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La Ciudad Gris

Martes, 12 de Abril 2016 - 18:00

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Elizabeth Cruz Ramírez

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Se escapa de mi mente el dato de la fecha exacta pero recuerdo que fue a finales de los años ochenta cuando empezaron a difundirse campañas a favor del reciclaje y el cuidado del medio ambiente; de hecho, una tarea en los años de primaria fue precisamente reunir la mayor cantidad posible de botellas de plástico y se nos insistía en la importancia de cuidar plantas y árboles.

La contaminación (acción y efecto de contaminar, que significa alterar nocivamente la pureza o las condiciones normales de una cosa o un medio por agentes químicos o físicos) es responsabilidad de todos los que habitamos el planeta y no implica únicamente que nuestro automóvil deje de circular dos días a la semana sino se trata de todas las acciones que realizamos en contra del equilibrio de los ecosistemas desde fumar y tirar las colillas en la vía pública hasta el uso excesivo de plástico biodegradante, aerosoles, químicos para la limpieza, la generación diaria de basura de todo tipo e incluso, el alto nivel de volumen de la música que escuchamos en la casa o el automóvil deriva en contaminación ambiental.

Los pasados días, quienes habitamos la Megalópolis (término de moda para referirnos a la Ciudad de México y área conurbada) hemos sufrido el impacto del incremento en los niveles de puntos Imeca (Índice Metropolitano de la Calidad del Aire) aunado a una radiación solar extremadamente alta que obliga a protegerse usando sombrero y gafas, así como vestir con manga larga, pantalón y aplicar protector solar para protección de la piel. Relajar los cuidados que debemos tener ante la pésima calidad del aire que respiramos y lo agresivo de los rayos solares deriva en enfermedades de las vías respiratorias, daño en la retícula y/o cáncer de piel por lo que debemos atender a las recomendaciones de los expertos.

La contaminación no debería ser un asunto novedoso pues llevamos décadas con el problema y de haber realizado las acciones correctivas pertinentes en su momento, hoy no estaríamos padeciendo; sin embargo, es claro que no es un asunto prioritario en las políticas públicas de nuestros gobernantes. La estrategia del doble Hoy No Circula cuyo inicio data del año 1989 (hace 27 años) no resuelve de raíz la problemática y menos si no tiene una regularidad y se refuerza con otras medidas pero algo, es algo.

Existen otros focos contaminantes como los tanques de gas, los camiones de recolección de basura, los mismos tiraderos de basura, el transporte público y todo ello, en una zona donde los árboles van siendo cada vez menos y los edificios monumentales son cada vez más pero también tenemos una falta de cultura ecológica pues la basura en la calle sigue existiendo, el transporte que hace algunos años inició en la modalidad de bicitaxi hoy utiliza motonetas que no reciben mantenimiento y contaminan, los comercios ambulantes de garnachas que utilizan tanques de gas no son precisamente cuidados con las fugas del mismo y también han ido incrementando aún y cuando el STC (Sistema de Transporte Colectivo Metro) aseguró que retiraría todo el comercio ambulante ubicado en los diferentes paraderos y estaciones específicas, lo cual no ha ocurrido.

El problema hoy es grave pero tiene solución si realmente hacemos conciencia y si desde la sociedad civil nos integramos para cambiar la queja por demandas y presión a los gobernantes para que apliquen las medidas necesarias en conjunto con el sector privado y la industria (léase también gasolineras) pero también está en nuestras manos conservar el poco ecosistema que nos queda pues hoy vivimos en una Ciudad gris que ha dejado de ser la región más transparente y que ya no nos permite apreciar un cielo azul.

¡Se los dejo de tarea!


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Número 32 - Agosto 2019
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