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Le Can-Can de Francine: ¿Un guía?... ¡un Héroe!

Viernes, 06 de Febrero 2015 - 17:00

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Francine Sarrapy Fabre

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En los más de 20 años que tengo de producir el Noticiario “Eduardo Ruiz-Healy“ para radio y televisión, he tenido invitados muy importantes como Vicente Fox, Felipe Calderón Hinojosa, Enrique Peña Nieto, sin embargo, el invitado más especial que ha visitado el Estudio, por su belleza y porte, su extrema juventud, su inteligencia y su enorme bondad… ha sido un Perro Guía.

No lo he olvidado, pues era un Labrador adulto color miel, perfectamente entrenado, de verdad una belleza. Portaba su arnés con elegancia e inspiraba respeto y admiración. Obedeció todas las órdenes de su dueño y lo llevó adentro de la cabina sin tropezarse, esquivando las sillas y esperó paciente, echado a sus pies, a que se desarrollara la entrevista. ¡Guau, mil veces, guau!

Los perros guía ayudan a las personas invidentes a caminar para ir a la escuela o al trabajo, ir de compras al mercado, subirse al transporte público, a desenvolverse en las grandes ciudades llenas de actividad y obstáculos y a cruzar las avenidas con tráfico, para luego regresar a sus casas con la satisfacción de la tarea cumplida.

¿Cómo se logra educar y enseñar a los perros para que se vuelvan los ojos de las personas? Parece magia, pero no lo es. Es estudio y entrenamiento.

Es un proceso perfectamente definido que consta de tres etapas. Primaria, Secundaria y Preparatoria para perros. Después de dos años se gradúan como guías para facilitar la vida de muchas personas.

Primera Etapa. Esta inicia a las seis semanas de vida del cachorro y es la de la socialización. Se coloca en una familia voluntaria que lo cuida y educa durante un año, siguiendo todas las instrucciones que la Escuela le brinda. El perro se habitúa a las situaciones, objetos y sonidos comunes del hogar y alcanza un nivel de obediencia básica como sentado, echado, no debe gruñir, agredir o morder.  Aprende a caminar con la correa, en el lado izquierdo. Aprende a ser limpio y no destructivo.

Segunda Etapa. El perro tendrá ya un aprendizaje especializado y vive en la institución, en las perreras de la escuela, desde el año hasta casi los dos años. Diario sale a la calle a trabajar con su entrenador para que se acostumbre al ambiente con el que funcionará como guía. Se le enseña a desviar obstáculos, a subir a transportes públicos para comportarse adecuadamente. Poco a poco se le pasan más responsabilidades, se le expone a situaciones cada vez más difíciles que tiene que resolver. En esta etapa el entrenador trabaja con antifaz, en distintos entornos, para comprobar la capacidad del perro en asumir la responsabilidad de ser guía. Además se le forman valores como el cariño, la comprensión y la ternura.

Tercera Etapa. Ya casi está listo, vive durante un mes, dentro de la Escuela, con la persona a la que le servirá de guía, para que se acostumbren a estar juntas y sepan de que manera conducirse. Posteriormente se continua el curso en la casa de la persona y se trabajan las rutas y necesidades específicas. Ésta es sin duda, una de las fases más complejas y de ella depende, en gran medida, el éxito de la unión invidente-perro guía.

Durante siete años, el perro acompañará a la persona ciega o débil visual y después estará listo para jubilarse, para quedarse con esa persona o en otra casa que lo adopte.

Las principales razas que se utilizan como perros guía son Labrador, Golden Retriever y Pastor Alemán. Se toma en cuenta el temperamento, la adaptabilidad, grado de dominancia, obediencia, concentración, motivación y agresividad. Estos perros dan resultados extraordinarios.

Si te encuentras con un Perro Guía atiende el siguiente Decálogo...

1. No me des de comer, ni me llames cuándo estoy trabajando. Los silbidos me distraen.

2. Si quieres saludarme, pregunta primero a mi dueño.

3. No dejes tu mascota suelta cerca de mí. Me puede alterar.

4. Para dar una indicación a mi dueño, no tires de la correa ni me agarres del arnés.

5. Recuerda que soy los ojos de una persona. No impidas mi paso a los establecimientos ni transportes. La Ley me ampara.

6. No me tengas miedo. Ni soy agresivo ni transmito enfermedades.

7. Si cuándo vas conduciendo y ves que intento cruzar, ten precaución y detente a una distancia suficiente para no asustarme.

8. Facilítame una ubicación cómoda en el transporte público.

9. Somos perros limpios. Nuestros hábitos higiénicos los tenemos bien aprendidos.

10. Si me respetas haremos que la persona camine más segura y autónoma.

“Los Perros Guía son alegres, sociables, vivaces, amistosos, no tienen miedo absolutamente a nada, tienen el temperamento adecuado para permanecer en la calle a pesar del ruido, del tráfico, de otros perros, así como personas que los puedan distraer o cualquier situación imprevista", Silvia Lozada Badillo, Directora de la Escuela para Entrenamiento de Perros Guía para Ciegos I.A.P.

Finalmente, creo que todos los perros pueden ser guías de sus amos y sus familias, aunque éstos no sean discapacitados.

¿Un guía?… No, ¡un Héroe!


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Número 35 - Noviembre 2019
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