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Las Elecciones: El Presidente fue el culpable

Lunes, 06 de Junio 2016 - 18:30

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Jaime Guerrero Vázquez

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EL BOMBARDEO: como ha sucedido en otros procesos electorales, las jornadas de votación son relativamente tranquilas, pero una vez que se cierran empieza el bombardeo de información. Este bombardeo es inclemente y está a cargo de medios, casas encuestadoras, candidatos, partidos, etc. Todo esto mientras las autoridades electorales llaman a esperar resultados oficiales.

El éxito o fracaso de los procesos electorales debían tomar en cuenta cinco elementos: grado de certidumbre, incidentes antes, durante y después de la jornada de votación, la afluencia de votantes, las expectativas de partidos y candidatos y la judicialización de los procesos.

GRADO DE CERTIDUMBRE: en general, el sistema institucional electoral funciona y lo hace con un alto grado de certidumbre. La incertidumbre la introducen partidos, candidatos y casas de encuestas que anuncian ganadores y perdedores. Esto crea dudas y expectativas en todo el proceso. Aquí empieza la incertidumbre sobre los procesos y las instituciones. Una inevitable reforma electoral debía prohibir que los partidos y candidatos hagan declaraciones hasta que la autoridad electoral dé resultados. Igualmente, si las casas encuestadoras dan encuestas de salida y estas tienen una diferencia de más de cinco puntos con respecto a los resultados finales, debían ser sancionadas.

INCIDENTES: tanto las autoridades electorales como el gobierno federal y los gobiernos estatales han reportado una jornada con “incidentes menores”. Sin embargo habría que detenerse en este punto y definir lo que se considera una jornada electoral normal. En los días anteriores a la votación, hubo disparos, golpes y bombas molotov en varios estados. El mismo domingo, hubo robo de papelería electoral en Oaxaca, disparos contra candidatos del PRI y del PRD en Pinotepa, Oaxaca, y agresiones en oficinas del PRI y del PAN en Veracruz. Además, se dio la detención de dos senadores panistas, uno en Quintana Roo (Daniel Ávila de Yucatán) y otro en Veracruz (Fernando Yunes Márquez). En efecto, todo esto no impacta en los resultados, pero son indicios de que la cosa no está tranquila. Sería mejor prevenir para la elección de 2018.

AFLUENCIA: es difícil saber cuál sería el porcentaje ideal de asistencia a las urnas. Más de un 60% podría considerarse relativamente bueno. Hasta ahora, con las cifras del PREP se puede afirmar que en todas las elecciones se superó el 40% y en algunos casos rondó el 60%. En la CDMX hay que señalar algo que se supo desde antes del domingo 5: la elección para el Constituyente no logró despertar mayor entusiasmo entre los capitalinos.

JUDICIALIZACIÓN: derivado de la incertidumbre provocada por los partidos, la salida de llevar a los tribunales procesos “muy peleados” se ha vuelto una tradición. ¿Pero, qué significa “muy peleados”? Ahora los partidos se inconforman aunque haya una diferencia de tres puntos. ¿Desde cuándo esta diferencia se considera cerrada? Se dice que la judicialización es una cosa negativa que no sucede en otros países. Es cierto que forma parte de una tradición indeseable, pero tampoco es para alarmarse mientras los tribunales den una respuesta a la altura de las circunstancias. De todos modos, una reforma electoral debía penalizar a los partidos que no presenten pruebas tangibles en los tribunales.

EXPECTATIVAS: lo más importante del proceso lo son las expectativas de cada partido y candidato. Apuntamos a vuela pluma algunas de ellas:

- PRI.- Manlio Fabio Beltrones prometió nueve triunfos en 12 elecciones. Los resultados preliminares dibujan la mayor derrota del PRI en elecciones locales, incluso después de perder la presidencia en el año 2000. Hasta ahora, el PRI habría ganado en Hidalgo, Oaxaca, Sinaloa, Tlaxcala y Zacatecas. En la CDMX fue mandado al cuarto lugar y en Baja California habría ganado en Ensenada y Tecate. Manlio Fabio Beltrones debía presentar su renuncia y asumir la culpa.

- PAN: tiene razones Ricardo Anaya para celebrar, todo indica que su partido habría ganado en siete estados, incluso en algunos que nunca habían gobernado, como Durango y Tamaulipas. Los resultados le dan bríos al joven líder para buscar la candidatura presidencial, pero no desalientan a los otros dos competidores: Moreno Valle y Margarita Zavala.

- MORENA: hasta el momento, la información preliminar señala que MORENA sigue en la pelea sólo en el estado de Veracruz y, como se esperaba, habría triunfado en la CDMX. En Zacatecas, la candidatura de David Monreal se derrumbó y en Oaxaca la alianza con la CNTE dio para mucho, pero no fue suficiente. Cierto que este partido logró presencia en muchas entidades, pero en la mayoría de ellas no fue significativa. Andrés Manuel López Obrador tendrá que seguir trabajando para crear una verdadera plataforma nacional, probablemente sobre la base de los inconformes con los demás partidos.

- PRD: a pesar de lo dicho anoche por Agustín Basave (PRD), es probable que ni en Tlaxcala ganen. Habrá que comparar las cifras ahora obtenidas por su partido contra las de las elecciones locales pasadas para definir si se mantiene o va a la baja. El panorama para el sol azteca es pesimista.

LAS APUESTAS: es altamente probable que los priistas culpen al presidente Peña Nieto de su estrepitosa derrota. Es lo más fácil de hacer, pero se equivocan, al menos en parte. En Tamaulipas, Veracruz y Chihuahua los principales culpables son los gobiernos locales, por una u otra razón. En Puebla, la maquinaria del gobernador aplastó a sus contendientes. En cada caso, se podrían contabilizar los errores. Las encuestas fallaron en la mayoría de los casos y, de nuevo, crearon expectativas.

De cualquier manera, los priistas se pensarán mucho antes de apoyar a alguno del club de Peña para el 2018. ¿Beneficia esto a Osorio Chong?


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