Se encuentra usted aquí

La noticia como espectáculo

Sábado, 16 de Enero 2016 - 10:00

Autor

rafael_orozco-foto.jpg
Rafael Orozco Flores

Compartir

loret-mola.jpg

Tanto en Cinco escritos morales como en su novela más reciente Número cero, Umberto Eco trata de demostrar y argumentar que la objetividad periodística es muy poco posible y que es solamente una aspiración que debe guiar el trabajo de los profesionales del periodismo.

Como la sociedad toda, el periodismo y la manera de hacerlo y la forma de  comunicar la información se ha ido transformando durante el tiempo, moldeándose a las “exigencias” de los públicos que consumen información, sí, pero también por los intereses y perspectivas de quienes venden información.

Tomo el caso de la revista Epoca. Dirigida por Abraham Zabludovsky, que venía de la televisión, tenía un estilo casi telegráfico en su redacción, era en extremos sintética. Ahora, las diferencias que impone la Internet, obliga a pensar en textos cortos versus textos largos; los primeros para impresos, los otros, los más extensos, para las plataformas digitales.

Eso es en cuanto a la forma. Por lo que ve al fondo, en los últimos años se ha venido dando una transformación del periodismo, impulsado en gran medida por la televisión, que se basa en la espectacularización de las noticias: la información ofrecida al público como una puesta en escena que busca la emotividad, el dramatismo, la disposición aventurera y la comicidad.

El caso de Florance Cassez es emblemático: una puesta en escena presentada como hecho noticioso en tiempo real. Pero el problema de fondo es que la excepción se está transformando en la regla, para algunos medios. Ciertamente hay medios y periodistas que buscan la objetividad a la que se refiere Eco. A esos, afortunadamente, los podemos identificar.

¿Qué tanto aporta a la objetividad y a la construcción de una sociedad informada y responsable, ver el túnel por el que se escapó el Chapo? ¿Abona a la objetividad periodística, mostrar los charcos de sangre o las perforaciones en las paredes por los impactos de bala, en el operativo de la captura del capo? Aunque el asunto es más evidente en la televisión, por las características del medio, esta tendencia ha permeado en medios impresos y medios en línea que por lograr una mayor cobertura o ampliar sus públicos, trivializan o banalizan los contenidos.

Hay medios y periodistas que han hecho su carrera explotando el escándalo. Es su “estilo” y su derecho. Si bien es cierto que hay un sector del público que está harto de noticieros con una extraña mezcla de reality shows (caso Bejarano), también lo es que otro sector, tal vez mayoritario, impulsa con el consumo de esos productos de comunicación a que se sigan produciendo este tipo de contenidos que permiten incrementar la audiencia y con ello elevar la cotización de los espacios publicitarios.

Asistimos, con la captura de Joaquín Guzmán Loera a un caso más de banalización de la información transformada en espectáculo, con historias paralelas y notas de color, que aderezan el pastel que algunos llaman objetividad. Como en los largos créditos de cualquier película hollywoodense, los personajes son muchos: desde luego el chapo, como principal y los secundarios y de comparsa que incluyen, a las autoridades judiciales (y otras de más alto rango) y de la farándula como Kate del Castillo y Sean Penn.

Al parecer sin darnos cuenta, las leyes del espectáculo, que son distintas a las del rigor periodístico, ha adquirido tal preeminencia que lo que antes se esperaba de los informativos (coadyuvar a la formación de la opinión pública) ha quedado relegado por el ansia de entretener. En ese camino hemos perdido mucho.


Leer también


Número 35 - Noviembre 2019
portada-revista-35.png
Descargar gratis







No te pierdas ningún artículo

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER