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Jaque Mate al PRD (tragedia inacabable)

Miércoles, 23 de Agosto 2017 - 15:00

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Jaime Guerrero Vázquez

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El PRD parece caminar a un destino inevitable: aliarse con MORENA o prepararse para la morir de inanición. En términos de la tragedia clásica, ambos destinos significan la muerte. En este escenario, la última novedad es la posible salida de René Bejarano y Dolores Padierna, quienes claramente sólo estaban esperando las señales para integrarse con su antiguo jefe. Un jefe que tal vez no dejó de serlo nunca. Al parecer, a medida que la estrella de Martí Batres se apaga y el tiempo hace olvidar el trabajo sucio que esta pareja hizo (¿sigue haciendo?) para López Obrador las trabas para incorporarse a MORENA  se disuelven. Cabe preguntarse: ¿de la mano de quién se sumarán a ese proyecto? Si dentro de unas semanas se incorporan a la campaña de Claudia Sheimbaun no habrá sorpresas. Simplemente será la confirmación de que la vieja maquinaria de López está de regreso con todo y todo. También cabe la posibilidad de que la pareja Bejarano-Padierna se adicione a la campaña de Ricardo Monreal. De muchas maneras estos tres políticos son más compatibles entre sí.

Desde luego, hay otro escenario: que los dirigentes de IDN sólo estén presionando a su todavía partido para obligarlo a abandonar la idea de avanzar en una posible alianza con el PAN y empujarlo en la dirección de los brazos (o los pies) de López Obrador. Pero ya sea que se vayan del PRD o se queden para hacer el papel de quintacolumnistas que han venido haciendo, lo cierto es que el PRD es un partido que se desangra. Cada vez en mayor medida sus militantes no ven la necesidad de sacrificarse en aras de un partido de izquierda, pero que avanza sin dirección clara ni espíritu. Saltan a otro partido en lugar de entender que esa otra organización no es de izquierda. En realidad, están cerrando los ojos. Es cierto que muchos de quienes militan en MORENA son personas de izquierda en uno o en otro sentido, pero se olvidan de un dato importante: en un partido vertical, la última palabra es la de AMLO. Por ejemplo, si en la Ciudad de México los y las morenistas apoyan el derecho de las mujeres a interrumpir un embarazo o bien los derechos de las comunidades LGBTTTI, algún día podrían encontrarse con la sorpresa de que su amado líder, de acuerdo con la cúpula católica más reaccionaria, convoque a un referéndum. Como ahora no le merece mayor atención a López ninguno de estos temas, no se meterá en ellos. Simplemente, aplicará la política que ha llevado a cabo durante años: evitar los temas más controversiales para él, los temas que lo desnudan como lo que es, un político de derecha.

Regresando al PRD. De marcharse IDN quedarían algunas de las corrientes políticas que no saben o no pueden ganar una elección, pero que son especialistas en la burocracia partidaria, en llevar acarreado y ganar puestos internos, pero no en convencer a los votantes de que tienen una opción viable, de izquierda, para este país. La quiebra del PRD, que se ve venir a pasos agigantados se llevará consigo las ilusiones de un Miguel Ángel Mancera, quien podría plegarse a AMLO.

De darse uno de estos escenarios, veríamos la desintegración del único partido de izquierda que hay en México. Lástima. Con todos sus vicios, habría valido la pena rescatarlo. Ya dirán los historiadores si es así. Pero como dice Aldous Huxley: Quizá la más grande lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia.

 

Imagen: Revolución 3.0


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