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La “Extraña Sana Distancia” que practica el Presidente

Jueves, 04 de Junio 2020 - 11:05

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Enrique Rodríguez-Cano Ruiz

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La forma en que se conduce y expresa el presidente de México ha creado dos grandes grupos de ciudadanos divididos. Al parecer esto le gusta y ha creado esa “extraña sana distancia” que, de sana nada tiene, pero es su estrategia.

De esta manera son dos bandos. En la esquina de la izquierda, la conduce Andrés Manuel López Obrador, quien prácticamente todos los días, durante sus conferencias mañaneras y en otros actos públicos en que participa, en defensa de sus determinaciones, culpa a los conservadores, neoliberales y a la élite de privilegiados que, según él, fueron los autores de todas las desgracias del país. Por ello está empeñado en guiar a la cuarta transformación política y social que cuidadosamente diseñó.

En la otra esquina están sus adversarios, los conservadores de los cuales solo a unos cuántos periodistas y comunicadores acusa por su nombre y apellido; pero ¿y a los verdaderos culpables?, ¿y a los peces gordos?... a Enrique Peña Nieto no lo menciona ni por casualidad y no será él, el Rey de los más recientes corruptos digno de investigación, pues se dice, comenta y rumora que él y sus cercanos colaboradores se hicieron multimillonarios. ¿Son inmunes?

Puedo suponer que entre sus adversarios están sus principales críticos que escriben en El Reforma y El Universal pero en Excélsior, Milenio, Proceso, y en varios portales como Sin Embargo, Ruiz-Healy Times, El Arsenal y muchos otros, también lo critican señalando sus errores. Ahora, hasta Carmen Aristegui lo critica, pues perdía credibilidad y audiencia. Otros columnistas —personas con mucha experiencia en el quehacer público— le hacen propuestas que parecen sensatas, pero la “Extraña Sana Distancia” que el presidente ha desarrollado le impide rectificar. Las ideas fijas lo tienen aprisionado y hasta que no comprenda lo que sus críticos le dicen, pues no va a cambiar de opinión. ¡Solo él tiene razón! 

Por supuesto que el grupo que está en la izquierda, el que Andrés Manuel encabeza, tiene cierta razón. La “Corrupción y Cía.” fue funesta, pero gracias a ello, cuando el pueblo bueno y sabio se enteró, lo eligieron para que condujera a buen puerto los destinos de la Nación. ¡Hace 18 meses, él solo, aplastó a la oposición! Pasaron 18 meses… lo anterior ya no cuenta.

En medio de toda esta batalla, estamos millones de ciudadanos que no vemos claro. Antes que la terrible pandemia que hoy azota al mundo, el crecimiento económico del país el año pasado fue nulo. Ahora se pronostica un crecimiento negativo —del 10%— lo cual implica que, al grupo de los pobres, actualmente el 60%, se sumen millones de mexicanos y con eso pues la anhelada transformación probablemente nunca será realidad; al contrario.

Mientras siga considerando a sus adversarios que son pagados por los conservadores no hay cambio posible. En la economía, los estragos de la pandemia, el endeble sistema de salud que tenemos y la inseguridad que nos azota los números hablan. Dos más dos son cuatro. ¡Vamos de picada!

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Todos los días ambos bandos se alborotan: el de la izquierda no cesa de atacarlos y los otros se defienden desunidos como pueden, haciéndole ver que hay decisiones equivocadas, pero la política de comunicación de la izquierda está llena de distractores. Poco a poco, la sociedad se une y pronto va a tener una oposición seria. 

En las benditas redes sociales critican al presidente por subirse a una silla —un preciado bien de la nación— para abrir una ventana y lo tunden. Cuando vi la escena en el documental que lo produce Epigmenio Ibarra, me dije: “este wey se va a caer…” ¿Qué imagen proyecta al mundo?, dicen sus críticos y así por el estilo se quejan los ingenuos. ¡Por favor! ¿A quién le importa una silla? En cambio, a su base electoral, “esa sencillez” del presidente le fascina. Son un grupo grande de ciudadanos que como Testigos de Jehová son fanáticos del ungido. 

Así pues, la “Extraña Sana Distancia” que el presidente ha fabricado también es una estrategia de comunicación… y le da resultado. Los que estamos interesados en que la pavorosa desigualdad en que viven millones de mexicanos se supere y que veamos lo antes posible una recuperación efectiva, si no hay un viraje en las convicciones del presidente posiblemente nunca la veremos.

Quítese, señor presidente, esa “extraña sana distancia” y busque la unidad de todos los mexicanos, pues es imprescindible para que su proyecto avance. En mi opinión vamos como los cangrejos. Meta a la cárcel, con su debido proceso al corrupto, aunque sean sus colaboradores cercanos. Todos los días existen denuncias periodísticas de que se otorgan contratos por adjudicación directa, sin licitación. ¿Son ciertas?

¿Creen, estimados lectores, que el presidente de México me haga caso?

 


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Número 35 - Noviembre 2019
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