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Escasez

Jueves, 10 de Enero 2019 - 14:30

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Jaime Guerrero Vázquez

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Ayer por la tarde PEMEX afirmó que no hay escasez de combustible en la Ciudad de México. No obstante, el panorama, según los diarios, era otro. Varias gasolineras se quedaron sin combustible, en otras se racionó su venta y en algunas más las filas que se formaron eran mucho más largas de lo habitual.  ¿Quién dice la verdad, PEMEX o los diarios?

La realidad es que ambas posturas pueden ser ciertas. No sería la primera vez que ante una escasez temporal se den compras de pánico y los vendedores de un producto lo escondan para elevar su precio. Ha sucedido antes con el azúcar, los limones y otros productos. En el caso de los combustibles esta situación es más grave, pues se trata de un producto que es utilizado para mover a millones de personas y productos y miles de vehículos.

En otros estados de la República la escasez es real. Ayer mismo, los diarios documentaron cómo varias personas cargaban tambos desde la CDMX con rumbo a Guanajuato u otras entidades. Se dijo que hacia Michoacán se enviaron 41 mil barriles de combustible. Así que el problema existe y no se ha resuelto. Dada la cercanía de estas entidades, muchos seguirán desplazándose a la capital para llevarse la gasolina, con lo que presionarán al alza la demanda. El problema inexistente, según PEMEX, se puede tornar cierto.

Ya se sabe que esta escasez se debe a una mala decisión del gobierno federal de cerrar los ductos y tratar de enfrentar la demanda con pipas. Lo peor no es el problema existente, sino que todo indica que no hay la intención presidencial, que al final es la única que cuenta, para cambiar la estrategia, por llamarla de alguna manera.

En su conferencia matutina de ayer, el presidente defendió la dinámica seguida y aseguró que desde que se implementó su plan contra el huachicoleo se han robado 8,540 pipas menos y se ha ahorrado un total de dos mil 500 millones de pesos. Un éxito, según él. La secretaria de Energía, Rocío Nahle, en entrevista con López Dóriga, hace un par de días, reconoció a medias que no se previeron los resultados de las medidas tomadas, pero ni una palabra acerca de cambiar el rumbo de las acciones. Posteriormente, en una entrevista a El Financiero, López Obrador pidió confianza en la estrategia y no dijo cuándo se resolverá la escasez.

Ante este escenario, no sería extraño que el presidente López Obrador, en lugar de reconocer que se tomaron medidas sobre las rodillas, señale que se está exagerando con la escasez y que se están manipulando las informaciones. Pero más allá de esto, hay un riesgo con la senda seguida. El efecto de la escasez de combustibles, por la razón que sea, la imagen de las colas o las ventas a sobreprecio del combustible, puede ser muy corrosivo socialmente. En un escenario en el que se teme que el nuevo gobierno camine por la inseguridad económica, el desabasto de gasolinas remite a la experiencia de otros países. Se podría esperar que el gobierno federal enfrente el huachicoleo de otra manera, una forma que no convoque a la irritación de los ciudadanos, aunque se trate de ciudadanas y ciudadanos fifís.


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Número 26 - Febrero 2019
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