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Le Can-Can de Francine: Bo: la Primera Mascota

Viernes, 13 de Febrero 2015 - 17:30

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Francine Sarrapy Fabre

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Es tradición en los Estados Unidos llamar a la familia del Presidente en funciones como la Primera Familia y a su esposa como la Primera Dama del País. Siguiendo y aplicando esa misma filosofía, llamemos a su mascota… la Primera Mascota.

La mascota del Presidente y de la familia Obama llegó a la Casa Blanca a los 100 días de su mandato y es una promesa cumplida para sus hijas Malia Ann y Natasha de regalarles un cachorro por todo el apoyo que le brindaron y la paciencia que le tuvieron durante la campaña de 2008.

El compromiso del presidente electo Barack Obama, en su discurso de victoria en la noche de las elecciones de noviembre de 2008, se convirtió en un asunto muy importante para los estadounidenses que siguieron con simpatía y curiosidad la elección del nuevo inquilino de la Casa Blanca. 

La decisión no fue fácil pues, Malia su hija mayor, padece de alergias hacia el pelo de las mascotas. Los criadores le recomendaron un perro hipoalérgico que pudiera ser de raza de aguas portugués que además de no provocar alergias, es un perro amigable, sociable y no agresivo con los niños.

Barack y Michelle declararon que adoptarían un perro de esas características entre los abandonados y albergados en los refugios para perros. Pero no se llevó tal adopción pues, el senador Edward Kennedy en abril de 2009 les regaló a Malia y a Sasha, un cachorro de aguas portugués de color negro con manchitas blancas. Él tenía, desde hacia varios años, perros de esa raza.

El nombre de Bo se lo pusieron las niñas y según las fuentes periodísticas, existen varias versiones del origen del nombre, por cierto muy pequeño, pero con mucho simbolismo. La B de Barack y la O de Obama. Otra, su abuelo materno era apodado Bo Didley por el cantante de blues. A mí me gusta más la versión que el nombre surge por las iniciales del Presidente.

Cuando Bo llegó a la Casa Blanca ya estaba entrenado y desde el primer día obedeció las órdenes de sus nuevos dueños. También desde el primer día de su llegada se convirtió en una estrella mediática, The First Dog of the United States.

Ha sido retratado en infinidad de actividades, corriendo sólo por los jardines, jugando con las niñas, con la familia, acompañando al Presidente en actividades y hasta en promocionales de televisión, con orejas de conejo anunciando la celebración de la Fiesta de Pascua en la Casa Blanca.

En el año 2012 Bo estuvo muy ocupado apoyando la campaña para la reelección presidencial de su amo y se editaron imanes, pegatinas, pins, llaveros y hasta muñecos de peluche, con su cara y el eslogan YO LADRO POR OBAMA.

“Puede que sea el primer perro en emerger como actor central en una campaña de reelección presidencial" comentaba la prensa en alusión al simpático can blanquinegro.

Bo se ha ganado el cariño de los estadounidenses por su carácter simpático y juguetón.

Pero esta situación no es nueva en la Casa Blanca, los perros han sido las mascotas predilectas de  los presidentes y así cada mascota tiene su historia y cada una ocupó un lugar muy especial en los corazones de sus dueños y un lugar en la historia de la Casa Blanca.

A partir de 1999, existe en Estados Unidos un Museo de las Mascotas Presidenciales, encargado de llevar un registro de los animales domésticos pero principalmente los perros que los acompañaron.  

El Museo está ubicado en Annaloli cerca de Washington D.C. y pertenece a una organización privada. Tiene fotografías y variedad de objetos que les pertenecieron. Una de las mascotas más queridas y visitada es Fido de Abraham Lincoln. El presidente Lincoln fue un amante de los animales y les permitió a sus hijos tener además de perros, todo tipo de animales.

Los perros fueron las mascotas predilectas de los presidentes Hoover, Franklin D. Roosvelt, Harry Truman, Eisenhower, Nixon, Ford, Reagan y los Bush padre e hijo.

Vicky, la poodle; Pashá, el terrier, y King Timahoe el setter irlandés de Richard Nixon, estuvieron a punto de ser acusados por soplones y colaborar en la caída de su amo.

Franklin D. Roosevelt estableció la costumbre de recibir a sus invitados con la perrita Fala en los brazos, una scottish terrier. A tal grado fue su compañera, que la incluyeron en un conjunto escultórico dedicado a Roosevelt.

Desde el caballo “Nelson” de George Washington hasta “Bo” de la familia Obama, las mascotas han dejado huella en los estadounidenses a lo largo del tiempo.

¡Felicidades Bo… tienes mucho trabajo en la Casa Blanca!


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Número 35 - Noviembre 2019
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