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El pueblo bueno…

Martes, 09 de Julio 2019 - 13:10

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Elizabeth Cruz Ramírez

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No existe, todos hablan de él pero nadie lo ha visto y si acaso se refieren a los habitantes de una región específica, a la entidad de población menor que la de una ciudad o a la clase baja de una sociedad, entonces se estaría segmentando, discriminando y excluyendo a otra buena parte de la población.

Digo que el pueblo bueno no existe cuando cada día nos enfrentamos a una malhumorada recepcionista en el teléfono o el módulo informativo de una oficina de gobierno, a un oportunista ladrón de carteras o celulares en el transporte público, la calle, los establecimientos comerciales y hasta en el cine, a un conductor de transporte ineficaz e irresponsable que maneja la unidad como si de un triciclo se tratara, a un policía incapaz de dar información oportuna por desconocimiento o porque no es su área, al campesino renuente a tomar pluma y papel para aprender algo diferente, a los perezosos en espera del pago de la ayuda gubernamental o a los cientos y cientos de falsos “funcionarios públicos” (los de antes y los de ahora también).

El pueblo no es bueno porque en principio, no hay pueblo que exista en una ciudad tan enorme como lo es la Ciudad de México y porque la idea de “pueblo” en su sentido de región o de usos y costumbres tampoco existe ya ¿O es que acaso no ha notado que en casi cualquier región de la extinta provincia, sus habitantes visten al mero estilo de Nike o Adidas? ¿Y que el sombrero ha sido sustituido por las modernas gorras?

El pueblo bueno no existe si sus maestros tienen que reclamar sus “derechos” a golpes, insultos, agresiones. Si las mujeres son asesinadas a cada minuto en México. Si la inseguridad es pan de todos los días hasta en las zonas que antes se pensaban “las más seguras”. Si el ciudadano promedio (de cualquier parte del país) no puede aspirar ni siquiera a tener un auto o una casa como parte de su patrimonio porque un delincuente de quinta o de los muy organizados lo despojará de los mismos en un abrir y cerrar de ojos. Si asistir a la playa ya no es sinónimo de sana diversión y esparcimiento sino de comandos matones que ejecutan a plena luz del día. ¿De qué pueblo bueno hablan, a quiénes se refieren?

Si como “pueblo bueno” se refieren a los que no tienen las mismas oportunidades que la minoría fifí, dudo que deba ser una regla pedir de rodillas los favores presidenciales para aspirar a un derecho humano al que todos debemos tener acceso conforme a la ley y al resultado de años y años de lucha por conseguirlos, garantizarlos y proveerlos. Dudo también que deba ser una fracción de habitantes que crean ciegamente en la figura presidencial como si de un dios o de un chamán se tratara o como si pertenecieran a una secta.

Dudo del pueblo bueno no porque hayan sido extinguidos sino porque han sido pervertidos, manipulados, corrompidos y amenazados a través de la historia, porque han sido estandarte de muchos pero causas verdaderas de muy pocos que no cuentan con reconocimiento oficial y mucho menos, gubernamental. El pueblo bueno, ese al que se dirigen los diarios discursos mañaneros existe en el imaginario de unos cuantos que abusan de su mayoría también imaginaria.

El pueblo unido, jamás será vencido, coreaban en 1970 en Chile, el pueblo bueno de hoy podrá tener muchas características pero unido no está porque justamente en la división está el triunfo de los más hábiles. El pueblo bueno, no existe, se lo acabaron en esencia y no creo que exista un salvador que lo pueda reivindicar.



Número 30 - Junio 2019
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