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Le Can-Can de Francine: ¿Los cachorros vienen de París?

Viernes, 12 de Diciembre 2014 - 17:00

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Francine Sarrapy Fabre

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Una de las experiencias más sorprendentes de mi vida fue el nacimiento, en mi cocina, de 3 hermosas cachorras de french poodle miniatura.

Sissi, la mamá, un día empezó a buscar un lugar adecuado para dar a luz a su prole. La llevé a su “cama” habitual, a la alfombra del cuarto de servicio, al baño de mi recámara… todo era inútil.

Ella hacía caso a su instinto maternal y buscaba un lugar seguro y tranquilo, rondaba por toda la casa y el jardín y finalmente ubicó el lugar ideal para preparar el  “nido”.

Ante la presencia del parto, le pareció que en la cocina al pie de la estufa y el refrigerador era el mejor sitio para traer al mundo a sus bebés. Fue maravilloso verla arrastrar sus cobijas, colocarlas y esperar con tranquilidad el momento del nacimiento.

Mis hijos y yo la observamos y aunque asustados por el miedo a la estufa, que no ocupamos durante varios días, respetamos su decisión. Aceptaba gustosa caricias y consentimientos.

Si hemos decidido cruzar a nuestra perra, es importante que contemos con un buen veterinario, pues requiere de cuidados médicos y de una buena alimentación.

El período prenatal o de gestación dura entre 58 a 68 días, un poco mas de dos meses, y pueden fecundarse de 1 a 8 óvulos según la raza y el tamaño de la hembra.

El médico veterinario que consultes, le puede realizar una radiografía o un ultrasonido. En el caso de Sissi, vimos a las tres cachorras, preciosos bultos gorditos con nariz respingada.

El período neonatal es del momento del nacimiento a dos semanas de vida. Los cachorros no ven, no oyen y no se aguantan de pie. El único reflejo que está presente es el de alimentarse y buscan la forma de acercarse a su madre para obtener la leche. Duermen casi todo el tiempo y buscan estar juntos para tener el contacto físico que estimula su desarrollo.

Un día importante, es cuándo los cachorros abren los ojos, que es a partir de la tercera semana y se inicia el período de transición. Empieza a ladrar, a escuchar y a caminar para explorar el mundo que lo rodea, principalmente a su madre y a sus hermanos.

La última etapa de socialización es la más importante, pues lleva una vida más autónoma, explora el mundo externo y principalmente se relaciona con el hombre.

Aprende a comunicarse con los otros cachorros y perros, emitiendo señales y descodificando las que le llegan. En este período desarrolla los cinco sentidos.

Hasta este momento el cachorro utiliza sobre todo el tacto, que al crecer, se pierde en favor de otros sentidos, principalmente el olfato. Este sentido está muy desarrollado en el perro, como lo prueba su capacidad para reconocer al hombre, a otros animales y seguir pistas.

El oído del perro es capaz de percibir una gama muy amplia de frecuencias y capta también ultrasonidos. ¡Guau!

La vista le sirve principalmente para percibir señales visuales de otros animales o del hombre. Señales de sumisión o de dominio. Tiene visión periférica que le permite ver a la persona que viene caminando junto a él.

La relación con la madre es muy importante, por eso no debe separarse demasiado pronto de ella. Lo ideal es después de la semana 8.

Escenas de amor y de protección podemos observar entre la madre y sus hijos en todas las etapas. El juego entre ellos es parte importante en la comunicación. Los cachorros brincan, se revuelcan y retozan felices. En esta etapa aceptan juguetes como pelotas y sonajas. Al final del día se acurrucan y duermen en el regazo de su principal fuente de seguridad, su madre.

El período juvenil va desde la décima semana hasta la madurez, y es una prolongación de la socialización. Se convierte en un adulto más o menos integrado a la sociedad canina y humana. Es receptivo a las enseñanzas y puede aprender comportamientos y este es el mejor momento para…educarlo.

Es una maravilla de la naturaleza tener cachorros en casa, sin embargo, es importante tener en cuenta algunos aspectos:

  • Vale la pena cruzar a nuestra perra?
  • Le beneficia la gestación?
  • Existen riesgos para la madre?
  • Se requieren recursos para en caso de hospitalización o cesárea?
  • Tienes tiempo para atender a los cachorros?
  • Tienes asegurado el hogar de los cachorros?
  • Tienes el espacio para albergar a los perritos durante dos meses?
  • Tienes los recursos para vacunarlos y alimentarlos antes de entregarlos?

Si después de reflexionar y conocer a profundidad estos aspectos has decidido que sí… ¡Felicidades! …has decidido que no… ¡Felicidades! Ambas decisiones son adecuadas.

Recuerda que tener una mascota en la casa es una responsabilidad. Disfrútala con alegría.

¿Los cachorros vienen de París? No, llegan de nuestra decisión.


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Número 35 - Noviembre 2019
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