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La batalla por las gubernaturas

Martes, 26 de Mayo 2015 - 16:00

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Guillermo Vázquez Handall

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En el transcurso del actual proceso electoral, la disputa por las nueve gubernaturas en juego en el país ha llamado más la atención que la de los comicios para elegir diputados federales, los cuales inicialmente tenían un mayor interés.

Si bien está de por medio el hecho de que el Partido Revolucionario Institucional y sus aliados, el Verde y Nueva Alianza, puedan alcanzar juntos el número de escaños suficientes para obtener mayoría legislativa, lo cierto es que las contiendas estatales se están robando el protagonismo.

Así, de las nueve gubernaturas en competencia, sólo dos parecen estar definidas: Baja California Sur para Acción Nacional y Campeche para el Revolucionario Institucional, lo que significaría que, en ambos casos, tanto el PAN como el PRI retendrían esas posiciones.

En el estado de Guerrero, la batalla es encabezada por el Partido de la Revolución Democrática con una mínima ventaja sobre el PRI, mientras que en Michoacán el asunto es todavía más interesante porque el PAN, el PRD y el tricolor tienen similares posibilidades de triunfo.

Aunque en un principio se pudo pensar, con justificadas razones, que la contienda michoacana se definiría entre Luisa María “Cocoa” Calderón y Silvano Aureoles Conejo, el priista Chon Orihuela está en posición de dar pelea.

Caso similar, pero todavía más sorpresivo, el de Nuevo León, donde la amplia ventaja de la que gozaba la abanderada tricolor Ivonne Álvarez se ha reducido al grado de ser alcanzada por el pintoresco candidato independiente, Jaime Rodríguez Calderón “el Bronco”.

En San Luis Potosí, Querétaro, Sonora y Colima, la pelea entre los candidatos del Revolucionario Institucional y Acción Nacional presenta un panorama con diferencias porcentuales en un rango del cinco por ciento en promedio.

En esas cuatro últimas entidades federativas, el panorama es materialmente de empate técnico, considerando los márgenes de error de las mediciones que, como sabemos, son mayores a los que las empresas encuestadoras usualmente reconocen.

Desde esta perspectiva, el PRD podría conservar la gubernatura de Guerrero, el PAN la de Baja California Sur y perder la de Sonora, pero con posibilidades de obtener, al menos, una más para compensar esa baja.

Sin embargo, el PRI sólo tiene hasta el momento certeza de mantener Campeche, de los seis estados que actualmente gobierna e incluso podría perder en otras dos o tres entidades.

Visto así, en resumen y promediando, el perredismo está en su margen, el PAN en su peor escenario en situación de mantenerse y en el mejor, aumentar una gubernatura para su causa.

Pero es el PRI el partido que corre el mayor riesgo porque, de acuerdo a las expectativas actuales, se antoja muy difícil que pueda conservar las seis gubernaturas.

En la balanza, tanto Acción Nacional como el partido del sol azteca transitan en márgenes de equilibrio entre lo que tienen y lo que podrían perder e incluso ganar, lo que daría por resultado que esta elección, en el caso de los gobiernos estatales, no les sea negativa.

No obstante, para el Revolucionario Institucional implica al menos la pérdida de una posición, pero con posibilidades de que el escenario pudiera tornarse catastrófico.

Al final de cuentas todas las predicciones, con escasas diferencias porcentuales, presentan un panorama muy reñido, lo que hace suponer que en siete de las nueve elecciones estatales la votación será muy cerrada.

Se espera que los resultados electorales sean auténticos finales de película que rondarán en un dígito de diferencia entre el primero y el segundo lugares, considerando que no se espera que las tendencias vayan a variar gran cosa en las pocos días que restan de campaña, lo cual es un reflejo de la situación que priva en lo general en la elección federal, porque en las últimas semanas se percibe una leve disminución en la intención de voto favorable al Revolucionario Institucional, pero sin que eso signifique que los otros partidos estén aumentando considerablemente las preferencias hacia ellos; parece como si se tratara de un reacomodo en la disputa de los porcentajes.

En cualquier caso, la diferencia entre el PRI y el PAN sigue rondando los cinco puntos y casi quince respecto del PRD, lo que si bien confirma una supremacía del priismo, esta no necesariamente podría alcanzar para obtener la mayoría en el congreso.

A pesar de los esfuerzos publicitarios, sobre todo los del tricolor y el partido albiazul, con sus respectivos aciertos y errores, todo parece indicar que la propaganda política no está influyendo como debiera en el ambiente electoral; al parecer, los ciudadanos están tomando en cuenta otros factores para emitir su voto, no los argumentos que se desprenden de una publicidad que fundamentalmente se orienta a la descalificación del contrario.


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