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La Iglesia en México y el Mundo

Lunes, 01 de Diciembre 2014 - 17:30

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Mónica Uribe

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Esta semana fue ajetreada para el Papa Francisco. El pasado martes estuvo en Estrasburgo para asistir a una reunión del Consejo de Europa en donde ofreció un discurso centrado en la construcción de la paz, el papel del Consejo de Europa en esa tarea y denunció las acciones que impiden su consecución. Habló sobre el tráfico de personas, el terrorismo religioso, el tráfico de armas, el individualismo y la dimensión ética y moral de la acción política en Europa.

A su regreso, el Pontífice se reunió con religiosos para dar inicio al Año de la Vida Consagrada, que terminará en febrero de 2016. Esto es relevante porque el Papa Francisco, como jesuita, es miembro de la vida consagrada.

El Papa salió el viernes de Roma para efectuar una visita apostólica a Turquía. En Ankara, el Papa se reunió con el presidente Recep Tayyip Erdogan y con el Presidente de Asuntos Religiosos (DIYAN), Mehmet Gormez. Con ambos tocó el tema de los fundamentalismos, tanto en Oriente como en Occiente, que empañan el diálogo interreligioso. El sábado por la mañana se trasladó a Estambul, donde visitó el Museo de Santa Sofía y la Mezquita Azul del Sultán Ahmet, donde rezó por la paz con el gran muftí, lo que después se supo.

Por la tarde, el Papa celebró una misa en la catedral católica del Espíritu Santo en Estambul, a la que asistieron representantes de las comunidades cristianas: el Patriarca Siro-Católico, Ignacio III Younan, el Patriarca Ecuménico de Constantinopla Bartolomeo, el Metropolita Siro-Ortodoxo, Filuksinos Yusuf Cetin, el Patriarca armeno católico, Aram Ateshian, varios pastores protestantes, además del presidente del episcopado turco, Ruggero Franceschini, y el vicario apostólico de Estambul. Durante la homilía, Francisco llamó a las comunidades cristianas a volver a descubrirse hermanas a pesar de las diferencias, y subrayó que es necesario dejarse guiar con humildad por el Espíritu Santo para superar las incomprensiones, divisiones y controversias, y ser, como Iglesia, un signo de creíble de paz y unidad.

Más tarde, asistió a una celebración ecuménica en la Iglesia Patriarcal de San Jorge en Estambul, en la vigilia de San Andrés Apóstol, patrón del Patriarcado ortodoxo. Cabe recordar que San Andrés era hermano de sangre de San Pedro, lo que dio un matiz muy particular al encuentro. Al final de su discurso, Papa Francisco pidió la bendición del Patriarca Bartolomeo y se inclinó ante él para recibirla. El Patriarca lo bendijo y le besó la cabeza.

Al día siguiente, en el mismo templo, ambos, el Patriarca y el Papa participaron de la Divina Liturgia (la misa ortodoxa). De la ceremonia resalta el mensaje de reconciliación de ambas Iglesias para alcanzar la plena comunión, el recuerdo de los predecesores de Francisco que iniciaron el acercamiento con el Patriarcado Ecuménico y un aspecto sumamente importante: el énfasis del Papa en que la Iglesia de Roma no pretende imponer nada a los ortodoxos, salvo la profesión de fe común, dejando atrás el tema de la primacía de las sedes, lo cual es un avance. De regreso a Roma, el Papa dijo que el camino de la unificación con la ortodoxia está en puerta y que la separación es producto de la autorreferencialidad.

Lo cierto es que entre ortodoxos y católicos existe mayor apertura y se percibe un buen ánimo personal entre ambos patriarcas. Al final de la celebración litúrgica, Francisco y Bartolomeo suscribieron una declaración conjunta, en la que se comprometen a trabajar por la unidad de los cristianos, manifestaron su preocupación por la situación en Irak y Siria, muy en especial por las comunidades cristianas, y con ello elaboraron un nuevo concepto: el ecumenismo del sufrimiento como elemento eficaz para la unidad. Llamaron al compromiso de la comunidad internacional para aliviar la situación de Medio Oriente, al diálogo interreligioso y a poner fin a la guerra en Ucrania.

La última actividad del Papa en Estambul fue visitar a jóvenes refugiados, tanto cristianos como musulmanes, que son atendidos por los salesianos de Don Bosco.

De regreso a Roma, el Papa dijo a los periodistas que quiere reunirse con el patriarca Kyrill de Moscú, que hay avances en ello; que a pesar de la oposición entre los conservadores romanos y ortodoxos, la reunificación de la Iglesia va, e implicaría recuperar los acuerdos anteriores a 1054. Sobre la situación en Oriente Medio, el Papa dijo que la tercera guerra mundial es un hecho fragmentario y que le gustaría visitar Irak, aunque en estos momentos sabe que no es conveniente.

Fototn.com.ar


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