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Las Mañaneras

Miércoles, 06 de Febrero 2019 - 14:35

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Jaime Guerrero Vázquez

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Arenga, pontifica, acusa, descalifica, se entromete en asuntos de los otros poderes mientras en el país la CNTE continúa con su toma de espacios públicos que causan pérdidas millonarias, los asesinatos del crimen organizado continúan, el huachicoleo sigue, aunque en menor medida. El rosario podría ser infinito; cada mañana se para ante la prensa que dócilmente repite sus palabras porque son noticia. Unos cuantos periodistas y analistas mastican sus palabras y las cuestionan con argumentos, datos y subrayan contradicciones y sinsentidos evidentes. Pronto son sitiados en redes sociales, acusados de ser cómplices, de haber callado ante el PRI y el PAN. No importa que las acusaciones contra ellos sean falsas, en el mundo de la posverdad la repetición las hace válidas.

El presidente López Obrador calla ante los abusos verbales de Donald Trump hacia México, pero acusa, sin dar nombres, a un par de expresidentes (Zedillo y Calderón) de haber incurrido en coyotaje y abuso. Asegura que elevará la producción de PEMEX contra la opinión de los expertos, vapulea a sus secretarios de Estado cuando tratan de tener una iniciativa, aunque sea pequeña. Fiel a su misoginia histórica, las más corregidas o subestimadas son la de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y la de energía, Rocío Nahle.

Las acusaciones hechas en las conferencias son arengas si no van acompañadas de denuncias formales. Es basura informativa, pero es una buena manera de seguir alimentando el rencor. Si Zedillo o Calderón o cualquier otro quebrantaron la ley, entonces procede que se les encause, de lo contrario las palabras solo son una forma de descalificar, de azuzar al linchamiento. En el caso de Venezuela se zafa de tomar una decisión y asegura que es lo que marca la ley. Mientras, el secretario de Relaciones irá a Uruguay a reunirse sin la presencia de la ONU o de cualquier otra organización internacional. Sin embargo, Ebrard precisa otra posición distinta de la de su jefe: dice que no apoyan al régimen de Maduro.

¿Cuál es la magia de estas mañaneras en que se acusa sin pruebas, se promete sin datos, se contradicen los hechos y se desdicen secretarios y no pasa mayor cosa? Tras bambalinas, se asegura que, en su reciente reunión con el gabinete, el presidente les pidió que se “ahorren” otros 150 mil millones de pesos porque de lo contrario los programas sociales no tendrán cabal cobertura. Esto significará nuevos despidos y cancelación de programas importantes. No hay magia, López obrador camina por la senda de otros políticos populistas: gastar a manos llenas para crear una base social, mientras se afecta a la economía y el diseño institucional. Grecia, Brasil, Argentina y Venezuela caminaron por ahí y ya se sabe cómo les está yendo.

Este método aplicado en las conferencias mañaneras no busca unir a las personas, no. Busca exactamente lo que está logrando: dividir, crear enemigos tangibles. Por cierto, que este asunto de dividir, la historia también lo conoce. División social y demagogia son un viejo binomio, dos jinetes que han cabalgado juntos desde tiempos inmemoriales.


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Número 32 - Agosto 2019
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