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La caída de Duarte, ¿a cambio de qué?

Jueves, 20 de Abril 2017 - 17:00

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Joaquín Vázquez

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Por fin, y después de meses de “intensa búsqueda”, fue capturado el ex gobernador de Veracruz Javier Duarte, en un hotel en el municipio (departamento) de Sololá, a orillas del hermoso lago de Atitlán, en Guatemala.

Aun cuando su detención es causa de júbilo para aquellos que queríamos ver al que quizá sea el gobernador más corrupto en la historia de México tras las rejas, varias preguntas se me vienen a la cabeza, como buen mal pensado que soy. Y al contestarme yo mismo tales preguntas, la única conclusión a la que puedo llegar es que la caída del voluminoso malandrín se ha llevado a cabo bajo una situación pactada con los altos círculos gubernamentales. Según algunos de los medios que dieron la primicia de su detención, Javier Duarte ya estaba localizado desde hace semanas, si no es que meses, ¿por qué no lo detuvieron entonces? Mi respuesta sería, que aprovechando la inercia mediática debida a la aprehensión del no menos infame Tomás Yarrington hace apenas unos días, el hiper devaluado gobierno de Enrique Peña Nieto ha querido dar la imagen de que está combatiendo la corrupción y la impunidad con acciones contundentes, para ganarse de nueva cuenta al ingenuo pueblo mexicano, y en especial a los potenciales votantes de los estados de Nayarit, Coahuila y México.

Mi segunda pregunta: ¿por qué al rechoncho ex gobernador se le ocurrió la puntada de llevar directamente a su escondite a su familia (hijos, sobrinos, tía, suegra) a sabiendas de que eso seguramente llamaría la atención de las autoridades encargadas de capturarlo? Para mí, Duarte estaba consciente de que sus días como prófugo estaban contados, y más que un atroz descuido, fue su deseo ver y disfrutar a los suyos por última vez antes de entregarse.

Tercera pregunta: ¿Por qué las autoridades no detuvieron asimismo a la esposa de Duarte, Karime Macías, la cual es sabido que tenía pleno conocimiento de las actividades ilegales de su marido, ya fuera por motivos de encubrimiento, asociación delictuosa, o alguna otra cuestión? Es obvio que la detención de la ex Primera Dama jarocha hubiera sido de gran ayuda para dilucidar parte de la maraña tejida por Javier Duarte para robarse la descomunal cantidad de dinero del erario veracruzano. Sin embargo, el dejarla libre, despierta sospechas, por lo menos en mí, de que pudo haber un pacto entre Duarte y las autoridades para que dejaran en paz a Karime a cambio de su propio pellejo.

Siguiente pregunta: ¿De qué se reía Duarte después de su detención, a pesar de las graves acusaciones en su contra? La aparente tranquilidad del político, junto con esa cínica y malévola sonrisa, me dan a pensar que quizá su aparente sacrificio tenga a final de cuentas un beneficio del que no sabemos, ni sabremos nada por lo menos en el corto y mediano plazo.

Pero esta saga apenas comienza, y solamente espero, como todos los mexicanos, que Javier Duarte reciba el castigo que merece, en lugar del clásico usté perdone, y dentro de dos o tres años, veamos al obeso personaje caminando libre por el mundo con una igual de obesa cuenta bancaria, tan campante como hasta hace unos días, y viva feliz por el resto de sus días. ¿O ya se les olvidó lo que pasó con Raulito Salinas?


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