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Entrando al aro

Miércoles, 15 de Agosto 2018 - 15:30

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Julio Chavezmontes Messner

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Una de las más recientes noticias no confirmadas, es la posible designación de José Antonio Meade como gobernador del Banco de México.

López Obrador ha mandado múltiples mensajes para tranquilizar a los mercados financieros, que son los que verdaderamente mandan desde su sede de Wall Street en la Gran Manzana.

Los dueños del dinero son inflexibles, como lo demostraron con el presidente John F. Kennedy al que se le había ocurrido quitarle la emisión de moneda al banco de la Reserva Federal (¡nada menos!); y así le fue…

Los gobernantes contemporáneos tienen que caminar sobre cascaras de huevo, siempre cuidando los indicadores bursátiles; tal parece (y es) que los gobernantes se deben a los mercados y no a sus pueblos.

En este mismo espacio ya he dicho que, si el primero de diciembre se desenvuelve la ceremonia de toma de posesión bajo el protocolo de “business as usual”, la dizque cuarta transformación de la república se va a quedar como decía mi nana Concha: ¡en qué transformación ni que ocho cuartos!

La liberación de la maistra Gordillo es una cabañuela (1) de las tormentas que pueden sobrevenir si Don Peje Lagarto no da marcha atrás con la reforma educativa.

La reforma energética tambien ha generado ya algunos barruntos de vendaval por conducto de la empresa Black Rock, a la que la idea de las refinerías de AMLO y la cancelación de los proyectos para extraer petróleo de aguas profundas en el Golfo de México, no le han hecho ninguna gracia.

Saddam Hussein, el primo iraquí de Barack Hussein Obama, tambien pagó su osadía financiera de la misma forma que Kennedy, aunque a diferencia del episodio de Dallas, al de Mesopotamia le organizaron un espectáculo pirotécnico bastante más elaborado; y todo por atreverse a pretender que su petróleo fuera pagado en Euros en vez de dólares.

Otro tanto le sucedió al líder libio Gadafi, que quería comercializar el petróleo libio en dinares de oro en vez de billetitos de papel emitidos por el banco de la ilusión que esparce los vientos de la democracia por todo el mundo, desde sus oficinas de Nueva York.

Viene al caso traer aquí a colación, a las dos instituciones encargadas de meter en cintura a cualquier jefe de estado al que se le ocurra salirse del huacal financiero.

Esas instancias son el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que tienen entre sus logros, no haber sacado de la pobreza a un solo país miembro desde que fueron fundados inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial.

Estas dos entidades financieras buscaron desde su inicio evitar que cualquier otro país siguiera el ejemplo de Alemania iniciado en 1933, cuando el gobierno del Tercer Reich exhibió las quimeras del monetarismo y la especulación financiera.

No es de pasarse por alto el hecho de que, en menos de tres años, a partir de 1933, Alemania puso fin al desempleo, abatió la inflación y revalúo el Marco como divisa internacional, rompiendo en el camino con todos los dogmas financieros vigentes e intocados hasta entonces.

Tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional, tienen por único objeto real controlar las finanzas públicas de todos los países miembros, incluyendo a los Estados Unidos.

Si Don Peje realmente pone el Banco de México en manos de José Antonio Meade, será signo inequívoco de que su gobierno seguirá la línea neoliberal que tanto ha impugnado.

La famosa autonomía del Banco de México le suena muy bien a la gente en la creencia de que por esa “independencia”, la política monetaria del país se regirá con base en parámetros objetivos y SIEMPRE para bien de México.

La realidad es otra.

Los bancos centrales de los países afiliados al FMI y al Banco Mundial, son gobernados desde Nueva York bajo los lineamientos del Banco (privado) de la Reserva Federal, en el que se agrupan diversos bancos igualmente privados.

Basta percatarse de que, Agustín Carstens no solamente provenía del Fondo Monetario Internacional cuando se desempeñó como Secretario de Hacienda y Gobernador del Banco de México, sino que ¡jamás dejó de pertenecer al FMI!

La designación que haga López Obrador del próximo gobernador del Banco de México, será un clarísimo y contundente indicador para determinar si AMLO tiene algún viso de autenticidad (a la hora de la verdad), o si ya está entrando al aro.

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  1. Cabañuela. Es el cálculo tradicional (a ojo de buen cubero) para hacer predicciones del clima. Se realizan en los primeros días de enero o de agosto.

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Número 33 - Septiembre 2019
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