Se encuentra usted aquí

La montaña rusa de Trump

Miércoles, 30 de Agosto 2017 - 15:00

Autor

jaime_guerrero.jpg
Jaime Guerrero Vázquez

Compartir

captura_de_pantalla_2017-08-30_12.52.14.png

Ya se dijo aquí: cada vez que Trump se encuentre en problemas, tratará de emprenderla con los eslabones más débiles de la cadena. México es uno de esos eslabones débiles. El problema es que El Donald no ha dejado de estar en problemas desde que asumió la Presidencia. Ahora, en medio de la destrucción que ha dejado el huracán Harvey en Texas y Luisiana, se ha metido en líos con el Congreso de su país por la negociación del presupuesto. Demócratas y algunos republicanos se niegan a conceder recursos para el muro y la patrulla fronteriza. Trump no tiene los votos necesarios para vencer esa resistencia.

Para el presidente norteamericano esto representa un reto, pues se trata de dos de las propuestas de campaña más sentidas y ambas tienen que ver con nuestro país. Ha amenazado al Congreso con paralizar al gobierno si no le conceden lo que pide. Por esto, ha destacado que México es uno de los países con mayor criminalidad y de ahí la necesidad de que exista el muro. También, ha vuelto a prometer que nuestro país pagará esa construcción de un modo u otro. La amenaza de la cancelación del TLC presiona en ese sentido. En realidad, de nuevo está en campaña, pero no para su reelección, sino para que sus votantes culpen y presionen a los legisladores reacios.

La respuesta mexicana a sus bravatas ha sido contundente, vía la SRE: México no negocia en las redes sociales y no pagará el muro de ninguna manera. De cualquier forma, la afectación al tipo de cambio está ahí. En parte por las declaraciones del mandatario norteamericano, pero también por la baja en el precio del petróleo. Pero el juego de las amenazas cansa. Tanto los negociadores de los tres países como empresas, mercados y medios de comunicación han tomado la medida al mandatario y ya toman con distancia sus mensajes de Twitter. Tal vez la descripción de Risto Murto, dirigente del más grande fondo de pensiones de Finlandia, sea la más adecuada: "Parece que no hay presidente en Estados Unidos”.

No solamente estos actores políticos y económicos están hartos, también los integrantes de su gabinete lo están. El fin de semana pasado, Rex Tillerson, secretario de Estado, dijo durante una entrevista: “No creo que nadie dude de los valores del pueblo estadounidense o del compromiso del Gobierno o de las diferentes agencias del Gobierno a la hora de defender esos valores”, refiriéndose a la violencia racial. Cuando el entrevistador lo interrogó sobre los valores de Trump, el secretario respondió: “El Presidente habla por sí mismo”. Es claro que este fue un distanciamiento entre el Ejecutivo norteamericano y el secretario más poderoso de su club. Este comentario podría costarle el puesto a uno de los hombres más sensatos de la administración trumpiana y habla del enfado y el desconcierto que priva entre el gabinete de Estados Unidos.

La gran pregunta ante este estilo vaquero de hacer política es: ¿hasta dónde aguantar la montaña rusa?, ¿dónde se está negociando y dónde se está perdiendo imagen y la oportunidad de concretar acuerdos en otros lugares?

Casi todos los analistas serios creen que Trump es un jugador de póquer que blofea mucho, pero también creen que, en el caso de que sea acorralado, puede romper el TLC.

México debe estar atento a las señales y medir cuidadosamente si vale la pena seguir adelante o de plano ser el primero que se levante de la mesa.


Leer también


Número 33 - Septiembre 2019
portada-revista-33.jpg
Descargar gratis

No te pierdas ningún artículo

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER