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Le Can-Can de Francine: Al fondo a la derecha… ¡el WC!

Viernes, 19 de Diciembre 2014 - 19:30

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Francine Sarrapy Fabre

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Por fin llegó el día, todo es fiesta y alegría, el cachorro ya está en el hogar, los nuevos dueños tienen todo preparado, la cama en un lugar especial en la casa o en el área de servicios, su plato con comida y su depósito de agua… ¡ah! y si se requiere… periódico para sus necesidades fisiológicas, o sea pipí y popó.

Durante el día a la pequeña mascota se le permite descubrir su nueva casa y durante la noche lo guardan en su lugar.

Pero…sorpresa, de noche ladra y llora y de día anda dejando rastros húmedos y olorosos por toda la casa. ¡Todo un desastre!

Si no quieres enloquecer y perseguirla todo el día con agua, jabón y una jerga, estudia su comportamiento que responde a sus instintos, algunos de ellos ancestrales, desde que estaba en su manada libre por el campo o en los bosques.

La primera regla es que los cachorros duermen, comen y beben en un lugar y se alejan del mismo para hacer sus necesidades fisiológicas. Conociendo esta regla de oro, se pueden iniciar sus hábitos de higiene.

Hay que empezar a formarlos desde el primer día que está con nosotros, debemos evitar el error, pues lo toma como precedente y lo repetirá siempre. En el lugar que haya defecado u orinado quedará el olor que se convierte en un estímulo para más errores. ¡Gulp!

Se debe colocar la camita, su comida y el agua en un lugar, y separado y un poco lejano, un cajón con arena o simplemente los periódicos.

Si le falla y aparece un “regalito“ en la sala, ahora sí con un jabón que elimine olores lava el lugar, para evitar que repita nuevamente su gracia.

Es bueno observar a nuestra mascota, pues tiene posturas características y conductas que nos indican que tiene necesidades apremiantes. Además existen horarios para formar hábitos, al despertarse, después de comer y de hacer ejercicio. Es conveniente llevarlo al periódico y colocarlo encima.

Es importante no regañarlo, pues si se asusta evitará la presencia de su amo. No ganamos nada, pues es importante darle confianza y formarle hábitos.

Nuestra mascota responde mejor a los premios que a los castigos. Es preferible darle una galleta, hablarle suave o brindarle una caricia. Lo importante es hacerlo en el momento. Si esperamos que pasen horas y lo regañamos no entenderá que está sucediendo. No es capaz de asociar el castigo con el error que cometió horas antes.

Este tipo de enseñanza quizá tarde dos o tres semanas, pero una vez que ha aprendido dónde está su WC particular, no lo olvidará. ¡Felicidades, es tarea de los dos, amo y mascota!

Otra opción es que los perros hagan sus necesidades fuera de la casa en el patio, en el jardín o en el parque.

Si se tiene un patio o jardín, la enseñanza es más fácil, el cachorro pide salir y aprovechando el instinto de higiene, lejos de la comida y de la cama. El resultado está garantizado.

Si el departamento es pequeño, es importante llevarlo al parque en un mismo horario y controlar que el área no sea muy grande, para que reconozca su sitio habitual. Enséñalo a percibir diferentes texturas, tierra, pasto, grava o cemento. Es recomendable que conozca estas diferencias, por si en alguna situación lo cambias de parque. ex explorar y las mascotas.

Esta actividad también requiere que el dueño tenga lo necesario para levantar los “regalitos” de su mascota.  En este caso los dos se forman hábitos higiénicos, la mascota hacia su dueño y el dueño hacia la comunidad.

Es muy interesante estudiar el comportamiento de los perros con respecto a sus necesidades fisiológicas, pues también las usan como medio de comunicación. Marcan territorios, borran marcas de otros perros, se conocen sexualmente, en fin, una serie de señales instintivas que a los dueños confunden pero que debemos conocer para evitar situaciones de conflicto y de castigo hacia las mascotas.

Lo importante es formar hábitos, que se lograrán gracias a la repetición de actividades en el mismo horario y en las mismas condiciones.

Por último, y tomando en cuenta lo que César Millán nos aconseja, “Ejercicio, disciplina y afecto… ¡en ese orden! Son los tres ingredientes necesarios para tener un perro feliz y equilibrado”.

¿Disculpa el WC de Kiki? Pasando su cama… ¡al fondo a la derecha!


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