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El regreso de los monstruos

Lunes, 11 de Septiembre 2017 - 16:30

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Julio Chavezmontes Messner

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No se necesita tener un especial interés en la Segunda Guerra Mundial para saber que al final de ese conflicto, los Aliados vencedores,organizaron un tribunal militar internacional para castigar a los alemanes vencidos.

Desde un punto de vista estrictamente jurídico (sin mezclar cuestiones morales ni políticas), para que una conducta cualquiera pudiera considerarse como delito, era indispensable que antes de ser cometida, estuviera catalogada como criminal en una legislación penal aplicable al caso.

Hasta antes de la instalación de los Tribunales Militares Internacionales en Núremberg, existía el principio que garantizaba a los inculpados, un proceso debido bajo jurisdicción de tribunales imparciales.

En el caso de los famosos tribunales que los aliados crearon, se rompió con todos los principios de derechos humanos vigentes hasta entonces, con tal de castigar a los alemanes por conductas que hasta ese momento no figuraban como delitos bajo ninguna legislación.

De hecho, los nazis realizaron sus salvajadas aplicando las leyes alemanas al pie de la letra; luego entonces, no podían considerarse “ilegales” técnicamente hablando.

Los aliados (encabezados por Estados Unidos) se justificaron afirmando que las atrocidades atribuidas a los alemanes eran de tal magnitud que no podían quedar sin castigo y sobre todo, que no volvieran a repetirse nunca.

De este modo, los propios vencedores redactaron las leyes penales “a la medida” de los alemanes, para aplicárselas de manera retroactiva.

Los mismos aliados que, hasta pocas semanas antes estaban combatiendo contra la Alemania Nazi, dejaron las armas para convertirse simultáneamente en acusadores, jueces y ejecutores de sus enemigos derrotados.

Conste que la razón proclamada por los aliados para romper con todos los principios de derechos humanos existentes hasta entonces fue la de sentar un precedente a partir del cual, ningún país ni persona alguna pudiera cometer crímenes semejantes y quedar sin castigo.

Según ese precedente, cualquier criminal podía ser enjuiciado sin necesidad de que aceptara someterse a la jurisdicción de tribunales como los de Núremberg.

De hecho, los tribunales de Núremberg NO debían haber desaparecido, sino desde ese momento, mantenerse de forma permanente para enjuiciar a cualquier criminal sin importar si era aliado de Estados Unidos, de Rusia, de China o de Tombuctú.

Pero el caso es que una vez ejecutado el último nazi condenado en Núremberg, los aliados se olvidaron de sus nobles intenciones y los tribunales desaparecieron sin ser sustituidos por instancia alguna.

¡PERO ESO NO ES TODO!

En el año 2002 surgió la Corte Penal Internacional con la supuesta intención de sustituir a los tribunales de Núremberg, 57 años después.

¿CUÁL ES EL EFECTO DEL ESTATUTO DE ROMA QUE CREÓ LA CORTE PENAL INTERNACIONAL?

“Aquí es donde la puerca tuerce el rabo”, como decimos en mi pueblo…

Esta instancia tiene varios efectos que han pasado totalmente desapercibidos, tanto para la “gente decente” como para los neo-nazis.

Primer efecto.- Los artículos 11 y 12 del Estatuto de Roma anulan automáticamente todo lo actuado en los tribunales militares internacionales de Núremberg.

Lo anterior, porque en materia penal, cualquier ley posterior que beneficie a un inculpado, se aplica retroactivamente en lo que le favorezca.

Gracias al artículo 11º  del Estatuto de Roma, los delitos imputados a los líderes alemanes vencidos dejan de serles aplicables, porque el artículo citado, volvió a prohibir la aplicación retroactiva de la ley penal en contra de los acusados.

Segundo efecto.- Por obra y gracia del artículo 12º, los Tribunales Militares Internacionales de Núremberg resultan incompetentes porque Alemania Nazi no participó libre y voluntariamente en su constitución.

Tercer efecto.- ¡La cosa se pone mejor para los nazis jurásicos y para los neo-nazis!

Conforme al Estatuto de Roma, los aliados vencedores de la Segunda Guerra Mundial son responsables de crímenes de guerra conforme al artículo 8º que dice a la letra:

Artículo 8º.-  “Son crímenes de guerra:

Fracción VII- El hecho de privar deliberadamente a un prisionero de guerra o a otra persona protegida de su derecho a ser juzgado legítima e imparcialmente;”

No hay que ser abogado para saber que los tribunales militares de Núremberg NO FUERON IMPARCIALES; baste tomar en cuenta que los mismos vencedores fueron parte acusadora, juez y verdugo de los vencidos.

ESTADOS UNIDOS, INGLATERRA Y RUSIA PIERDEN POR PARTIDA DOBLE:

Pierden porque para enjuiciar a sus líderes militares y políticos, NO es necesario que firmen el Estatuto de la Corte Penal Internacional. Basta con que pierdan una guerra (a ver cuándo…).

¿Por qué no es necesario que sean parte de la Corte Penal Internacional? Porque ellos sentaron el precedente por el cual  pudieron convertirse en “hombre orquesta” y reunir simultáneamente todas las funciones de un proceso penal, como acusadores, jueces y verdugos, sin que los alemanes derrotados pudieran ni abrir la boca para opinar.

Y en la remota hipótesis de que llegaran a perder una guerra de la misma forma que los alemanes la perdieron en 1945, se les podría aplicar el Estatuto de Roma RETROACTIVAMENTE, gracias al precedente de Núremberg que ellos establecieron.

ESTE ESCENARIO SERÍA ESTRICTA JUSTICIA BÍBLICA, PORQUE CON LA VARA QUE MIDIERON SERÍAN MEDIDOS.

Ante todo esto, los dos grandes beneficiarios del silencioso malabarismo jurídico son Adolfo Hitler y Benjamín Netanyahu.

Hitler, porque no solamente no puede ser enjuiciado con base en el precedente Núremberg que ha sido anulado con la complacencia de los aliados que lo vencieron, sino que, para acabarla de fregar, en sentido estrictamente jurídico ¡Hitler es inocente en tanto no se le haya probado en juicio lo contrario!

Yo en lo personal creo que la mejor forma de combatir el neo–nazismo y acabar de una vez por todas con los revisionistas que niegan el Holocausto, sería abrirle un juicio precisamente a Hitler, con todas las de la ley; con pruebas periciales, documentales y testimoniales, de modo que se ponga fin al fenómeno por el cual hay cada vez más personas que lo ven hasta bueno o cuando menos “no tan malo” ,como lo pintan las películas de Hollywood.

El General Alfred Jodl, ejecutado en Núremberg en 1946 como criminal de guerra, fue exonerado POST MORTEM por un tribunal federal de Alemania Occidental; luego entonces, es posible enjuiciar a Hitler post mortem y poner fin de una vez por todas a su leyenda que sirve de alimento a los neo-nazis.

Bibi Netanyahu es el ganador definitivo de la jornada.

Israel no tuvo intervención alguna en el precedente del tribunal de Núremberg, por la sencilla razón de que no existía, sino a partir de 1948 (Ufffff).

Y como para poder ser enjuiciado por la Corte Penal Internacional, Israel tendría que firmar el Estatuto de Roma y someterse a su jurisdicción, Bibi puede descansar tranquilo y seguir combatiendo el terrorismo de Hamas sin preocuparse de ser acusado, procesado y ejecutado jamás.

De manera que, como podemos apreciar de este breve análisis, los monstruos han regresado por la puerta de atrás, pasando por encima de la lucha incansable de Simón Wiesenthal, cuya meta después de sobrevivir al Holocausto, fue que nunca se volviera a repetir.

Y si de repeticiones se trata, nada más hay que ver el mundo en que vivimos…

Días vendrán…


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