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La Familia. Institución Natural

Jueves, 09 de Julio 2015 - 19:00

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Daniel Valles

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Cuando me refiero a que La Familia es una institución natural, quiero decir que no es una sociedad política, un gobierno o una corte de justicia la que crea La Familia. Tampoco es una creación de jurista alguno. La Familia es anterior a la sociedad política y a cualquier otra sociedad. Por eso es que; La Familia es Primero.

Aristóteles escribió que es la Familia es la célula básica de la sociedad política: El amor entre el esposo y la esposa está bien conformado a la naturaleza. Pues el hombre es un ser inclinado a formar una pareja más que a formar una sociedad política, al grado que podemos decir que La Familia es algo anterior a la ciudad y más necesaria que ésta. A la procreación de hijos. Lo que es común a todos los seres vivos.

Desde el inicio de los estados de la ley, esta realidad natural fue regulada por juristas. Aristóteles nos presenta en su relato, cómo es que Sócrates y su interlocutor describen la ciudad buena y la ciudad de los cerdos. De cómo es que la ciudad buena debe de tener un gobierno, cuando sus habitantes empiezan a despertar a la maldad intrínseca en ellos. Así es que La Familia se convirtió en objeto de legislación variada, de acuerdo a la sociedad.

El derecho de la familia, así como el derecho patrimonial, está íntimamente ligado al primero. El patrimonio familia es sagrado, decía mi abuelo. Nunca hay que ponerlo en riesgo. Sufre la familia. Sufre la sociedad. Entonces son las leyes las que organizan la realidad natural de la familia, pero no le otorga su existencia. Lo que sería naturalmente imposible, ya que La Familia es Primero.

Cada matrimonio es entonces el origen de una nueva realidad social; La Familia. Cada una podría fundar una nueva ciudad. De hecho funda una nueva sociedad en la que los romanos vieron el “principium urbis”. (El origen de la ciudad). También, “el seminarium rei publicae”. (La semilla para la república). La “pusilla res publica”, (la república condensada), la piedra angular para la “civitas” de toda la sociedad humana.

Dos funciones son reconocidas a la Familia. La primera es la procreativa. Es en este entorno es que la familia, fundamentada en un matrimonio, trasmite vida a las generaciones por venir y que son renovadas. Lo que permite que la familia capacite a la sociedad para que persista, que continúe  su existencia, que actúe. La procreación presenta dos facetas. Procede de la tendencia natural de los esposos de trasmitir y comunicar vida, como a su preservación. Lo que corresponde de igual forma a la necesidad de supervivencia. La que incluye la paternidad responsable. Hacerse cargo de los hijos que se tengan. Cuestionar la pro-creatividad repercute en el peligro de la sobrevivencia de la sociedad. La que no sólo se vería amenazada con su extinción. Sino con la erupción de problemas sociales como la pobreza, la violencia, el divorcio, el aborto, nuevos tipos de familia. Promiscuidad y la desvalorización de la persona, de la familia y de la ciudad.

La segunda función de la familia frecuentemente se le llama “unitiva”. Los esposos se unen uno al otro por un largo período de tiempo. Se manifiestan amor duradero. Por el que se esfuerzan y trabajan. Lo que es una virtud que fortalece a la familia y sus miembros inmediatos y directos. Los hijos. Y sabemos que la virtud no es posible obtenerla sin esfuerzo, sin trabajo.

En esta función es que entra el aspecto de la sexualidad humana. La pareja se transforma. Son ahora una sola carne. Concepto que no es religioso exclusivamente, sino que es uno de los pilares para que la ley que proteja a la Familia. Que es materia de legislación. La unión matrimonial era vista por la sociedad y por el derecho romano como la: “conjunctio maris et feminae (la unión de un hombre y una mujer), “consortium omnis vitae”. (Compromiso para compartir todo lo de la vida). La que daría continuidad a las ciudades, a las sociedad. Esta forma del derecho romano fue bienvenida por la Iglesia y más aún, enseñó la dimensión propia del plan de DIOS. Pasando a ser no sólo la célula básica de la sociedad, sino una Iglesia en miniatura, la “ecclesiola”.

Así La Familia es la comunidad básica de la Iglesia que surge durante el Imperio Romano y se fortalece en el mismo. Por ello es que la Iglesia, históricamente recomienda que el principio de subsidiar a la familia sea hecho de manera responsable. Que la autoridad política debe protegerla y ayudarla a cumplir su doble misión; asegurar la continuidad de las generaciones, lo que incluye la educación de los hijos y la otra, respecto a la intimidad de los esposos, ayudándoles a encontrar su felicidad. Pues al ser la Familia feliz, la ciudad, la sociedad tienen mejores oportunidades de combatir todo aquello que amenaza y le priva de obtener la deseada felicidad. Por esto y más es que he afirmado siempre que, La Familia es Primero. Siendo esto también, El Meollo del Asunto.


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