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El Referéndum del Reino Unido ¿Y en México...?

Miércoles, 29 de Junio 2016 - 17:00

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Enrique Rodríguez-Cano Ruiz

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Un referéndum se define como "el procedimiento jurídico por el que se somete a votación popular una ley o un asunto de especial importancia para el Estado". 

Así, el referéndum que determinó que el Reino Unido no siguiera perteneciendo a la Unión Europea me parece el clásico ejemplo de una iniciativa mal planteada. He escuchado y leído a los especialistas decir que fue una estupidez convocarlo. Una idiotez. Al final les salió el "chirrión por el palito". En fin, no se esperaba ese resultado y las consecuencias económicas y políticas todavía no se puede medir con claridad.

De esa manera los que perdieron, en términos hípicos, dicen que sólo fue por una cabeza, y los que dominaron expresan que una cabeza o diez largos es lo mismo: ganaron. En las primeras horas en que se conoció el resultado de las elecciones causó un tsunami que podría tener enormes efectos negativos para los bolsillos de millones de personas. ¿Quién ganó realmente? Tal vez lo sepamos en algunos años...

Para empezar y al asumir "el error" —el fracaso— de la iniciativa el primer ministro inglés presentó su renuncia.  Así de flemáticos son los ingleses dándonos una lección que deberíamos aprender los mexicanos. ­Es un hecho que cuando los políticos mexicanos se equivocan todos se resisten a dejar su chamba. Depende casi siempre de la decisión del jefe pues se sigue la máxima de que "el hueso no se deja". Nunca.

Por apuntarlo, en lo que va el sexenio Manlio Fabio Beltrones —Presidente del PRI— renunció por la goliza que recibió su partido. Mr. David Korenfeld renunció —o lo renunciaron— como director de la Comisión Nacional de Agua porque usaba sin el menor recato el helicóptero de la dependencia a su cargo. No le quedaba de otra. También está la renuncia del ex procurador Jesús Murillo Karam. Realmente no son muchos los casos.... En fin.

En mi opinión me parece que una decisión de esta envergadura —la del referéndum británico— no la debió decidir el pueblo —la indiada— (término que uso pues creo así se entiende mejor lo que quiero decir y sin querer ser despectivo u ofensivo).

Estas decisiones no debieran resolverse por medio de un referendo. Me parece que es un tema de especialistas y que debió ser votado, tal vez, por el parlamento, lo cual provoca —aquí, allá y en China— que se interponga el interés particular de los partidos políticos, antes que el de los ciudadanos y nadie nunca queda satisfecho. Sin embargo, en una democracia tan antigua como la inglesa existe este tipo de acciones (el referéndum) y al parecer alguien sufrirá las consecuencias. Lastimosamente es otro factor que se suma a tantos otros elementos que le pueden pegar a la economía de nuestro país que me parece —no me canso de decirlo— está sujeta con alfileres.

También he escuchado decir de algunos especialistas que para nuestro país no debe haber efectos graves; por de pronto y lo pongo como ejemplo, a las empresas de don Carlos Slim sí le afecta y en consecuencia le pega a muchos de sus empleados y proveedores, que van a sufrir las consecuencias.

—En nuestro país existen muchísimos asuntos que tienen especial importancia, pero legalmente la figura del referéndum (y del plebiscito) no está clara en su aplicación y en los mecanismos de la llamada democracia directa  solo está permitido en ciertas entidades federativas de la Republica. En nuestra Constitución se permite "Votar en las consultas populares sobre temas de trascendencia nacional" (Articulo 35 y 36) pero no se ha logrado que se diga como se ha propuesto "Votar en las elecciones populares y en los procesos de referéndum y plebiscito".

En el Congreso de Venezuela —que se opone al régimen dictatorial que manda en ese país y ahora es mayoría— logró ganar un referendo revocatorio del mandato en contra del presidente Nicolás Maduro el cual no dejará que suceda. Se defenderá como perro boca arriba. Esa es la gran diferencia entre "la democracia" de los dos países —ingleses y venezolanos— y el nuestro se parece más a los sudamericanos.

Así pues, ¿Cuáles serían los temas para convocar a un referéndum que más nos urgen? La lista debe ser larga. Cuando menos los siguientes:

  • La recomposición del Sistema Político Nacional, en especial del H. Congreso de la Unión, por la gran cantidad del diputados y senadores que lo componen; se gasta demasiado y hay muy poca efectividad. En términos de Beisbol el porcentaje de bateo es muy bajo.
  • La regulación del gigantesco gasto en el sistema electoral. Solo Morena recibirá este año cerca de 400 millones de pesos devaluados, que es un montón de dinero.
  • La revocación de mandato o su confirmación. Del presidente para abajo.

Me pregunto qué pasaría si se convocará a un referéndum para el tema de la Reforma Educativa en los estados "rebeldes" de Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán que tanto daño ha causado en la educación de los niños de esos lugares ¿Serviría para aflojar la presión?

Por supuesto que el problema es por otra razón —la CNTE y Cía. no quieren perder los privilegios que ya perdió con la reforma constitucional  y así el gobierno está en la encrucijada y los grupos radicales pues se infiltran y matan, por lo que tenemos que recordar la sentencia del inolvidable Catancha que decía: El jodido....¡que siga!

Más de uno quisiera que se habilitara un referéndum revocatorio de mandato en contra de Enrique Peña Nieto, cuestión que es imposible. Es cierto que su popularidad anda por los suelos pero en su descargo no deja de sorprender que se atrevió a vetar —y es inédito— el artículo 32 de la Ley General de Responsabilidades del Sistema Nacional Anticorrupción que como el referéndum británico, era una barbaridad. Lástima que no se atrevió a más. Sus bonos se irían a las nubes.

Referéndums, iniciativas ciudadanas, plebiscitos y buenas leyes de nada sirven si las instituciones no son transparentes, si no se respetan los derechos humanos, el debido proceso, la rendición de cuentas, etcétera, pues todo está permeado por la corrupción y sus hermanas. El sistema político nacional necesita un giro de 180 grados y la partidocracia no lo va permitir.

¡Vamos en 2018 por un candidato independiente...!


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