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La moda verde

Jueves, 22 de Octubre 2015 - 17:30

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El Oso Travieso

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“Verde, la esperanza amada” era un verso del poema que en mi primaria recité en un festival de fin de año. ¡Qué lejano estaba el día en que ese color se ligara con lo peor de la corrupta partidocracia que hoy nos gobierna!

Con características positivas y negativas, los partidos grandes tienen su razón de ser y de una manera o de otra contribuyen a formar gobierno, ya lo comentamos en una entrega anterior.

De los partidos nuevos no puedo opinar hasta ver sus resultados. Pero el Partido Verde me llena de pena ajena ya que reúne lo peor de todos y le agrega lo suyo propio.

El simbolismo que se le puede dar al color verde cubre una gama tan amplia que abarca aspectos imaginables: moral, sentimental, emocional… y en verdad es un desperdicio la manera en que lo utilizan.

Su “Declaración de Principios” merecería un 10 de calificación si se tratase de un trabajo final de un niño de secundaria; se esperaría mucho más de un grupo de personas que aspiran a gobernarnos.

No alcanzo a recordar el número de veces en que les fueron rechazados sus Estatutos, pues los fundadores lucharon cuanto pudieron por conservar el control de partido, ya que es un negocio familiar.

El mayor daño que han hecho a la estructura legal de nuestro país es la reducción de la edad necesaria para formar parte del Senado de la República.

Desde las más antiguas formas de gobierno se ha reconocido a la experiencia como uno de los mayores valores culturales. Griegos, sumerios, egipcios, otomíes, mohicanos y casi cuantos pueblos civilizados recordemos, han dado a su consejo de ancianos la importancia debida para aprovechar la sabiduría que da la edad; misma que el PV se ha encargado de suprimir en nuestro Senado.

Si verdaderamente quisieran elevar el nivel de los debates trabajando por lo que se alcanza a deducir de su Declaración de Principios podrían meditar en las propuestas contenidas en la Encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco y enriquecer sus Principios, comprometiéndose a seguirlos; aplicándose de inmediato a cuantas acciones indispensables y urgentes se requieren en nuestro medio ambiente: recuperación de aguas pluviales, recarga de mantos freáticos, potabilización de lagos, conservación de nuestras reservas de la biosfera, como las de las mariposas Monarca, humedales, arrecifes coralinos, explotación racional de los bosques persiguiendo talamontes, educando y financiando la reforestación, promoviendo energías limpias, ofreciendo buena vida a los animales de circo sin condenarlos a muerte, proteger especies en peligro de extinción, promover los safaris fotográficos, la simple observación de aves y todo lo que les inspire al menos la lectura de la encíclica

Las actuaciones y propuestas verdes demuestran que, al igual que todos, lo que buscan es poder y dinero. Miembros honestos han denunciado a sus propios dirigentes. Les importa muy poco respetar la ley, reciben multa tras multa sin rectificar sus actuaciones. Esas multas se pagan con el mismo dinero que reciben de administraciones oficiales y muy bien calculan que el resultado en votos les dejará más que lo que les cobren. No les importa utilizar materiales no reciclables en su propaganda. Untan las manos de quienes estén dispuestos a mensajear en su apoyo. Se comprometen hasta la ignominia con tal de seguir promoviéndose con impunidad.

Se dicen partidarios de la vida y apoyan la pena de muerte, buscan prohibir las cuotas en las escuelas sin donar parte de sus exorbitantes prebendas para satisfacer esas necesidades que se autofinancian las escuelas descobijadas del presupuesto, ¿en qué quedamos?

Dice el Apocalipsis 3, (15-16) 15 “Conozco tus obras: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! 16. Pero porque eres tibio y no frío o caliente, voy a vomitarte de mi boca.” Para mí, Palabra de Dios.

El verde que en realidad les interesa es el de los dólares. “In Gold they trust” y lo buscan contra viento y marea.

La verde que les redituaría sería la marihuana. Que de una vez se definan, que sean congruentes con su actuación. Deberán ser los paladines de la legalización de la yerba, argumentos válidos existen: quien desconoce la historia corre el riesgo de repetirla. La peor época de gansterismo en Estados Unidos fue la de la prohibición, estamos reciclándola. Cigarro y alcohol causan mayores daños a la sociedad que la marihuana. Los impuestos a la droga repondrían la baja de precio del petróleo. La violencia tendría una reducción drástica. Sería factible regresar al ejército a los cuarteles en un plazo razonable.

Es la posición más viable para esta vergonzosa agrupación, les daría una personalidad propia, adecuada a la calidad que ha mostrado hasta hoy, si bien todos estos cambios tendrían que ser aprobados por las cámaras al menos les daría un sentido al dineral que reciben y de alguna manera retribuiría sus despilfarros.

La disyuntiva es o hacen algo que justifique su existencia, bueno o malo, como se quiera ver, o desaparecen.


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Número 35 - Noviembre 2019
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