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La sociedad que margina y el narco que los cobija

Martes, 30 de Junio 2015 - 17:30

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Ethzoalli Rodríguez

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"Un niño es el comienzo de la vida, antes de la pre adolescencia es donde se forma el carácter, personalidad, miedos; decía Freud muy bien “infancia es destino”.
Mtra. Lorena González Boscó, Scouts de México

Para la Real Academia la sociedad es un término que describe a un grupo de individuos marcados por una cultura en común, un cierto folclor y criterios compartidos que condicionan sus costumbres y estilo de vida y que se relacionan entre sí en el marco de una comunidad.

En muchas ocasiones la sociedad, lejos de ayudar a mejorar su entorno, contribuye a la destrucción del mismo, afectando a los niños principalmente, a quienes se les está formando un carácter y un futuro dentro de la misma colectividad.

En entrevista con la maestra Lorena González Boscó, quién además de ser comunicóloga es parte del movimiento Scouts de México, afirma que “el entorno donde creces define donde vas a acabar aunque hay casos en los que hay una rebelión en el entorno y terminas en uno totalmente distinto al que te formaste, pero generalmente te quedas en el entorno ‘malo’”.

Lo dicho por Lorena González es muy cierto y se puede comprobar con ejemplos que hay en el hogar, pues los niños tienden a repetir los modelos que ven en casa, que no siempre son los mejores para su desarrollo; es por eso que los adultos y toda la sociedad en general debe reproducir los “buenos ejemplos” si deseamos formar a unos mejores ciudadanos

Desde un punto de vista psicológico y como lo mencionó la maestra en Psicopedagogía, Ma. Teresa Viazcán, “un niño es una especie de ‘masa’ a la que se le puede moldear desde muy temprana edad y el entorno social en el que se desarrolla el niño va a influir en su carácter y sin duda en su futuro”.

Al cuestionar a Lorena González sobre los factores que pueden llevar a un niño a sumarse a las filas del narcotráfico, comentó que:

Lo que se ve hoy es que los propios padres llevan a los hijos a formar parte del tráfico de estupefacientes, entregan a los hijos de forma voluntaria o involuntaria; una es porque los padres están dentro, la involuntaria es cuando los narcotraficantes llegan y despojan a los ciudadanos de sus hijos porque viven dentro de un entorno de inseguridad; pero no es lo mismo un niño que una niña, al niño se lo llevan de sicario, a una niña se la van a llevar de tratante de blancas.

Para la psicopedagoga un entorno violento impacta negativamente al sujeto, de acuerdo con los modelos sociales ‘aceptados’, aquí entramos en cuestiones éticas de lo bueno y lo malo, pero definitivamente el entorno violento generará un niño violento, pues el niño aprende modelos de agresión y defensa, simplemente para su supervivencia, la cual es una conducta instintiva. Por ende, las probabilidades de que sea un adulto violento, que reproduzca las mismas conductas negativas, son altas, de seguir en ese entorno.

Los entrevistados coinciden en que la formación de la niñez es la misma familia, pues como se mencionó anteriormente es el núcleo familiar el primer contacto que tiene el niño o niña con la sociedad y es el primer entorno de aprendizaje del menor, la que lo orienta y determina su actuar para siempre. La familia es donde se transmite a los niños los valores y es importante ver cuáles son los valores que maneja la familia para poder entender el comportamiento y las aspiraciones de los menores.

Actualmente una familia no es como el clásico modelo de años atrás en el que existía padre, madre y hermanos. El concepto de familia se ha transformado en los últimos años, hay familias “disfuncionales” y familias que están formadas por madre o padre y hermanos, lo que también va a incidir en la formación del pequeño; y como dice Lorena González, a partir de su experiencia con niños vulnerables “la falta de una figura en casa hace niños muy solos, lo que añade un factor más.” Esto dificulta el trabajo con los niños para poder sacarlos de ese mundo.

Otro factor importante es la economía, pues y es aquí en la que entra la responsabilidad del gobierno. Como menciona Lorena González “la mala distribución de la riqueza dificulta que las familias sean prósperas; otra cosa es el valor que le hemos dado al dinero, pues estamos dispuestos a sacrificar las relaciones personales con los hijos con tal de obtener dinero”.

Para la psicopedagoga Viazcán la falta de oportunidades, la seducción de la vida fácil, la adrenalina, la imitación de sus nuevos héroes, la maldad, baja autoestima, ambición, cinismo, deseos de ser respetado, un gran desamor, abandono, asfixia de vivir en familias disfuncionales, miseria; son algunos porqués de la inserción de niños en el narco. La profunda desesperación de tener algunos lujos, por algún tiempo, sin importar el costo de los ultrajes que les dejará el narco… futuros delincuentes, asesinos y desechos de la sociedad.

Partiendo de lo citado, podemos decir que es el valor que se le ha dado al dinero y a los bienes materiales, otro de los factores que acercan a los niños a la vida fácil, la vida de lujos a costa del precio que sea, la finalidad es tener dinero; que en la actual sociedad el dinero refleja el poder de los individuos. Hay problema de valores en algunos casos que anteponen el valor de la riqueza a cualquier integrante de la familia.

Lo anterior se refleja en uno de los capítulos del libro “Los morros del narco” de Javier Valdez Cárdenas, esta es la extracción de El niño:

El niño era amiguero. En todos lados lo conocían porque no se arredraba. Debía varias vidas, ‘pero ninguna de ellas por su cuenta, todas eran autorizadas, encargos de los jefes’. En el barrio decía que le gustaba cómo se llevaban los integrantes de tal familia, que convivían, se reunían. Veía en ellos lo que le hubiera gustado tener para sí, pero quería más: tener mucho dinero, vehículos, propiedades, dejar de ser el pobre aquel. Y lo logró, quizá para llenar sus soledades y esa mirada baldía, sufrida, esos pleitos que peleó y siempre perdió. Ahora quería ganar. Convertirse en un triunfador. Tenía mucho valor, era decidido.

“Cuando los hijos con abandonados emocionalmente es muy fácil que caigan en esta vulnerabilidad ante el narcotráfico” menciona la maestra Lorena Boscó en la entrevista realizada.

El ser humano por naturaleza siempre va a buscar un entorno al que pertenezca, y es parte del crecimiento buscar un grupo con el que sea compatible y aceptado, éste se da en el cambio de niño a joven, lo que vuelve a poner a los menores en ese estado de vulnerabilidad, pues si el menor ha crecido en un entorno violento, de carencia, sin mucho afecto, con penuria emocional o con falta de una imagen de cualquiera de los padres, va a estar en esa búsqueda y es probable que encuentre “falsamente” lo que busca dentro de los grupos delincuenciales.

Cuando los menores están en el mundo del narcotráfico, este se vuelve su familia, su entorno y los valores por los que se rigen estas mafias serán los mismos por los que se van regir.

Si bien en una familia como la conocemos, hay una edad en la que los padres se vuelven nuestro modelo a seguir, nuestros héroes, nuestros protectores, los niños que han sido adoptados por la delincuencia organizada encuentran en estas mafias su modelo a seguir, sus héroes y esa protección que ya no tienen en casa.

Otro de los deseos del ser humano es tener acceso a una “buena vida”, que no se traduce más que a la posesión de dinero, lujos, comer bien, vestir bien; al sinónimo de esa buena vida dentro del núcleo delincuencial sólo se le suma una enorme vivienda, una casa, una camioneta de lujo, una pistola y cuando están en la cúspide de la carrera delincuencial se debe inmortalizar en un corrido para que la gente se entere de las hazañas protagonizadas. El menor que está dentro de ese entorno, también se verá atraído por los lujos, lo que lo hace entrar en una competencia con los demás para poder llegar a estar en la cúspide y obtener el premio que será el poder del dinero.

Lo anterior se ve reflejado en la sociedad infantil. Dentro de estas organizaciones y como comenta Lorena en su experiencia con niños vulnerables, uno de ellos le dijo “Prefiero vivir un año muy bien y después me muero”.

Al cuestionar a Ma. Teresa Viazcán del por qué  para los narcos es fácil atraer a los niños a su mundo, menciona que “en el narco se manejan valores interesantísimos como la lealtad, el respeto a superiores, obediencia y admiración a héroes de barro. El niño por naturaleza, es inocente, nace sin malicia, sin maldad, presa fácil para cualquier objetivo: bueno o malo. Puedes con un niño, el adulto que tú desees”.

Si bien es cierto que en la guerra emprendida por Felipe Calderón desató la violencia en el país, entonces también aumentó el número de niños en estado de vulnerabilidad ante los grupos delincuenciales, pues, a pesar de que en la guerra murieron niños, también murieron padres, lo que se traduce en la muerte de la imagen de padre o madre, el héroe, el ejemplo, pero también se perdió a un proveedor de bienes para las familias, la fuente de las buenas costumbres y el orientador, dejando a los hijos desprotegidos y en estado de indefensión ante la malicia de la sociedad que los va a marginar, pero a las expensas de esa delincuencia que los va a recoger para convertirlos en uno más de los suyos.

Lo más visible públicamente sobre la violencia a temprana edad y coerción en nombre de disciplina, es la agresión activa que comienza a formar el carácter y conducta en la niñez y continúa en muchas circunstancias a través de la vida en aquellas personas que sufrieron más en su infancia o primeros años de vida.

Foto: Mtra. Lorena González Boscó, octubre 2013


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Número 35 - Noviembre 2019
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