Se encuentra usted aquí

Lógica y logística

Miércoles, 18 de Julio 2018 - 15:00

Autor

julio_chavezmontes.jpg
Julio Chavezmontes Messner

Compartir

logica-logistica.jpg

 

El ex candidato presidencial tabasqueño, ha presentado diversas ocurrencias con las que según él, comenzará la cuarta transformación de la república.

He aquí cuatro de esas propuestas…

  • EL “AIRIOPLANO” PRESIDENCIAL

El transporte del presidente de la república es un tema que amerita prioridad.

López Obrador le decía a una reportera durante una entrevista concedida en medio de su última campaña presidencial, que pensaba vender el avión de Peña Nieto (1) y que volaría en líneas comerciales para atender sus compromisos oficiales.

Cuando la reportera le inquirió sobre los problemas que podrían originarse por los retrasos de los vuelos comerciales, y la posibilidad del presidente mexicano de no llegar a tiempo o de plano no llegar a un compromiso internacional, el Peje respondió inequívocamente: “pos no llegué y ya.”

En cuanto al avionzote de la polémica, yo creo que lo malo no es el avión en sí mismo, sino que el borrachito Calderón lo quería como cantina voladora, y Peña Nieto lo atiborró de gorrones y parientes que nada tenían que hacer volando a costa de los contribuyentes.

  • LA SEGURIDAD DEL PEJESIDENTE

López Obrador ha manifestado (lo mismo que Fox en su tiempo) su intención de desmantelar el Estado Mayor Presidencial.

Lo que el tabasqueño olvida es que ya no es el novio de la MORENA, sino el presidente de TODOS los mexicanos, incluyendo a los que no votaron por él.

Lo malo del Estado Mayor Presidencial, es que con el paso del tiempo, fueron siendo convertidos en cortesanos de presidentes imperiales.

Basta con adelgazar moralmente esa unidad del ejército, y devolverle el respeto que amerita, encabezado por un presidente austero, republicano, que predique con el ejemplo y que mande con autoridad MORAL.

La seguridad personal del presidente de México tiene que estar a cargo de una unidad que por muchísimos años ha demostrado eficacia y lealtad.

El Estado Mayor Presidencial no puede desaparecer a capricho de quien está obligado a someterse a los protocolos y procedimientos de seguridad indispensables, porque aun cuando nadie es insustituible ni indispensable, Mexico no está como para darse el lujo de que el nuevo presidente sea muerto en una atentado a consecuencia de su capricho taurino.

  • LA TAMAÑA CASÍSIMA

AMLO dice que no piensa vivir en Los Pinos.

Una vez más, creo que el señor López Obrador está equivocado.

La residencia de Los Pinos reúne hoy, condiciones de practicidad innegables.

Por razones de seguridad, es virtualmente inexpugnable, y eso facilita el trabajo precisamente del Estado Mayor Presidencial.

Por motivos de consideración por los habitantes de la ciudad de México, Los Pinos no solamente le sirve al presidente de turno para pernoctar o ingerir sus alimentos, sino para trabajar sin ocasionar molestias a la ciudadanía con traslados en helicóptero o por tierra, trastornando el tráfico de por sí ya caótico de la capital de la república.

Si el Peje pretende vivir en su democrática vivienda de Copilco, expondría por su tropical capricho a todos los vecinos no solamente a un auténtico martirio diario, sino a un peligro permanente.

  • LA DESCENTRALIZACIÓN ADMINISTRATIVA

La última de las cuatro ocurrencias con las que Don Peje pretende comenzar la cuarta transformación de la república, consiste en la diáspora súbita de casi todas las secretarias de estado, por los cuatro puntos cardinales, ¡ocasionando el desarraigo forzado de miles de burócratas que se verían obligados a mudarse a sitios desconocidos, so pena de perder sus empleos!

¿Cómo imagina Don Peje que podría realizar los acuerdos ministeriales con su gabinete; por Skype?

López Obrador tendría que comenzar a pensar en que, no es lo mismo pregonar su oposición contra la mafia del poder, o sus tocayas víboras prietas, alimañas y tepocatas (que Foximiliano ni siquiera tocó), que gobernar a despecho de la popularidad y la simpatía, porque los presidentes como los médicos, no deben titubear a la hora de recetar medicinas amargas, o terapias intensivas.

Para gobernar, hay que hacerlo ceñido a los principios de la lógica y de la logística.

Don Peje no puede darse el lujo de gobernar a ocurrencias desdeñando el sentido común y la inflexible logística cuyas normas son implacables.

Mejor debería ocuparse de lo que puede hacer ahora mismo; de auditar con severidad y acuciosidad  la administración pública saliente, en este periodo de entrega recepción.

No tiene que esperar al primero de diciembre para “pintar su raya” e incluso tomar medidas preventivas para que la "mafia del poder" no se le vaya a hacer ojo de hormiga como César Duarte, o Mario Villanueva en sus respectivos momentos.

Puede que regirse por la lógica y tomar en cuenta la logística no atraiga tantos aplausos ni la adulación propia de las campañas oníricas a ritmo de salsa y rumba; pero no hay jefe de estado por poderoso que se crea, que pueda evadirse de las consecuencias de despreciar el sentido común y la sensatez (propias de la lógica), ni de los parámetros objetivos que definen  la actividad de gobernar como el arte de lo posible (en el mundo de la logística).

_____________________

  1.  El avión presidencial no lo compró Peña Nieto, sino Felipe Calderón.

Leer también


Número 33 - Septiembre 2019
portada-revista-33.jpg
Descargar gratis

No te pierdas ningún artículo

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER