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Germán Larrea debe estar Triste. ¡Culparemos a la Secretaría de Gobernación…!

Miércoles, 30 de Enero 2019 - 16:05

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Enrique Rodríguez-Cano Ruiz

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Kukulkán, el caballo Pura Sangre invicto en 14 carreras, criado y propiedad de multimillonario German Larrea fracasó estrepitosamente en su intento de “correr bien” en el Pegasus World Cup en el hipódromo de Gulfstream Park en la Florida. ¡Prácticamente llegó ultimo!

En mi humilde opinión —que no es humilde— correr al campeón mexicano contra los mejores caballos del país de Donald Trump se llama: “no tener la menor idea del caballo que se tiene” y, además de que también, en mi opinión, hicieron todo lo posible para que su desempeño no fuera el óptimo.

Después de ganar el Clásico del Caribe debió quedarse en la Florida y no traerlo a la pavorosa altura de la ciudad de México, llena de smog. En fin, no es el momento de explicar lo que perjudica “la altura” en el cuerpo de un caballo… Larrea hace lo que quiere con sus caballos. ¡Nada más faltaba!

Claro, le costó 300 mil dólares aceptar la invitación que le hicieron y el magnate cayó redondo. El Hipódromo norteamericano manejó la promoción del evento con excelencia: “corre el invicto mexicano” y así se creó expectación.

Sorprende que haya quedado con un momio 25 a 1, pues los apostadores, ilusos por naturaleza, se la tragaron y no fue la más chica del tablero. Como dato, el mal tiempo disminuyó el total de la apuesta de la función (handle) pero en esa sola carrera se apostaron más de 8 millones de dólares.

Es claro que no podemos equiparar nuestra hípica con la americana. Ahora se crían en nuestro país menos de 200 caballos Pura Sangre y don Germán aporta con caballos de calidad el 35%, mientras que en USA se producen cerca de 30 mil. Germán es el “Rey del Hipódromo de las Américas”, pues gana todo.  Como chisme, comentan que ahora Germán vive en la Florida por sus desacuerdos con el ahora senador Napoleón Gómez Urrutia, el célebre “Napito” influyente personaje de la industria minera.

En México —en los buenos tiempos— se llegaron a criar 2,000 ejemplares y la verdad sea dicha, muy pocos caballos mexicanos pueden correr y destacar a los Estados Unidos; pero los hubo.

Destaca Mazatleca, criada por don Nacho Bórquez, de Guasave, Sinaloa, que ganó varios Stakes en Santa Anita, en California y luego fue productora de dos muy buenos caballos. El gran Beduino, que era un trueno —dueño de una velocidad asombrosa— criado por Justo Fernández, fue líder semental por muchos años en los Estados Unidos de caballos Cuarto de Milla y sin duda es el mejor caballo mexicano que se ha exportado. Tigrillo, criado por Héctor de Vega también corrió bien en la Florida ganando algunos Stakes.

El Villano, también fracasó cuando lo llevaron a correr hace años, siendo también propiedad de don Germán, al que hay que admirar por su pasión por los caballos, sin él no habría carreras de caballos Pura Sangre en la Ciudad de México.

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Así las cosas, el estado actual de la crianza de caballos Pura Sangre es una pifia, un fracaso, una pena y por supuesto hay responsables del desastre.

Cuando en diciembre de 1996 la Secretaría de Gobernación emitió la convocatoria de licitación para operar el Hipódromo de las Américas (52 hectáreas de propiedad federal) precisaba:

—Que el Hipódromo de las Américas debe constituirse en el detonador del resurgimiento de esta importante industria aprovechando su enorme potencial y su inigualable tradición.

—Que la rehabilitación debe fundarse en bases de óptima solidez para garantizar el éxito de los diversos sectores que dependen de su eficaz explotación, asegurando que su operación rinda un espectáculo de calidad similar a los espectáculos internacionales de la misma naturaleza.

 

Además:

  1. La generación de recursos que acredite un mayor monto de premios.
  2. La mayor derrama para respaldar la óptima calidad del espectáculo y la reactivación de la hípica mexicana, desarrollo y fortalecimiento de la cría caballar y mejores condiciones a caballistas, jinetes y demás sectores involucrados, incluyendo la participación que ofrezca al Gobierno Federal.

 

No se ha cumplido una sola de las premisas de la licitación y sí, la misma demandaba el fortalecimiento de la cría caballar, la cual, para conocimiento del estimado lector, está en vías de extinción y todo ello, porque los servidores públicos de la Secretaría de Gobernación del sexenio pasado, permitieron la simulación e hizo oídos sordos a las reclamaciones de la asociación civil que representó. Los tres directores de la Dirección General de Juegos y Sorteos del fatal sexenio —a los que solicitamos que pusieran orden— nunca resolvieron absolutamente nada favorable para el crecimiento de la Industria. Al contrario, la dejaron morir. ¿Y las fuentes de empleo… a la basura?

Y ahora se anuncia que la empresa permisionaria obtiene —15 días antes de que terminara el sexenio de Mr. Enrique Peña Nieto— una prórroga por 15 años más… ¡Huele a corrupción, o no?

El presidente de México tiene toda la razón, en su conferencia de prensa del 28 de enero expresó:

“Este periodo llamado neoliberal fueron 36 años de saqueo, de abandono al pueblo, de ineficacias, de complicidades, se fue creando una red de complicidades, de componendas. Se tenía tomado, secuestrado al gobierno, el gobierno estaba al servicio de una minoría rapaz, de los que se dedicaban a saquear, a robar”

“Estoy convencido que el gobierno no estaba preparado, hecho, para beneficiar al pueblo. Estaba hecho para facilitar la realización de negocios jugosos en beneficio de particulares”.

En este caso, y en toda la Industria del Juego con Apuesta, la corrupción, simulación, discrecionalidad e impunidad estuvieron presentes.

El nuevo Gobierno va a tener que demostrar que va en serio en contra de la lucha contra la corrupción que dejó el neoliberalismo.


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Número 26 - Febrero 2019
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