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Estados Unidos y México:¿Quién le debe a quién?

Viernes, 14 de Junio 2019 - 13:30

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Julio Chavezmontes Messner

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¿Qué le parecería  si le digo que Estados Unidos le debe a México muchísimo más dinero que lo que nosotros adeudamos, y que mediante el ejercicio de nuestros derechos vigentes, podriamos cancelar nuestra deuda externa de inmediato?

La importancia de esta afirmación, exige que sea yo especialmente claro, conciso y directo.

La deuda de Estados Unidos a favor de México, surge con motivo de la invasion lanzada para robarnos California, Nuevo México y Tejas, y de ser posible, el Istmo de Tehuantepec, como lo exigian en el articulo X del proyecto original de Guadalupe Hidalgo.

Comencemos por decir que México no dio motivo alguno para que los Estados Unidos nos agrediera desde 1836, pasando a la invasión abierta  en 1846, justamente diez años después.

En consecuencia, la guerra desatada  por Estados Unidos en nuestra contra  fue una  agresión injustificada y largamente planeada desde los tiempos de los llamados “Founding Fathers”.

A la agresión injustificada, hay que agregar la imposición del Tratado Guadalupe Hidalgo cuyas clausulas II, III y IV evidencian que fue impuesto  bajo violencia y amenazas de mayores pérdidas para México en caso que no  lo aceptaramos, firmaramos, ratificaramos e intercambiaramos los documentos que lo contienen.

En tanto México no hubiera cumplido todas las exigencias de Estados Unidos, nuestros puertos permanecerian como permanecieron bloqueados, nuestras aduanas  confiscadas y nuestra patria bajo el mando y ocupacion militar del General Winfield Scott que, segun consta, habria reanudado las hostilidades arrebatandonos mas territorio, hasta que aceptaramos su imposicion.

Todas las conductas de Estados Unidos  en agravio de México, han sido y siguen siendo  condenadas por el Derecho Internacional desde entonces y hasta la actualidad.

La doctrina del Presidente Clinton sobre esta materia, se contiene en un par de renglones:

“Tenemos que corregir y enmendar las terribles injusticias del pasado; las violaciones historicas no prescriben”.

En consecuencia de lo ocurrido, México tiene derechos clarisimos que podemos hacer valer directamente ante Estados Unidos, y en caso de renuencia, podemos seguir otras lineas de reivindicacion por nuestra cuenta:

Los derechos de México son los siguientes:

Tenemos derecho a que Estados Unidos se disculpe con México por la agresion cometida injustamente en nuestra contra entre 1836 y 1848.

Estados Unidos se ha disculpado con Hawai por haberse apoderado de  aquella nación, derrocando a su rey para establecer ahí su famosa base naval de Pearl Harbor.

Estados Unidos se ha disculpado con los Nativos Americanos, y con los Africanos esclavizados y discriminados hasta la fecha.

El mejor ejemplo de una verdadera disculpa, es la que  Konrad Adenauer en nombre de Alemania le ofrecio a Israel junto con una indemnización de miles de millones de Marcos y Euros, por el sufrimiento inflingido al pueblo judio durante el regimen Nazi.

México tiene derecho a exactamente lo mismo que Israel: A que se nos ofrezca una disculpa y se nos pague una indemnización.

Tenemos derecho a que  Estados Unidos nos indemnice de las consecuencias y las pérdidas ocasionadas con la invasión y el subsecuente despojo de mas de medio territorio mexicano.

Tenemos derecho a anular el tratado de Guadalupe Hidalgo, basándonos en las clausulas II, III y IV cuyo contenido equivale a una confesion firmada de las amenazas y la violencia con las que ese tratado nos fue impuesto a cambio de absolutamente NADA.

Al leer estas lineas, no faltará quien levante la ceja en senal de escépticismo, puesto que no se antoja factible que la primera potencia militar del mundo, vaya a indemnizar a  un país depauperado y débil como México.

Cabe el escepticismo cuando se desconocen los mecanismos con los que cuenta México para forzar una negociación equitativa de igual a igual con Estados Unidos.

He aqui los pasos que tendríamos que seguir:

Primero.- Es urgente que nos  anticipemos a las variaciones de humor de Trump, y hagamos valer el articulo XXI de Guadalupe Hidalgo que, mientras no sea anulado, podemos aprovechar a nuestro favor.

Segundo.-  Tenemos derecho a pedirle a Estados Unidos que se disculpe formalmente por habernos agredido injustificadamente desde antes de 1836 hasta la culminación del despojo el 2 febrero de 1848.

La erroneamente llamada “revuelta Tejana” fue una guerra iniciada y seguida por Estados Unidos, bajo la apariencia de una rebelión popular.

Basta ver los nombres de los “tejanos” que declararon la “independencia” de esa provincia para separarla de México, para darse cuenta de la simulación.

Tercero.-  Tenemos derecho a anular el Tratado Guadalupe Hidalgo, y sustituirlo por un acuerdo diplomatico que tome en cuenta nuestros derechos soberanos vigentes en California, Nuevo México y Tejas.

Cuarto.- Tenemos derecho a ser indemnizados por Estados Unidos, de los dannos y perjuicios y del danno moral ocasionado por su agresión y por su robo de más de la mitad de nuestro territorio.

Entre los perjuicios debemos y podemos incluir el desarraigo de los millones de mexicanos que tuvieron y siguen teniendo que emigrar al norte en busca de los medios de subsistencia que los Estados Unidos nos arrebataron.

Si Estados Unidos rechaza  nuestras reclamaciones (como es de suponerse), aqui planteo el “Plan B”:

Para evitar las medidas unilterales del gobierno de Estados Unidos, urge que hagamos valer el articulo XXI de Guadalupe Hidalgo, al que me he estado refiriendo en mis ultimas colaboraciones.

Para contrarrestar las acciones comerciales y financieras de Estados Unidos, México puede hacer lo siguiente:

Podemos calcular actuarialmente el monto de las pérdidas  y los  perjuicios ocasionados por Estados Unidos con su invasión y despojo de California, Nuevo México y Tejas, desde 1836 hasta la fecha.

México puede convocar a las mas prestigiadas firmas contables y financieras del mundo, para documentar el monto de la indemnización que nos debe Estados Unidos.

Esto puede hacerse con base en la evidencia documental indiscutible, y  fundandonos en el Derecho Internacional aplicable.

Una vez calculado y documentado lo que Estados Unidos le debe a México, podemos emitir lo que bien podria llamarse Bonos Guadalupe Hidalgo.

Estoy seguro que si la emisión de estos bonos se sustenta contable, financiera y juridicamente conforme a los estandares internacionales vigentes, las más rigurosas calificadoras financieras tendrían que validarlos,  y  no faltarían países interesados en adquirirlos a precios preferenciales.

Se me ocure que Rusia, China y Japon estarian muy interesados en agregar estos bonos al portafolio de creditos que, en  el caso de China, reforzarian el inmenso adeudo que Estados Unidos tiene para con la República Popular.

Tanto como es de esperarse que Estados Unidos se niegue a pagarnos un solo centavo de indemnización, es innegable que ante un cobro de los Bonos Guadalupe Hidalgo por parte de China, Rusia o Japon, la respuesta de Washington sería muy distinta.

Los indicadortes del  Dow Jones y la Bolsa de Valores de Nueva York, parecerían el electrocardiograma de un infartado, o las gráficas del sismógrafo de Tacubaya, durante alguno de los terremotos que suelen sacudir a nuestro querido país.

Este planteamiento se lo hice a Miguel de la Madrid en 1988, cuando parecía que México se iba a hundir bajo el peso de la eterna deuda externa.

Entonces como ahora, pienso que es mucho mejor hacer valer un crédito a nuestro favor, que salir con la clásica excusa de “debo no niego, pago no tengo”.

Ejercer nuestros derechos de indemnizacion ante Estados Unidos, NO perjudicaría nuestro crédito internacional, a diferencia de una moratoria que no tenemos por que declarar, pudiendo cobrar una deuda infinitamente mayor a la que pesa sobre nosotros.

No es  lo mismo decir que no podemos pagar,  que decir: ¡tú me debes mucho más que yo a ti!

Este mecanismo legalmente se llama compensación:

La deuda mayor absorbe a la menor, y subsiste a favor del acreedor de mayor suma, por la diferencia remanente.

Negarnos la oportunidad de hacer valer derechos perfectamente vigentes y demostrables, equivale a que la Cenicienta prefiriera seguir trapeándole  el palacio a su madrastra perversa, que echarla de patitas a la calle y asumir su papel como dueña y señora.

Esta opcion es tan sencilla,  como determinar quien le debe a quien...

Tan sencilla como cobrar  lo que se nos debe, en vez de pagar lo que no debemos...

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Para disipar cualquier duda sobre este tema que he venido tratando en mis ultimas colaboraciones, pongo a disposicion de los lectores los dos libros que he escrito sobre Guadalupe Hidalgo y la invasion y conquista por Estados Unidos, de California, Nuevo México y Tejas.

Heridas que no Cierran (Editorial Grijalbo 1988)

The Comeback River 

Pueden pedirlos (sin costo alguno) a chavezmontesjulio@hotmail.com



Número 32 - Agosto 2019
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