que desear. ¡Ni sillas hay!

Nuestro asombro no paró: el pago se hizo en efectivo, la larga cola de personas humildes desembocaba en una mesa en donde dos encargados tenían el dinero en dos mesas de Coca Cola. Así, los pagadores disponían de fajos de billetes de 500, 200, 100 y 50 pesos que pagaban después de comprobar en una lista nominal —hecha muy a la mexicana— para ver sí ya estaba elaborada la “orden de pago”. A mi amigo le bastó presentar su identificación oficial.

 

Así pues, no hubo entrega de una tarjeta bancaria para retirar la pensión y la inseguridad es total. El mentado Banco del Bienestar —antiguo Bansefi— obviamente no funciona como Dios manda, el cual por cierto alguien me informó que más del 80% de su personal es contratado por medio de empresas de outsourcing. Habrá que investigar quiénes son sus accionistas. Tal vez por medio de “transparencia” se puede conocer, ¿alguien sabe? ¡Está Cuatroté no deja de impresionar!

La pregunta subsiste: ¿existen pues los controles administrativos y la supervisión adecuada para que los programas sociales no sean botines para los administradores de la Cuarta Transformación?

La realidad real es que todo esto, no huele muy bien. ¿O estoy exagerando?


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Número 35 - Noviembre 2019
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