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La Iglesia en México y el Mundo: Semana Santa

Lunes, 30 de Marzo 2015 - 17:30

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Mónica Uribe

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Esta es la tercera Semana Mayor que preside el Papa Francisco. Ya pasaron dos años desde aquel Jueves Santo en el que asombro al mundo con una ceremonia de lavatorio de pies en una cárcel, que incluyó adolescentes y ni siquiera, una de las dos mujeres, católica.

Cuántas cosas han pasado desde entonces. Una reforma interna de la Curia, un Sínodo de las Familias en que todos los participantes dijeron lo que les apreció, e incluso, hubo cardenales que abiertamente se enfrentaron al Papa. Ha habido viajes, uno muy particular a Tierra Santa, en donde tuvo encuentros con las partes en conflicto. También, con respecto al papel geopolítico de la Santa Sede, Francisco se interesó directamente por ser intermediario secretísimo entre los gobiernos cubano y norteamericano, que desde la crisis de los misiles a principios de la década de los sesenta, no habían entablado diálogo alguno, excepto en contadísimas ocasiones y generalmente en términos muy duros.

Un Papa que se muestra como un ser humano normal, con afectos familiares y amistosos; nada misógino - su primera jefa fue una mujer a la que recuerda con cariño -, Francisco busca que la mujer tenga un mayor papel dentro de la Iglesia, pero ello no significa que admita la ordenación de mujeres. Los cambios que el actual Pontífice desea, no atentan contra el dogma, sino revaloran el papel de los laicos dentro de la institución eclesiástica. Quiere una Iglesia menos clerical y con laicos más comprometidos y educados en la fe.

Este Papa quiere hacer justicia. Lo mismo castigar a quienes han cometido delitos en contra de los mandamientos de la Iglesia - especialmente contra el sexto, no fornicarás, lo que incluye no forzarás a menores de edad y menos en relaciones del mismo sexo – y también contra quienes hacen de su trabajo un dios para ascender y convertirse en piezas indispensables que les permitan mantener cotos de poder en la institución. A esto, que el Papa ha llamado carrerismo, se suman acciones para incrementar el control de gestión y la transparencia en el manejo de recursos. A ello obedece la reforma del Instituto de Obras para la Religión, mejor conocido como Banco Vaticano. Tolerancia cero al abuso sexual y lo mismo para el lavado de dinero.

Un obispo de Roma que acepta que se le antojaría salir a caminar como hijo de vecino por las calles de la ciudad, que le gusta el fútbol y que a veces quisiera comerse una pizza como cualquier transeúnte es un hombre normal que le tocó, gracias a la decisión de un colegio de cardenales - iluminados, según se dice por el Espíritu Santo - ser la cabeza de la Iglesia católica integrada por más de mil doscientos millones de fieles. Enorme responsabilidad, para la cual el argentino ha demostrado estar a la altura.

En las celebraciones de Domingo de Ramos, el Papa nuevamente enfatizó el tema de la humildad como centro del menaje cristológico para los fieles. Lo explicó con una claridad prístina, pero es en su andar y con su ejemplo, donde la humildad queda patente para los fieles del siglo XXI.

Esta columna, solidaria con las fiestas de Semana Mayor, no se publicará el lunes de Pascua, que también es día de guardar. Felices fiestas de Resurrección.


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Número 35 - Noviembre 2019
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