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La 4T y el desabasto de medicinas oncológicas

Martes, 28 de Enero 2020 - 10:50

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Israel Aparicio

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Israel Aparicio
28 de enero

La semana pasada padres de familia con hijos enfermos de cáncer, debieron protestar por enésima vez ante la falta de medicamento oncológico, cerrando la circulación en las inmediaciones del aeropuerto internacional de la ciudad de México. Como en cada protesta los padres denunciaron que las autoridades de salud le ha prometido que esta situación de desabasto no volvería a suceder, pero cada mes la dificultad para conseguir los medicamentos especializados vuelve a resurgir, junto con su natural enojo, pues la adecuada aplicación del tratamiento es la diferencia entre la vida y la muerte de los infantes.

El problema del desabasto de medicinas en México no es nuevo y tampoco tiene una explicación simple. Si bien se muestran ineludibles errores administrativos en el gobierno del presidente, Andrés Manuel López Obrador, que han ralentizado la distribución de medicamentos especializados, también es cierto que en el mundo existen emporios farmacéuticos que históricamente han lucrado con sus medicinas y los precios dados para el sistema de salud nacional. Es común saber que las poderosas farmacéuticas buscan imponer sus condiciones e incluso se sabe de grandes sobornos y complicidades, para imponer en los cuadros básicos de salud medicamentos que no deberían ser considerados de primera necesidad,  pero que reditúan en jugosas ganancias económicas al comercializarlas con el sector salud.

Los esfuerzos del actual régimen por tratar de acabar con los abusos y privilegios que tenían las farmacéuticas y sus negocios con el sistema de salud, son difíciles de lograr, entre los intereses económicos y las no pocas incapacidades de previsión e inexperiencia han provocado que se originen los dolorosos casos de las protestas de los padres de familia con hijos con cáncer. Es indudable que existe un problema logístico atribuible solamente al gobierno federal y la secretaría de Salud que encabeza, Jorge Alcocer Varela, pero que en los hechos es dirigida por el subsecretario de promoción y prevención de la salud de la Secretaría de Salud, Hugo López Gatel, quien enfrenta y explica ante la prensa, la problemática derivada del desabasto de los medicamentos en los recientes días, así como otras crisis en materia de salud.

En el ámbito político la difícil problemática fue río revuelto y dejó escuchar toda clase de descalificaciones y oportunismos políticos que son tan comunes en lo que queda de la denostada clase política y la oposición ramplona. Sin embargo ante la mini crisis del momento el propio presidente AMLO, cayó en la fácil tentación de culpabilizar a los directores de hospitales especializados, de provocar el desabasto de medicinas del que hasta el momento, nadie ha podido explicar de forma clara y sobre todo, no se puede garantizar que por errores administrativos o negligencia de las farmacéuticas esta terrible situación se vuelva a presentar.

Es conocido que una de las más importantes empresas farmacéuticas vivió acostumbrada a los privilegios de proveedor preponderante con condiciones ventajosas y que nadie en ningún gobierno federal anterior intentó evitarlo. Investigaciones han acusado hasta de competencia ficticia entre las otras empresas que fabrican los medicamentos especializados, ya que cuando se intentó comprar medicinas con ellos acusaron que no podían producirlas en poco tiempo, además de solicitar adelantos en pagos y adjudicaciones directas. 

Incluso la empresa monopólica ha recibido sanciones por la calidad de algunos de sus productos y mantenía litigios con la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Se conoce de “cabilderos” de esta empresa se presentaron ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público el año pasado, para “agilizar” los procedimientos administrativos y evitar el desabasto. Debe quedar claro que si empresas farmacéuticas han lucrado con sus productos, el Estado debe fincar responsabilidades penales y dejar de acusarlas simplemente desde los medios de comunicación, ya que la política en comunicación social debe ser clara, sin lugar a dudas en temas tan sentidos como es la salud pública. 

El tema del desabasto es recurrente y requiere de algo más que verborrea declarativa, las acciones contundentes en materia de salud deben ser indiscutibles o este tipo de errores mortales con la salud de los mexicanos, provocará que el instituto político Morena, continúe en la ruta de la increíble autodestrucción. Nadie en su sano juicio puede justificar el ahorro y orden en las finanzas públicas a costa de la salud de cientos de niños enfermos, pretender explicar presuntas maniobras chantajistas de trasnacionales o errores administrativos en este caso, será simplemente el suicidio político para el régimen.  

Los retos que enfrenta el sistema de salud del régimen morenista son enormes ya sea por la implementación accidentada del Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (INSABI) que requerirá de esfuerzos gigantescos para consumarse, o la reciente alerta epidemiológica sobre el nuevo coronavirus con origen en China, que amenaza con extenderse a todo el mundo en una pandemia para la que invariablemente, no estaría preparado el país para enfrentar.

La crisis del desabasto de algunos medicamentos especializados requiere de acciones comprometidas con los pacientes, ya que la salud es de los rubros más afectados históricamente, en un régimen que ya tiene muchos problemas en implementar el ambicioso plan del INSABI, que como todo proyecto emanado de la cuarta transformación, es plausible y loable desde la concepción ideológica, pero sumamente difícil de concretar sin una valiente reforma fiscal que otorgue los recursos millonarios que requiere. 

 


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