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Impuestos verdes: hacia un México limpio

Martes, 28 de Junio 2016 - 17:30

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Liliana Alvarado Baena

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A partir de este viernes 1º de julio entrarán en vigor las nuevas normas de verificación vehicular. En palabras del Secretario del Medio Ambiente y Recursos Naturales, Rafael Pacchiano, las normas tendrán como fin que en el futuro sólo circulen aquellos automóviles que contaminen menos.[1] No obstante, si lo que se busca es reducir las emisiones contaminantes significativamente y aportar a la conservación del medio ambiente, se están dejando de lado esquemas que podrían contribuir con este objetivo. Es por ello que el día de hoy nos daremos a la tarea de analizar otras medidas, como los impuestos verdes, que coadyuvarían a mejorar el medio ambiente en el que vivimos.

¿Qué son los impuestos verdes?

En palabras simples, un impuesto verde es aquel que grava a quien más contamina. Para ello, los impuestos verdes establecen un precio más alto a contaminar, lo que obliga a los individuos a buscar alternativas, fomentando así el uso de tecnologías limpias. De esta forma, se evita que los individuos realicen acciones que dañen el medio ambiente y, en el mejor de los casos, los recursos recaudados se destinan a medidas que mejoran la problemática.[2] 

¿Quiénes y para qué los aplican?

A nivel internacional, se han aplicado una gran cantidad de impuestos verdes enfocados en gravar distintos contaminantes, en su mayoría destinados a penalizar el uso de derivados del carbono. A su vez, los recursos son usados de diversas formas. Por ejemplo:

  • Finlandia estableció un impuesto a los combustibles fósiles (gasolinas, carbón sólido, gas natural, etc.) con el fin de controlar las emisiones de dióxido de carbono. Los recursos recaudados se destinan a financiar una disminución en los impuestos sobre la renta y otra porción se devuelve a las industrias más afectadas por el aumento de los costos de producción.[3]
  • Reino Unido creó una “exacción[4] sobre el cambio climático” que cobra por el suministro de energía a los usuarios industriales y comerciales. Los recursos se destinan a reducir las contribuciones empresariales a la seguridad social y, en forma parcial, a exonerar fiscalmente a las inversiones en eficiencia energética y creación de fuentes de energía renovable.[5]

No sobra decir que a nivel global, muchos países castigan el uso del automóvil a través de estos gravámenes y con lo recaudado fomentan el transporte público y medios de transporte más limpios.

El mal diseño mexicano

En México, no se cuenta como tal con impuestos verdes ya que estos no penalizan a quién más contamina y no se destinan a promover alternativas (terminan en el fondo común). Sin embargo, cuatro de los impuestos existentes que pudieran ser clasificados como tales son:

  1. A las gasolinas;
  2. a los combustibles fósiles;
  3. a los automóviles nuevos; y
  4.  a la tenencia vehicular;

Cabe destacar que, por muchos años, el impuesto a las gasolinas perseguía fines contrarios a los de los impuestos verdes. Es decir, se subsidiaba el consumo a la gasolina, incentivando su uso. Asimismo, la tasa impositiva a los automóviles nuevos (ISAN) al igual que la tenencia, corresponde únicamente al valor del vehículo y no a la contaminación que éste pueda emitir, como se hace en Canadá o Noruega.[6] Por este criterio, en México en muchas ocasiones se cobra más a los automóviles que contaminan menos y viceversa. Por su parte, el cálculo del impuesto a los combustibles fósiles no está atado a las metas de reducción de carbono.

Asimismo, México cuenta con un subsidio a la electricidad que no sólo genera altos costos al erario público, sino que también aumenta la demanda y la oferta de electricidad generada a partir de combustibles fósiles. Así entre más electricidad se usa, más carbono se genera y menos aire limpio.

¿Qué otras medidas podría aplicar México?

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) propone una serie de medidas que ayudarían a disminuir los niveles de contaminación, por ejemplo[7]:

  1. El impuesto sobre la tenencia de vehículos y sobre la compra de automóviles nuevos si estuvieran bien diseñados promoverían la modernización del parque vehicular. Para ello, la tasa de éste impuesto debe considerar el desempeño ambiental de los automóviles, incluidas las emisiones de gases de efecto invernadero y los contaminantes locales del aire.
  2. Implementar tarifas para estacionarse o circular (como en el centro histórico de Londres), lo que aumentaría el costo de utilizar el automóvil. Este tipo de políticas, al ser complementadas con mejores sistemas de transporte público daría a la ciudadanía incentivos para dejar su automóvil en casa.
  3. Reducir los subsidios a la electricidad y compensar, a través de transferencias focalizadas, a aquellos afectados negativamente por esta medida.

Los impuestos verdes, como cualquier política pública, deben ser evaluados para contar con argumentos sobre su eliminación o modificación. Su aplicación debe estar acompañada de medidas complementarias que busquen la transición a energías limpias y que compensen a los grupos más afectados por estos gravámenes.

Por su parte, las empresas podrían fomentar un horario flexible para evitar la saturación de las calles; promover los autos eléctricos o híbridos; permitir que los trabajadores realicen sus labores desde casa (por ejemplo, los días que hay contingencias ambientales); y sustituir los vales de gasolina usando los mismos recursos para contratar un servicio de transporte para sus empleados o premiar con un sobresueldo a los que hagan uso de bicicleta o auto compartido.[8]

Conclusión

El gobierno de la Ciudad de México ha centrado sus esfuerzos para reducir la contaminación en políticas que no se centran en atacar el problema de raíz. El Hoy No Circula, lo único que provoca es que los ciudadanos busquen alternativas baratas para poder desplazarse a sus trabajos y escuelas, sin que estas sean necesariamente las más limpias. Mientras no exista un transporte público adecuado y se transite a un modelo energético más limpio, la contaminación será un problema recurrente. México se encuentra en un momento coyuntural para probar nuevas medidas que realmente ofrezcan una solución y no sólo replicar modelos viejos que probadamente no funcionan.


[1] Nueva norma de verificación entrará en vigor el 1 de julio, Excelsior, disponible en http://www.excelsior.com.mx/comunidad/2016/05/10/1091690

[2]Si se desea conocer más sobre el tema consultar los trabajos de la OCDE disponibles en http://www.oecd.org/env/tools-evaluation/environmentaltaxation.htm

[3] Environmentally Related Taxes in OECD Countries. Issues and Strategies, OECD, Paris, 2001 disponible en  https://www.cbd.int/financial/fiscalenviron/g-fiscaltaxes-oecd.pdf

[4] Se refiere a una cuota o tarifa.

[5] Politica Fiscal y medioambiente, CEPAL, 2005, disponible en http://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/2430/S053143_es.pdf?...

[6] De acuerdo a la Database on instruments used for environmental policy disponible en http://www2.oecd.org/ecoinst/queries/Default.aspx

[7]Evaluación de la OCDE sobre el desempeño ambiental: México 2013, disponible en http://www.oecd.org/fr/env/examens-pays/EPR%20Mexico%20Assessment%20and%...

[8] Por la libre. Empresas que sí circulan, Aarón Rangel, El Contribuyente, Num 11, Mayo 2016.


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Número 33 - Septiembre 2019
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