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Futbol y los Chargers de San Diego

Viernes, 16 de Diciembre 2016 - 17:00

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Luisa Ruiz

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Lo tradicional casi siempre se convierte en obligación y al ser obligado ya no se permiten las opiniones en contra. En los deportes, Estados Unidos, como México, tienen su predilección por el futbol, el americano y el soccer.

Dentro del terreno profesional, el soccer ha tenido a lo largo de su historia tantas contrariedades y desencantos que el tema llega más allá de lo popular. Y una larga lista de personajes importantes han dado su opinión; escritores, por ejemplo, han denostado tanto como alabado este deporte; George Orwell dijo en una ocasión: “El futbol no tiene nada que ver con el juego limpio, está ligado con el odio, los celos, la jactancia; es como la guerra, solo que sin las balas” y Jorge Luis Borges, conocido también por su odio al futbol “El futbol es popular porque la estupidez es popular”. Por otro lado, está Jean Gravaudoux que dice: “El futbol es mucho más que el rey de los deportes, es el rey de los juegos y la pelota no admite trucos, solo efectos sublimes” y Javier Marías, comenta: “El futbol es la recuperación semanal de la infancia”. Los amantes de los juegos de pelota, sin importar la opinión y el odio de muchos, tienen, por supuesto que estar de acuerdo con Marías, Gravaudoux o con Roberto Fontarrosa que lo expone de otra sencilla forma: “Si no se entiende que esto es una pasión, y las pasiones son bastante inexplicables, no se entiende nada de lo que pasa en el futbol” , los anteriores, son unos de tantos más.

Acerca del juego de soccer, alrededor del mundo se habla siempre y se critica más, sin embargo, del futbol americano no hay quien levante una opinión contraria y que sea conocido por ello. A veces, me parece que se dicen fanáticos solo por tener una conversación en común con los demás.

He visto partidos de la Liga Nacional de Futbol (NFL) y de la Asociación Nacional de Atletismo Colegiado (NCAA) en la subdivisión de futbol (FBS). Por supuesto que el equipo a quien se debe rendir pleitesía aquí en la frontera es a los vecinos, los Cargadores de San Diego; me gustan equipos solo por el color de sus uniformes, como los Halcones de Seattle, el azul con verde neón es mi favorito no importa contra quién jueguen le voy a Seattle y si pierden, no importa.

Otros equipos, también por el color del uniforme, hacen que los pantaloncitos de bailarín tosco se vean terribles y como no le entiendo al juego, paso el tiempo fijándome en todo lo demás: las rastas que tienen como “toque” de identidad muchos de los jugadores, las toallas que cuelgan de su cintura que nunca usan para limpiarse el sudor y algunos las usan como un “taparrabos” justo donde debe tapar la transparencia de la licra. Los juegos de la Liga Colegial son más dinámicos, el marcador tiene más números en menos tiempo y los jugadores son más ágiles.

En los partidos de la NFL, la mayoría de los jugadores son muy pesados, corren apenas una yarda, se empujan, se amontonan, ¿para qué tienen que hacer un lindo cerrito si el pobre de abajo ya tiene las dos rodillas en el suelo?, tardan más en arreglarse las hombreras, los cascos y las boquillas que lo que tardaron en dar cinco pasos para amontonarse de nuevo, caminan media yarda, se amontonan, se quitan el casco, se sacuden las rastas, toman y escupen agua y se vuelven a formar para repetir lo mismo una y otra vez hasta que por fin, yarda a yarda llegan a la línea de gol y se dan de cabezazos para celebrar. Si son atletas ¿por qué les brinca la panza? ¿No hacen ejercicio? ¿Solo pasan los entrenamientos tumbando barreras y estrellándose contra los muros acolchados?

Además de los 11 jugadores de cada equipo dentro de la cancha, hay alrededor de 252 personas en campo, 126 por cada equipo: 35 miembros del equipo de administración de entrenadores de ofensiva y defensiva, los entrenadores de equipos especiales y los de acondicionamiento físico; 22 más que conforman el equipo que entrena entrenadores. Hay también 56 jugadores de los que solo 46 pueden estar usando el uniforme, además del equipo de porristas que oscila entre 12 y 15 jóvenes.

En San Diego, se proyecta la construcción de un nuevo estadio porque la casa Qualcomm ya no es suficiente. Se presentó el plan y se puso a consideración de la ciudad, las autoridades y la iniciativa privada para buscar los fondos; de no aprobarse, queda la posibilidad de que Los Cargadores de San Diego se vayan a Los Ángeles, CA., porque hay recurso e infraestructura, una situación que ha dividido a los fanáticos con la ciudad. Los seguidores quieren un estadio nuevo porque quieren a su equipo en casa, aunque siempre pierda. Los Chargers solo han llegado a un Super Tazón en toda su historia, el SB XXIX en 1994 contra los 49ers de San Francisco, y perdió San Diego.

Este equipo nació en Los Ángeles en 1959 y jugaron su primera temporada en 1960, un año después se convirtieron en San Diego Chargers, llegaron a jugar al estadio Balboa por seis temporadas, de 1961 a 1966 y su primera aparición en el estadio Qualcomm fue en 1967 todavía como parte de la Conferencia Americana de Futbol (AFL). El nombre de Cargadores lo reciben antes de salir de Los Ángeles cuando Frank Leahy, intentaba comprar la franquicia de la Conferencia Americana de Futbol, ante su duda, la gente empezó a animarle gritando “¡Charge!” fue entonces que el equipo es bautizado y llevado a San Diego.

San Diego Chargers siempre pierde y así, quieren casa nueva, lo que puede pasar es que los Cargadores vuelvan a su cuna y quizá en Los Angeles logren alcanzar su segundo Super Tazón, aclaro que, si es contra Seattle, le voy a los Halcones siempre y cuando sigan usando los mismos colores.


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