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La mentira del Síndrome de Alienación Parental (SAP)

Jueves, 26 de Mayo 2016 - 17:30

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Alejandro Díaz Pérez

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Con una extraordinaria profundidad, Mario Bunge ha explicado las diferencias que existen entre la ciencia, la pseudociencia y la ideología. Al respecto, desde la óptica de la filosofía de la ciencia, Bunge – a través de una metáfora- ha puesto de relieve la peligrosidad que entraña no advertir las diferencias entre “Einstein“ (ciencia), “Freud” (pseudociencia) y “Marx” (ideología).

Tal cuestión no es ajena al derecho como ciencia. El Síndrome de Alienación Parental (SAP), término acuñado por el psiquiatra y psicoanalista Richard Alan Gardner, que basado en una ideología, construyó una pseudociencia que tiene como premisa un desorden patológico que afecta a las niñas y niños, los cuales denigran o insultan a uno de sus progenitores. Lo anterior, de acuerdo a esta pseudociencia, seria provocado por uno de los padres (generalmente la madre) que introduce ideas falsas al menor.

Aun y cuando el Síndrome de Alienación Parental no constituye una entidad médica ni clínica, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Americana de Psiquiatría, paradójicamente ha sido utilizada asiduamente en el campo del derecho familiar.

Existen numerosas sentencias de tribunales civiles en países como Estados Unidos, España, México y Brasil, en las cuales los jueces valoran pruebas periciales que concluyen que los menores son alienados parentalmente, y como consecuencia de ello, las madres que cuentan con la guarda y custodia, pierden esta condición por declaración judicial.

La instrumentalización de este Síndrome ha servido -en la abrumadora mayoría de los casos-, para obtener la custodia de los hijos por parte del padre. El indudable sesgo patriarcal del SAP, ha articulado una realidad ficticia, en la que las “maliciosas” madres hacen todo lo posible para influir en sus hijos, y éstos “odien” a sus padres.

En este sentido, el problema no es menor, cuando los abogados en materia familiar y los jueces como operadores fundamentales del sistema judicial, otorgan eficacia plena a un Síndrome que no tiene el mínimo rigor científico y, -peor aún- se suele vincular con argumentos pseudolegales como una forma efectiva de protección de los derechos humanos de la niñez.

El SAP es entonces, una pseudociencia que está basada en una concepción machista de las realidades sociales y las dinámicas familiares, que ha logrado banalizar los derechos humanos. Las pseudociencias tienen muchos peligros, estas, no solo corrompen la cultura, sino relativizan la verdad, son dogmáticas, rechazan cualquier tipo de crítica y sus principios son incompatibles con algunos de los principios más seguros de la ciencia.

Las pseudociencias están condenadas irremediablemente a desaparecer, sin embargo, es fundamental que los operadores jurídicos, especialmente en materia familiar, al tratarse de conflictos que involucran menores de edad, tomen en cuenta solo aquellas pruebas que gocen del debido sustento científico para que sean útiles en los procesos judiciales.

El Síndrome de Alienación Parental, al final de cuentas, ha resultado un engaño, un timo y una trampa para la verdadera ciencia.


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